Política

Estacas, frío, hambre y torturas, la otra cara de la guerra de Malvinas

Los ultimos dias de la guerra
Los ultimos dias de la guerra

Comenzó a sentir los golpes en el cuerpo y supo que se le habían quebrado las costillas. Cuando le ordenaron que comiera lo que le daban, no era el plato con el que había soñado en esos días de hambruna y frío que le depararon esas tierras extrañas. La comida estaba mezclada con excremento y sus jefes le ordenaban tragársela. La tortura no terminó ahí. Fue desvestido y estaqueado. Uno de esas estacas, en los testículos. Le pusieron una granada en la boca. La tropa fue testigo. De a ratos, le tiraban agua helada hasta que perdió el conocimiento.

Se trata de uno de los testimonios del horror. Sobrevivientes de la guerra de Malvinas que hablaron para contar lo que había vivido en el conflicto bélico abierto cuando la dictadura de Leopoldo Fortunato Galtieri intentó recuperar el mando de ese territorio en que gobernaban los ingleses. El capítulo de esos tormentos, muchas veces silenciado, ensombrece injustamente la misión de los héroes que pelearon en la guerra y ofrecieron su vida para recuperar esas islas a las que, quizás, nunca antes habían oído nombrar. La guerra duró 74 días y mató a 649 argentinos.

En la causa, existen un centenar de denuncias por torturas y/o graves violaciones a los derechos humanos ocurrido en la guerra. Pero además, en 2015, el Ministerio de Defensa desclasificó toda la documentación vinculada a Malvinas que se encontraba en los archivos de las fuerzas armadas. Allí, se encontraron “actas de recepción” que debieron completar los soldados a su regreso al continente, al término de la guerra, donde se dejaba constancia del estado de salud y las condiciones con las que habían sido tratados en las islas.

Un teniente primero que fue a las Islas detalló cómo fue atado “de pies y manos a la espalda”, con la cara contra el suelo, “en la arena mojada de la playa”, desde las 9 hasta las 17 horas. “El trato recibido por oficiales y suboficiales era muy malo. Acumulaban raciones para ellos. Pegaban y estaqueaban”, dijo otro.

Hay más acusaciones. Todas en la misma línea. “Nos daban culatazos y trompadas en la boca del estómago, o hacían un pozo en el hielo y nos obligaban a meter la cabeza en el agua helada”, señala uno de los testimonios. Otro militar tuvo que ser operado a raíz de una patada en los testículos.

“Nuestra compañía de combate estaba en la primera línea, y había dificultades para que nos llegara la comida –contó Oscar Núñez, uno de los “colimbas” de la guerra-. Un compañero nuestro, Secundino Riquelme, murió por desnutrición. Producto de esa muerte nosotros decidimos buscar algo para comer; había una oveja ahí cerca, habrá sido a 40 o 50 metros, y con otros dos soldados, decidimos matarla. En el momento en que estábamos carneando la oveja apareció el jefe de nuestra sección. Primero nos insultó, después nos hizo hacer saltos de rana. Nos sacó la oveja y nos dijo que nos iba a estaquear, lo que efectivamente hizo”.

Según contó, les sacaron los zapatos y los guantes. Con los cordones de sus borceguís, lo ataron a las estacas. Después de más de cuatro horas, pidió para que volviera su jefe para que los desatara o los matara. “En ese momento él sacó la pistola reglamentaria y me apuntó: me dijo que yo no valía ni un tiro. Yo lo insulté, él me pegó una patada en las costillas y se fue”.

Todo ese compendio de material forma parte de la causa que intenta esclarecer y castigar los crímenes de lesa humanidad que se cometieron durante la guerra. Hoy hay cuatro militares procesados: Eduardo Luis Gassino, Miguel Ángel Garde, Belisario Gustavo Affranchino Rumi y Gustavo Calderini. Los acusan de tormentos y amenazas a conscriptos pertenecientes al Regimiento de Infantería 5 en las posiciones ocupadas en Puerto Yapeyú.

El fallo fue dictado en febrero de 2020 por la jueza Mariel Borruto. Los cuatro imputados formaron parte del Regimiento de Infantería N° 5 con asiento en Paso de los Libres (Corrientes), con el que fueron traslados a las Islas Malvinas con motivo de combatir por la soberanía y la posición del territorio en la guerra contra el Reino Unido durante abril y junio de 1982. Los elementos recolectados determinaron que durante el conflicto bélico los militares realizaron todo tipo de tortura hacia sus propios soldados como forma de castigo para controlar supuestas indisciplinas que generaban las penurias que padecía la tropa a causa de, principalmente, la falta de alimento y abrigo.

