Política

Diana Cohen Agrest: “La pandemia fue la excusa perfecta para liberar detenidos”

(Infobae)

Diana Cohen Agrest, doctora en filosofía y presidente de la Asociación Civil Usina de Justicia, es una de la voces más críticas a la hora de opinar sobre la liberación masiva de presos con la excusa del coronavirus. En diálogo con Infobae, Cohen Agrest -quien en 2011 sufrió la pérdida de su hijo Ezequiel, asesinado a sangre fría- rechaza, cuestiona y objeta la decisión, habla de un plan ideológico y una doctrina Zaffaronista, en alusión al ex juez de la Corte Suprema. Además cuestiona el accionar de jueces y fiscales. A continuación, el diálogo:

-¿Cuál es su opinión respecto de la medida de liberar detenidos?

-La pandemia fue la excusa perfecta para liberar detenidos. Y ese es un plan que en realidad hace mucho que la Justicia tiene en mente. La pandemia sirvió precisamente para liberar a muchos presos, a quienes querían liberar desde hace muchísimo tiempo.

-Si bien en algunos países adoptaron una medida medianamente similar, ¿usted a qué lo atribuye particularmente?

– Es que en realidad la medida fue similar, pero fue aplicada a distinta categoría de delincuentes. Por ejemplo, en Chile las personas que fueron liberadas fueron personas que habían participado de disturbios hace unos meses en contra del gobierno de (Sebastián) Piñera. En Estados Unidos, obviamente, hay muchísimos detenidos y hay individuos que cometen delitos que acá llamamos leves. En cambio, nosotros no tenemos presos por delitos leves, todos los que lo están, son precisamente por delitos más graves o gravísimos, pero no por este tipo de delitos. Entonces no podemos hacer una comparación porque no es válida.

(Infobae)

-¿Cómo cree que pueden reaccionar quienes fueron víctimas de estos delincuentes?

– En primer lugar, por supuesto que es esperable que un individuo que es liberado termine al poco tiempo robando. ¿Por qué? Porque en general si van a las casas no los quieren aceptar, quizás la mujer ya está con otra persona. No tienen trabajo. Entonces, de qué van a vivir esas personas. De qué van a vivir esos presos liberados. Y por otro lado, es lógico que se quiera hacer justicia por mano propia, porque siempre digo que originalmente el hombre hacía justicia por mano propia, hasta que llegó el Estado que impuso un contrato donde el hombre cedió la fuerza de venganza; y el Estado a cambio de cuidar la vida del hombre tomó ese poder de venganza. Es allí que se transformó en justicia pública. Con el correr del tiempo nosotros nos encontramos en una Argentina donde el hombre ya renunció a su venganza privada, pero sin embargo la Justicia también está renunciando a ejercer la vindicta pública, esa justicia pública. Por lo tanto, las víctimas y la sociedad nos hemos quedado sin nada, sin poder de retaliación (ley del talión). Y eso enferma, eso enferma a los individuos y también como sociedad.

-¿Están siendo revictimizados?

– Por supuesto. En la medida en que nosotros padecimos en su momento un delito, fuimos victimizados. Y toda vez que la Justicia no cumple con sus deberes en su función pública, somos revictimizados.

-¿Qué es lo que a usted personalmente le genera?

-Personalmente me genera mucha impotencia. Porque es muy poco lo que podemos hacer cuando estamos sometidos a un Estado absolutamente irracional que solo cuida de sus propios intereses. Realmente poner la excusa de la pandemia es vergonzoso. En este momento quienes están haciendo usufructo de la pandemia, los liberados, cuando en realidad, el lugar más seguro para estar, es precisamente la cárcel. En segundo lugar, los mismos políticos. Porque Argentina es uno de los pocos países del mundo donde no hay Congreso. En España los legisladores asisten al congreso, se sientan a una cierta distancia y ejercen sus funciones, acá ni eso. Entonces lamentablemente tanto la clase política como la clase judicial deja que desear. Estamos con los presos sueltos y quiénes están en cuarentena, nosotros, la gente común.

