Política

Se rompió el acuerdo en el Senado y Cristina Kirchner convocó a una sesión para suspender por 180 días una ley impulsada por Macri

Cristina Kirchner en los tribunales de Lomas de Zamora espionaje
El lunes la Vicepresidenta fue a Lomas de Zamora a recibir información en la causa que investiga supuestas escuchas ilegales (Maximiliano Luna)

El Frente de Todos esperó menos de una semana para tener revancha en el Senado. Cristina Fernández de Kirchner sabe manejar los tiempos: también esperó cuatro años para volver a la política recargada y apenas un poco más de tiempo para regresar a un juzgado como víctima y no como acusada.

El jueves pasado en la sesión de la Cámara alta Juntos por el Cambio se retiró (en los hechos se desconectó del plenario remoto) y dejó sin dos tercios al oficialismo que buscaba votar una ley consensuada, la de alquileres, antes de que hubiera pasado el tiempo necesario. Se requiere mayoría simple (la mitad más uno) siete días después de emitido el dictamen de comisión y mayoría especial si, como ocurría en este caso, no se cumple ese lapso. Dos tercios es también lo que se necesita para aprobar el pliego del juez Daniel Rafecas como candidato a Procurador General, candidatura impulsada por Alberto Fernández que la oposición resiste.

Juntos por el Cambio celebró la semana pasada. Y hasta Alfredo Cornejo, presidente de la UCR, llamó a Luis Naidenoff, jefe del interbloque y del bloque radical, y a Martín Lousteau, cuya precandidatura presidencial hubiera impulsado con gusto en 2019. Los felicitó. Y celebraron el límite que se puso al oficialismo como celebraron el acuerdo que tuvo que aceptar la vicepresidenta para que pudieran realizarse las sesiones virtuales en el Senado. Ella quería un horario acotado y nadie en el recinto. Juntos por el Cambio la empujó a ampliar dos horas las sesiones (están habilitadas seis horas y no cuatro); a tener a todas las autoridades con ella dentro de la cámara, a algunos senadores conectados desde sus despachos y, lo más importante, a pactar un límite al tratamiento de proyectos: se comprometieron mutuamente votar en el recinto sólo iniciativas vinculadas con el COVID-19. La misma regla se acordó en Diputados donde Juntos por el Cambio rechaza la posibilidad de que se discuta, por ejemplo, el impuesto a las grandes fortunas.

Ese pacto se rompió primero en la Bicameral que trata los Decretos de Necesidad y Urgencia donde se incluyeron dos DNU de la época de Mauricio Macri como presidente, precisamente los dos que pueden volver atrás el traspaso de las escuchas judiciales de la Procuración a la Corte. Atada a esa votación, Juntos por el Cambio no quiso avalar la votación de la Ley de Alquileres, incluso cuando acompañaron el proyecto. Y rechazaron además una iniciativa del ultra K Oscar Parrilli respecto a la composición de las sociedades simplificadas, una figura jurídica que el ex presidente reivindicaba como un hito de su gestión. "Antes si alguien quería poner su propia empresa tenía que tener un socio sí o sí, pasar hasta por diez dependencias públicas y esperar meses para ser aprobada. Hoy con la Sociedad Anónima por acción Simplificada, en 20 minutos, en línea y a distancia, se crearon más de 11 mil empresas”, se lo oyó autoelogiarse.

Sesion Virtual Senado - COVID 19 - 13/05/20
Martín Lousteau, vicepresidente del Senado que busca frenar la estrategia K ((Franco Fafasuli/)

La jugada opositora el jueves 4 hirió al oficialismo que devolvió la estocada este martes durante el tratamiento de un proyecto que no parecía generar ningún altercado. Todos estaban de acuerdo con el espíritu del convenio del Estado con la Organización Internacional del Trabajo para prevenir el acoso y la violencia laboral. El Frente de Todos justificó el tratamiento que consideraron urgente en el marco de los cambios que implica para el empleo el actual aislamiento. Hasta ahí todo parecía tranquilo. Pero José Mayans, jefe del bloque del Frente de Todos y espada afilada del kirchnerismo avisó que a partir de ahora el oficialismo impondría la herramienta parlamentaria de la que dispone, es decir la mayoría (la mitad más uno de los presentes): “Una vez conseguido el quórum se pueden tratar los temas que se crean convenientes, sin limitaciones”. Incluso acusó a la oposición de reclamar sesiones hace dos meses y ahora reclamar por los temas que se tratan. “Al principio era que no trabajábamos y ahora el problema parece ser cuáles son los temas que podemos tratar”, dijo con total calma desde Formosa. “No sabemos cuánto va a durar esto”, justificó Mayans el cambio de agenda hasta ahora soft o ligth, como gustan llamar quienes prefieren mantener el status quo mientras las sesiones sean ‘virtuales’.

El primer senador que cuestionó la jugada fue, nuevamente, Martín Lousteau. Lo siguieron varios de su misma bancada sin éxito, entre ellos Esteban Bullrich con quien se mueve a dúo.“Al kirchnerismo no le gusta que le pongan límites y eso hizo hoy otra vez Martín", defendieron al senador porteño desde su entorno un poco más tarde.

Jorge Taiana y Daniel Lovera, presidentes de las comisiones que estaban reunidas, la de Relaciones Exteriores y la de Trabajo y Previsión, intentaron calmar las aguas y afirmaron que sólo se votaba el dictamen del proyecto en cuestión.

Unas horas después, el decreto de convocatoria a sesión para este jueves a las 14 confirmó que Cristina Fernández de Kichner avanzará con una agenda propia, sin importar el consenso. No arriesgará nuevamente iniciativas que requieran los dos tercios y tal como prometieron Taiana y Lovera el convenio de la OIT que acaba de recibir dictamen a favor, no fue puesto en el orden del día. Pero sí hay proyectos que Juntos por el Cambio prefería dejar para más adelante, como el proyecto de Parrilli.

Dos de las iniciativas ya tienen media sanción de Diputados por lo que se convertirían en ley. La primera es la modificación del artículo 109 de la ley 26.206 – de Educación Nacional- que permitirá dictar educación a distancia en todos los niveles y en casos excepcionales como la pandemia actual.

En segundo lugar en el orden del día se propuso someter a debate en el recinto la modificación del Código Civil y Comercial de la Nación respecto de los contratos de locación. En caso de aprobarse, como todo parece indicar, habrá un nuevo marco legal para los alquileres como por ejemplo el pago de un solo mes para la reserva, tres años como mínimo para cada contrato y nuevas opciones para garantías.

Finalmente se incluyó el dictamen que no avaló Juntos por el Cambio respecto al Proyecto de Ley del senador Parrilli que dispone suspender por 180 días la constitución e inscripción de Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) regulado en el Titulo III de la Ley 27.349 (Apoyo al Capital Emprendedor). Es otra marcha atrás con una ley macrista que permitía legalizar sociedades en solo 24 horas y en forma digital. La oposición había pedido más tiempo para analizar el tema y Parrilli fundamentó la necesidad de tratarlo “para evitar el lavado de dinero”.

Un dato más se suma a la tensión entre oficialismo y oposición. Este martes el Presidente de la Nación volvió a revelar que cenó con Cristina Kirchner, que en esa comida hablaron de la expropiación de Vicentin y que acordaron “la agenda parlamentaria”. La cena tuvo lugar el jueves pasado. El mismo día en que la oposición celebró tener la llave de los dos tercios que abre o cierra la puerta al jefe de los fiscales. Ante la posibilidad de una derrota consumada, el oficialismo decidió avanzar sobre todo aquello que pueda lograr con la mitad más uno de los votos presentes.

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