“Los imputados actuaron en conocimiento y bajo el amparo de un sistema que había suprimido la garantías de los ciudadano en general y que impedía la posibilidad de reclamar contra las acciones ilegítimas de las Fuerzas Armadas”, dijo la jueza. La Cámara Federal de Comodoro Rivadavia aún tiene pendiente la confirmación de esos procesamientos, confirmaron a Infobae fuentes judiciales.

Mientras tanto, el Fiscal Federal de Río Grande Marcelo Alejandro Rapoport, y la encargada de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Angeles Ramos, reclamaron que se profundice la causa y se llame a indagatoria a 18 imputados.

Por lo pronto, según pudo confirmar Infobae, en los próximos días habrá novedades. El juzgado ordenó que se librarán exhortos a las Cámaras Federales de la Capital Federal, de San Martín y de La Plata a fin de tomar indagatoria a los acusados Omar Edgardo Parada, Jorge Aníbal Santiago Cadelago, Jorge Guillermo Díaz, Emilio Jse Samyn Duco, Horacio Francisco Vlcek y Jorge Raúl Masiriz. Las indagatorias se llevarán adelante por teleconferencia entre el 13 y el 22 de abril.

La causa

Un soldado argentino haciendo guardia frente a la base aérea militar en el aeropuerto de Puerto Argentino tras el primer ataque ingles (Foto Eduardo Farr)
Un soldado argentino haciendo guardia frente a la base aérea militar en el aeropuerto de Puerto Argentino tras el primer ataque ingles (Foto Eduardo Farr) (EDUARDO FARR…/)

Fue la película “Iluminados por el fuego”, de Tristán Bauer a partir del testimonio del periodista y ex combatiente en Malvinas Edgardo Esteban lo que generó la causa judicial que hoy se sigue en Río Grande, Tierra del Fuego. Es que la película se mostró en distinto centros de combatientes. “Es muy buena pero lo que muestra se queda corto”, escuchó el abogado Pablo Vassel, ex subsecretario de Derechos Humanos de Corrientes. Desde entonces comenzó a buscar testimonios. Algunos quisieron declarar para llevar el caso a la justicia. Otros confirmaron lo vivido pero sin querer figurar. De 23 testimonios originales, cinco habían sufrido torturas y otros 15 las habían presenciado. Hablaron de muertes de soldados por hambre.

En 2007, los testimonios fueron presentados ante el Juzgado Federal de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego. La causa lleva el número 1777/07. El Centro de ex Combatientes de Islas Malvinas La Plata Cecim La Plata se presentó como querellante. Con el tiempo, el juzgado sumó nuevas denuncias de soldados de Corrientes, Santiago del Estero, Córdoba, Chaco, Santa Fe y Buenos Aires hasta acumular unos 120 testimonios que hablaron de 85 crímenes por violación a los derechos humanos.

Pese al tiempo transcurrido, la justicia impulsó la investigación. Consideró que se trataban de delitos de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptibles. Uno de los imputados, Jorge Taranto, apeló esa investigación. Aunque en la Cámara de Comodoro Rivadavia no tuvo suerte, en abril de 2010 la Cámara Federal de Casación Penal –con los votos de los ex jueces Raúl Madueño, Juan Fégoli y Juan Rodríguez Basavilbaso- dijeron que “no se ha demostrado que el ataque a quienes se señala como víctimas haya sido parte y objetivo de una política” ni “la consecuencia de un plan determinado de ataque hacia una población o grupo”.

Los querellantes apelaron a la Corte Suprema, que en febrero de 2015 dejó firme el fallo por entender que las víctimas no habían apelado. El caso se convirtió en “cosa juzgada”. Las víctimas acudieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para pedir la revisión del caso por la imputación a Taranto. Pero sin ese militar la causa siguió sumando más denuncias. Y en 2018 la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia ordenó seguir profundizar el análisis en torno a los crímenes de lesa humanidad para el resto de los imputados.

“Los testimonios de los soldados en el expediente judicial demuestran con total claridad que, en las islas, los altos mandos militares replicaron la maquinaria represiva de la dictadura militar”, indicó la Comisión Provincial de la Memoria, que acompaña una campaña pública llamada “yo también hablo” para que más combatientes se sumen a contar lo que vivieron allí.

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