-¿Cree que Zaffaroni juega algún tipo de rol en todo esto?

-Zaffaroni es el ideólogo desde hace unos 30 años en la Argentina. Con esa teoría que invierte el orden entre la víctima y el victimario, lo único que ha producido en nuestro país es una masacre por goteo. Vivimos en uno de los países más inseguros del mundo, desde que se declaró la pandemia, no solamente en la Argentina sino en muchísimos otros países, prácticamente en toda América, que es la región del globo donde vive el 8 por ciento de la gente pero donde se produce el 35 por ciento de los homicidios, disminuyó pero en cifras realmente sorprendentes. Prácticamente no hay homicidios ahora. Eso prueba lo que vengo diciendo desde hace casi 9 años. Delincuente grave en cuarentena, confinado, no va a delinquir afuera. Una vez que logramos a través de la pandemia que no haya mas delitos, acá están empezando a liberar a los delincuentes. Es como si en realidad produjéramos una pandemia artificial. Por dos motivos, porque violaron la ley y además porque por la pandemia es mejor para ellos estar adentro y no afuera.

-Si tuviese que indicar él o los responsables de este tipo de medidas, ¿quién o quiénes lo son para usted?

-Hay una cadena de responsabilidad, pero además del doctor Zaffaroni, que tuvo tiempo de poder formar a toda una camada de abogados que de alguna manera estudiaron su doctrina y gracias por el cual pudieron ascender en la carrera judicial. Ahora tenemos un conjunto de jueces y fiscales, que defienden a los presos. Entonces nosotros nos encontramos absolutamente abandonados por la Justicia. Y allí viene la justicia por mano propia. La necesidad de comprar, como estoy escuchando, armas. Donde la gente dice, “bueno, ahora hay que armarse”. Es muy serio lo que está pasando, porque es la destrucción del estado de derecho, de la república, de la confianza de la gente y la institucionalidad. Creo que llegó el momento de decir basta.

-¿Es impensado e incomprensible que detenidos violentos acuerden con autoridades del gobierno de turno?

-Es absolutamente impensable, porque con delincuentes no se negocia. Fundamentalmente la libertad no se negocia. Se pueden negociar otras cosas. Todo esto no es de ahora. Esto empezó con la permisibilidad de usar celulares, con la legitimación de los celulares que ya estaban en las cárceles. Nosotros desde Usina de Justicia venimos presentando documento tras documento ante los organismos correspondientes. El primero que nosotros presentamos fue precisamente la denuncia del uso de celulares en las cárceles cuando bien se sabe que los celulares son los instrumentos privilegiados para armar motines, para hacer secuestros virtuales, para poder delinquir afuera. Precisamente a partir del uso de los celulares es que se pudo armar toda esta movida carcelaria. Pero no solamente por eso, después vinieron las prisiones domiciliarias, con la excusa y con ciertas condiciones, que supuestamente se debían cumplir, mujeres embarazadas, mujeres con niños, mayores de 65 años, personas con una salud vulnerable. Pero se fue más allá de eso y ahora está saliendo todo el mundo de una manera indiscriminada. Pero no terminó ahí, en el medio hubo conmutación de penas. Hubo una escalada, una especie de pendiente resbaladiza donde empezaron justificando lo injustificable y terminaron liberando a 3.000 autores de delitos gravísimos que están conviviendo con nosotros.

-¿Usted comparte la indignación que siente gran parte de la sociedad?

-Yo creo que acá hay un doble juego. Nosotros nos estamos quejando de los violadores y de los asesinos, pero en realidad esto es una especie de caballo de Troya donde también están largando a otros personajes que incluso desconocemos, no solamente a los que aparecen en las tapas de los diarios. Ademas desde ese punto de vista, hay que reconocer que el reclamo de los presos comunes, para decirlo de alguna manera, fue legítimo. ¿Por qué? Porque si salen presos vip, por qué no van a salir ellos.

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