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Los secretos de la preparación especial que realizó Adolfo Gaich en sus horas libres con el objetivo de triunfar en Europa

El entrenamiento de Adolfo Gaich para triunfar en Europa 1 (Infobae)

Bengolea es un rincón cordobés de 1.200 habitantes, ubicado a unos cien kilómetros de Villa María. En ese pueblito nació Adolfo Gaich. Ahí mismo un día sorprendió a Flavia, su madre, con un pedido: “Quiero estudiar inglés”. Era muy pequeño: recién empezaba a transitar la escuela primaria. Mamá lo escuchó. Él arrancó y nunca más abandonó. Por eso en muchos viajes con los juveniles de la Selección Nacional también como traductor jugó. Al cabo, el idioma no será un problema trascendente en su próxima aventura futbolera: el CSKA lo espera. Gracias a esa herramienta que siempre se preocupó por perfeccionar, podrá manejarse sin inconvenientes en Rusia. Eso sí, no es el único ítem que trató de potenciar el goleador que le dejará a San Lorenzo 8.500.000 euros por el 80 por ciento del pase (la transferencia global, que está acordada de palabra, se concretó en 12 millones de dólares). Como su obsesión era volar a Europa, también apostó a un entrenamiento especial…

Gaich es un agradecido a los entrenadores y a los profes que lo nutrieron en toda su historia en San Lorenzo. Y por supuesto también a todos aquellos que conoció en las Selecciones Juveniles. Sin embargo, cuando le propusieron realizar un entrenamiento especial por fuera del club para potenciar diversos aspectos, no dudó. Sentía que necesitaba más y enseguida dijo “sí” a la alternativa que le ofreció su representante Pablo Caro.

Todo empezó hace alrededor de un año y medio, cuando impactaba vestido de celeste y blanco de la mano de Fernando Batista pero no lograba hacerlo de azulgrana porque lo relegaban al extremo primero Jorge Almirón y luego Juan Antonio Pizzi. El contraste que vivía Gaich era demasiado potente. Para asumirlo con naturalidad, una o dos veces por semana, de acuerdo a los huecos que le dejaba el calendario futbolero, comenzó a trabajar diversos aspectos en Ácumen, un centro de entrenamiento físico y mental ubicado en el barrio de Núñez, a pasitos del CeNARD.

“Ese tema de los roles tan diferentes fue muy importante tratarlo. En la Selección, Adolfo era clave, una referencia. Pero volvía a San Lorenzo y era el último orejón del tarro. Cómo manejar los vínculos con los distintos protagonistas con los que se iba a cruzando era el primer objetivo. Y se pudo resolver, porque siguió haciendo goles en los Juveniles y esperando su oportunidad en el club con paciencia. Supo separar las cosas. Dio un gran paso ahí porque es determinante saber gestionar las emociones”, explica Fernando Fossati, fundador y Director General de Ácumen.

“Más allá de lo físico y de lo técnico, que por supuesto lo trabajamos, aquí se prioriza lo mental. La neurociencia aplicada al deporte”, reafirma Fossati, quien en el caso Gaich participó en forma directa. Junto a él fue ardua la tarea de Camila Posadas, licenciada en psicología y especialista en psicología deportiva, denominada entrenadora de mentality. El grupo se redondeó con un prepador físico, un nutricionista y un coordinador de todas esas actividades.

El entrenamiento físico-mental consiste en una serie de ejercicios vinculados al desarrollo de la atención, la concentración, el foco y la memoria. “Con Adolfo trabajamos mucho el tema de la memoria, porque es importante que él vaya recordando cómo es por ejemplo el movimiento de los defensores rivales para ir encontrando sus debilidades”, explica Fossati.

Así fue que varias veces a Gaich le plantearon como desafío recordar algunas figuras determinadas que le mostraban en el inicio y durante los diversos trabajos. A veces estaban armadas con conos y pelotas. A veces, eran frases. El goleador las observaba en dos o tres ocasiones y, luego, debía reconstruirlas y/o recordarlas sin errores. Al principio surgen diferencias. Con el tiempo, la memoria evoluciona.

En el mismo lugar que alguna vez eligieron Radamel Falcao, Gio Simeone, algunos Pumas, varias Leonas y muchos pilotos (Esteban Guerrieri, Emanuel Moriatis, Mauro Giallombardo y Néstor Girolami), también a Gaich lo conectaban a sensores táctiles para evaluar y trabajar la capacidad de activación y de relajación.

El entrenamiento de Adolfo Gaich para triunfar en Europa 2 (Infobae)

Insiste Fossati: “Se hace mucho foco en el aspecto mental. También en el cansancio se entrena la concentración para no perder el foco. Es muy fácil distraerse. La fijación de objetivos es vital. Un jugador como Gaich cada vez que sale a la cancha tiene un gran objetivo que es el gol. Para eso debe manejar la ansiedad si el gol no llega. Para no apurarse, para controlar los tiempos, es mucho más importante el desarrollo mental que físico. Es clave. Cuando un deportista es fuerte de la cabeza, no se rinde ante la primera adversidad. Sobran casos por ejemplo de jugadores que se van a Europa, no les va bien de entrada y se vuelven enseguida. Nuestra idea es ayudarlos para que sigan adelante pase lo que pase, en otro país, con otras costumbres, no importa… Preparamos a Gaich para una carrera sostenible y escalable, con objetivos concretos. Claramente una de sus metas era irse a jugar afuera”.

Los videos también muestran a Gaich definiendo de zurda y de derecha en miniarcos, o dominando una pelotita de tenis. También aparece saltando, cabeceando, soportando una carga e intentando girar. En cuestiones relacionadas más estrechamente con el juego, también el goleador busca mejorar con el entrenamiento especial.

“Como es un chico grandote, de casi 1.90 de estatura, de arranque apuntamos a trabajar mucho el giro y la utilización de la carrera, de los desplazamientos. También el remate con la zurda, con la intención de que llegue a manejarla igual que la derecha”, puntualiza Fossati. En ese sentido, le generaban diversos desafíos con la pelota, aprovechando el espíritu ultracompetitivo que todo deportista profesional encarna. Aunque a esa serie de ejercicios la complementan con entrenamiento visual: “Es verse a uno mismo para detectar los puntos a mejorar y pulir. Así Adolfo miraba videos de sus partidos y sobre eso trabajábamos”.

El entrenamiento físico-mental de Gaich no frenó a pesar de la cuarentena. Continuó on line, vía zoom. Y no se cortará tampoco cuando se instale en la cautivante Moscú. Los contactos con el goleador, inclusive, se sostuvieron en aquellas competencias internacionales que afrontó con los Seleccionados Juveniles, según sus necesidades: “A veces con un intercambio breve por whatsapp alcanza. Un mensaje por ahí le aporta otra mirada y una solución”, asegura Fossati.

Gaich asombró por sus modos tan educados como respetuosos: “Tiene todos los valores, actitudes y hábitos que se le requieren a un deportista profesional: respeto, responsabilidad, espíritu amateur, generosidad e inteligencia. Muchas veces el deportista se muestra con fiaca y pone algunas trabas por ejemplo con los horarios, con los días. A veces hay que luchar para que algunos vengan. Con Adolfo, las tres son las tres, martes es martes. Arregla algo y listo. Es muy ordenado. Siempre quiere y cumple lo que dice. Es un soldadito. Es fácil trabajar con él. Ojalá le vaya bien porque se lo merece”.

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