Política

Santiago Cafiero: “Juntos por el Cambio trabaja todos los días para sacar rédito político de la pandemia y ganar las elecciones”

Santiago Cafiero llegó con la corbata a media asta desde la quinta de Olivos, tras una reunión fuera de agenda con Alberto Fernández. Ofrece café y recuerda a su abuelo Antonio Cafiero, líder de una familia política que está unida a la aparición histórica del peronismo. Sobre un estante a pocos metros de su mesa de trabajo, se observa una foto antigua que muestra a Cafiero con el General: uno al lado del otro, el día que anunció que regresaba a la Argentina después de un exilio de casi 18 años. “Ahí Perón, fumando un cigarrillo en Puerta de Hierro, le dijo a Antonio que Cámpora sería el candidato a Presidente”, reveló el jefe de Gabinete con un pizca de involuntaria tristeza.

Cafiero -tercera generación con importante cargo público-, es una pieza clave en el gobierno de Alberto Fernández, junto a Vilma Ibarra, Juan Pablo Biondi y Julio Vitobello, los tres secretarios de Estado que duermen con el celular en la mesita de luz a la espera del WhatsApp que llegará desde Olivos. Igual que el nieto de Don Antonio, un político de raza que no cumplió sus sueños de poder.

El jefe de Gabinete se mostró crítico de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, no descartó un acuerdo comercial con Pfizer y jura que no hay dependencia geopolítica de China y Rusia, pese a que la mayoría de las vacunas aplicadas fueron fabricadas por Sinopharm y Sputnik V.

El reportaje exclusivo duró una hora, mientras caía la noche sobre la Plaza de Mayo. Sucedió el viernes pasado, en una Casa Rosada solitaria y distópica, en plena segunda ola del COVID-19.

— Argentina llegó a un número que al principio de la pandemia no era previsible: 80.000 muertos. ¿Ese número tan dramático cambia la estrategia del Gobierno para enfrentar al COVID-19?

— La segunda ola está golpeando mucho más duro que lo que fue el año pasado. El año pasado nosotros pudimos ralentizar la llegada del virus al país. Hoy hay otra etapa de gestión de la pandemia. Pero el virus nunca dejó de perder la condición de circulación comunitaria en nuestro país. Nunca perdió eso. El virus ya estaba en nuestro país a principios de este año. Entonces cuando se inicia la segunda ola de contagios, fue muy distinto al año pasado que todavía no había llegado el virus. El presidente advirtió que la Argentina empezaba a transitar el camino de la segunda ola de coronavirus y tomó medidas en consecuencia. Muchas de esas medidas que tomó, otras jurisdicciones no las acompañaron e incluso fueron a la Justicia.

— Se cumplen los 14 días para que se pueda comparar si las medidas fuertes, incluido el confinamiento de 9 días, funcionaron o no. Si ya sabemos que los casos de contagio y los muertos subieron, ¿funcionó el confinamiento de 9 días?

— Primero es esto, nunca la pandemia la podemos tomar tan de modo aritmético porque siempre eso termina fallando. La pandemia es dinámica y tiene su proceso y sus tiempos. ¿Qué se logró con estos 9 días de confinamiento? Cortar un aumento que venía. Nosotros tocamos los 40.000 en el país. O sea, se logró cortar ese aumento tan exponencial que se estaba dando de la curva de contagios. ¿Alcanza? Porque esa es la segunda pregunta. ¿Alcanza? Bueno, hay que bajar mucho más todavía naturalmente.

— ¿Cómo siguen las medidas hacia delante?

–Las medidas siguen hasta el 11 de junio, que es el próximo viernes, tal como estamos ahora con este semáforo epidemiológico. Y luego esperando que la Cámara de Diputados termine de discutir, de debatir, y si tiene que hacerle correcciones al proyecto de ley que hemos enviado que ya tiene media sanción del Senado. Si ese proyecto se aprueba ya continuamos con lo que va a marcar la ley como estrategia sanitaria.

— ¿Y si ese proyecto no se aprueba?

— Renovamos el DNU.

— Pero con qué, ¿profundizando las medidas?

— Con lo mismo que dice el DNU hoy, que marca objetivamente…

— El DNU marca 9 días de confinamiento.

— Sí, pero con una fecha que ya pasó.

—¿La pregunta es si se repite el confinamiento como estrategia sanitaria…?

— No. La idea es continuar con las medidas de semáforo epidemiológico.

— ¿Hay cierta alternancia? ¿Es decir, tratar de tener en la semana una apertura mayor y en los fines de semana cerrar? ¿Hay un plan de acción en ese sentido?

— Nosotros lo que buscamos es que se apruebe la ley. Si la ley se aprueba se van a aprobar estos parámetros objetivos epidemiológicos y sanitarios. Y va a indicar aquel que está en alarma epidemiológica y no va a haber más discusión. Quien está en alarma epidemiológica es un dato objetivo. Quien está en alarma epidemiológica debe tomar esta serie de medidas de restricción de circulación. Por ejemplo que los comercios cierren a las 7 de la tarde. Que no se puede circular después de las 8 de la noche. Que la actividad educativa pasa a ser virtual o remota.

