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Uno de los peores castigos sufridos por Maradona: a 34 años de la “cacería” de Corea del Sur en el debut de Argentina en México 86

Las patadas de Corea del Sur a Maradona en México 86 (Infobae)

Hace 34 años, el 2 de junio de 1986, Argentina hacía su debut en el Mundial de México (el mismo día, pero de 1978, había comenzado también su camino en 1978). La Selección venció 3-1 a Corea del Sur, aunque aquel primer paso no fue gratuito, sobre todo, para el físico de Diego Maradona, el rey del fútbol, que se probaría la corona en la Copa del Mundo.

Porque aquel partido es recordado por la “cacería” diagramada por los asiáticos a la figura del combinado dirigido por Carlos Salvador Bilardo. Corea le cometió 11 faltas a Pelusa, la mayoría de ellas violentas, sin contar las no sancionadas, la marca celosa, los roces escalonados para contaminar su magia. Sin embargo, al rival sólo le amonestaron dos jugadores.

“¡Cómo me pegaron, mamita! ¡Cómo me pegaron! Me hicieron once foules, casi todos los del partido. Algunos me dejaron sangrando, sin joda… Al número 17, la desgracia, no me acuerdo cómo se llamaba, pero yo ya lo había bautizado Kung Fu”, contó tiempo después el Diez. El 17 marcado por el astro tenía nombre: Jung Moo Huh, uno de los dos que vieron tarjeta amarila; en su caso, por darle un golpe en el rostro al capitán albiceleste, a los 44 minutos del primer tiempo (el otro, Chang Sun Park, pero por una falta a Valdano).

Hace dos años, en declaraciones radiales, Oscar Garré, titular en aquel triunfo (con dos goles de Valdano y otro de Ruggeri) reveló la reacción del Diez ante los golpes, que no lo amedrentaron. “A Diego lo cagaron a patadas ese día”, subrayó. “Él me seguía diciendo ‘dámela igual, Perro, dámela igual’”, se asombró el Perro, Ciruja o el Mago, los tres apodos que acompañaron al lateral izquierdo (y actual integrante de la secretaría técnica de Ferro) a lo largo de su carrera.

“Diego nos daba seguridad. Sabíamos que dándole la pelota a él no la íbamos a perder. Para estar en la Selección tenes que tener los huevos grandes como una casa”, le rindió pleitesía.

Maradona tuvo la oportunidad de volver a enfrentarse (y de ganarle otra vez) al áspero Jung Moo Huh. Sucedió en la fase de grupos del Mundial de Sudáfrica 2010. El 17 de junio, Argentina goleó 4-1 a Corea del Sur, con tres goles de Gonzalo Higuaín. Maradona era el entrenador del combinado nacional. Y su stopper, el técnico adversario, que lo volvió a padecer.

En la previa de aquel cruce, la conferencia de prensa de Huh merodeó recurrentemente la cacería que había encabezado contra Maradona 24 años antes. “Yo no lo golpeé intencionalmente. Si lo hubiera hecho, el árbitro me habría expulsado. Hubo mucho contacto físico, pero no fue taekwondo ni kung fu, como dijo él. Nos costó mucho marcar a Maradona, tal vez por eso hubo mucho roce físico. Tengo mucho respeto por lo que fue Maradona. Un partido de fútbol no es la guerra", alegó. Las heridas en aquel partido de la polémica en México, por lo pronto, no sacaron a Diego del camino tapizado de talento hacia la gloria.

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