— ¿Eso es obligatorio para todas las provincias o es optativo?

— No, para todas las provincias.

— Es decir: ¿si sale la ley, y Horacio Rodríguez Larreta dice que las clases primarias y secundarias son presenciales, estaría violando la ley?

— Hoy ya está violando un Decreto de Necesidad y Urgencia que tiene fuerza de ley.

— ¿La ley impone una sanción a la provincia que no cumple?

— No, no impone sanciones.

— Entonces no la van cumplir porque no hay sanción.

— Sí, pero bueno, y qué responsabilidad de dirigente político tiene alguien que incumple las normas.

— Estoy de acuerdo, si hay una norma vos la tenés que cumplir. Pero si no le pusiste sanción a la norma es como casi facultativo porque no tiene sanción.

— ¿Vos me decís que yo solo tengo que cumplir normas si tengo una sanción, si no, no la tengo que cumplir?

— No, no, no, yo creo que siempre hay que cumplir las normas en una democracia.

— Ah bueno, yo también.

— Yo siempre cumplí las normas.

— Yo también. Me gusten o no me gusten. Porque también esa es otra, me guste o no me guste si hay una norma la tengo que cumplir.

— Si la norma existe, la tenés que cumplir.

— Acá se les dijo, se dijo en todo momento y se debatió en todo momento, siempre con apertura, que modifiquen y que incorporen los conceptos que requerían o que buscaban o que indicaban sus propias estrategias y la verdad que la oposición tuvo una actitud de obstrucción. A pesar de que ellos tenían la oportunidad. La oposición hasta acá no hizo nada con la pandemia. Nada.

— Cómo que no hizo nada.

— Y, no hizo nada.

— Perdón, la oposición tiene gobiernos provinciales…

— No, no, no, legislativamente te quiero decir. En el ámbito legislativo la oposición no propuso ninguna norma, no propuso ningún mecanismo, no propuso ninguna medida que alivie la situación de la pandemia. En ningún momento.

— Esa es tu opinión.

— No, es un hecho fáctico.

— Bueno, acompañó la Ley de Vacunas.

— Bueno, acompañó la Ley de Vacunas. Pero después la desconoce, porque al final era un manotazo de ahogado nuestro porque no podíamos comprar vacunas entonces ahora decimos que las provincias pueden comprar cuando ellos mismos votaron esa Ley de Vacunas.

Entrevista a Santiago Cafiero 5/6
El Jefe de Gabinete recibió a Infobae en su despacho de la Casa Rosada

— Una vez sancionada la ley, si a la Ciudad de Buenos Aires le da todo rojo y está en alerta sanitaria, no podría habilitar las clases presenciales. Entonces, ¿qué pasa si Horacio Rodríguez Larreta las autoriza?

— A ver, ahí él va a estar incumpliendo una ley. Hoy está incumpliendo una norma sanitaria nacional y está incumpliendo un Decreto de Necesidad y Urgencia que se dictó en competencia democrática. Y él también lo está incumpliendo. Bueno, continuará incumpliendo las normas.

— Pasó un mes desde que mandaron la ley, ¿por qué no la pudieron sacar?

— No bueno, porque tiene un debate. Fue una ley que nosotros no pretendíamos que sea un debate exprés ni mucho menos. Justamente lo que nosotros buscábamos era que la oposición que es tan rápida para hacer declaraciones en la televisión vaya y dé su punto de vista y que agregue cuestiones al proyecto de ley que tenían como para poder abordar alguna temática de política pública específica para la pandemia. Bueno, lejos de eso hasta acá no lo hicieron.

— ¿La idea del gobierno es que esa ley salga por consenso político o que si hay una mayoría simple salga?

— La idea nuestra como todo proyecto que mandamos al Congreso es que se debata y que si hay buena fe, o vocación constructiva para mejorar la norma, lo hagan. En ningún momento nosotros nos negamos a eso.

— ¿La decisión del gobierno de ir a buscar vacunas a China y Rusia genera dependencia geopolítica?

— Y Gran Bretaña, el Reino Unido.

— ¿Por qué?

— Y porque le compramos a AstraZeneca-Oxford.

— Perdón, Oxford es una Universidad de Gran Bretaña. Es una unidad académica distinta de…

— Y Sinopharm es un laboratorio.

— No, Sinopharm es un laboratorio vinculado al Estado chino.

— Pero es un laboratorio.

— Sí, pero vinculado al Estado chino.

— Pero es un laboratorio privado.

— No, no hay nada privado en China.

— El contrato que tenemos nosotros es un contrato con un laboratorio.

— A ver, vos firmaste un acuerdo con Sinopharm, pero si Xi Jinping no decía sí, no tenías contrato con Sinopharm.

— No lo sé. Mira, yo lo que sé es que nosotros hasta acá firmamos los contratos…

— ¿Te genera dependencia geopolítica o no?

— ¿Pero por qué va a hacer eso? Nadie puso la geopolítica a la hora de conseguir vacunas. Eso es…

— No, quizás vos no pusiste la geopolítica al momento de conseguir vacunas porque necesitas la vacuna pero…

— El contrato más alto que tiene la Argentina hoy de provisión de vacunas es con AstraZeneca-Oxford.

— Sí, que no cumplió.

— Que viene cumpliendo 3 millones, no sé cuántas trajo.

— Pero los primeros pasos de vacunación los hiciste gracias a Xi Jinping y a Vladimir Putin…

— No, lo hicimos gracias al Instituto Gamaleya y lo hicimos gracias a una rápida articulación entre el gobierno argentino y el gobierno ruso, naturalmente,

— ¿Esa decisión política del Kremlin de darte las vacunas te genera una vinculación geopolítica o no?

— No, para nada.

Entrevista a Santiago Cafiero 5/6

— ¿Y con China?

— Para nada. ¿Y con Reino Unido? (Risas).

— A ver…

— ¿Y con COVAX? Si también recibimos vacunas de COVAX.

— No, pará porque si no…

— No, usted ideologiza la vacuna que me parece que es un error.

— Vos planteás una comparación en categorías institucionales que no existen, porque Oxford es una universidad que no depende…

— Y AstraZeneca es un laboratorio sueco. ¿Y sabés quién es el principal accionista de AstraZeneca?

— Sí.

— Bueno.

— ¿Y?

— BlackRock.

— Sí. ¿Y?

— No, te quiero decir, son las finanzas de Wall Street entonces.

— No, eso es, disculpame, no te quiero…

— No, esa es la realidad.

— Ese es un análisis de Woody Allen…

— Esa es la realidad.

— ¿Ni el Kremlin ni Beijing te van a pedir algo a cambio porque te dieron las vacunas?

— Para nada. Las compramos.

— ¿Cómo está la negociación con los laboratorios privados?

— Con todos, estamos negociando.

— ¿Hay algún acuerdo próximo a cerrarse?

— La temporalidad de esas negociaciones contractuales es caprichosa. Hoy no tenemos tiempos, yo no te puedo decir sí, mañana, o pasado. Lo que Argentina siempre hizo como estrategia de negociación es negociar con todos y tener abiertas las puertas para negociar aquel que le venda vacunas. Así llegó Sinopharm. Sinopharm llegó porque nosotros teníamos un contrato con AstraZeneca-Oxford, otro contrato con Gamaleya con Sputnik, y entonces tuvimos la posibilidad en febrero de cerrar un contrato con Sinopharm, porque vimos la posibilidad de que ellos vendían vacunas y tenían stock. Porque acá es muy fácil firmar contratos, el tema es que se cumplan con los plazos de producción.

— ¿En qué los afectó esta ida y vuelta con el representante de COVAX para Latinoamérica explicando que el gobierno no quería Pfizer…?

—Argentina quiere comprar vacunas, lo vamos a explicar una y mil veces más, si hiciera falta. Queremos comprar vacunas a todos, incluso a Pfizer.

—¿Nos puede contar qué pide Pfizer que Argentina no le puede dar?

— Es al revés. Nosotros venimos cerrando contratos con muchos laboratorios y con esos laboratorios pudimos firmar los contratos conforme al marco normativo que tenemos. Y con Pfizer todavía no hemos podido lograr eso.

—¿Qué pide?

—Pide cuestiones contractuales que no se adaptan al marco normativo argentino.

— ¿Qué es?

— No, no importa.

— Sí, importa.

— No, muchas son confidenciales. ¿Lo importante sabe qué es?

—¿Qué?

— Que ese contrato no se firma, hasta acá no se pudo firmar, porque las autoridades argentinas cumplen la ley.

— Si ustedes se ciñen a la legislación argentina, y ellos piden condiciones que van en contra de la legislación argentina, ergo, tengo que concluir que nunca se va a firmar un contrato con Pfizer…

— Argentina, las autoridades argentinas no pueden firmar un contrato que viole la ley que se votó en el Congreso.

— O el Código Penal.

— O el Código Penal. Ambas cosas, el marco normativo argentino. Ningún funcionario nuestro va a firmar algo que vaya en contra del marco normativo argentino.

— Entonces, como está planteada la negociación, es probable que no haya acuerdo con Pfizer…

— No, no es así, por qué dice eso…Yo creo que puede haber un acuerdo con Pfizer.

— Con el único laboratorio que tienen problemas es con Pfizer, ¿sí o no?

— No tengo problemas con Pfizer, ningún problema tengo con Pfizer. No pude avanzar en una firma de contrato. Y Pfizer quiere vendernos y nosotros queremos comprarle. Ahora, nosotros no estamos dispuestos a violar la ley.

— ¿Pfizer pide que el Gobierno viole la ley para cerrar un contrato?

— No, Pfizer lo que pide son cosas que están por afuera del marco normativo argentino.

— ¿Y por qué no dan por cerrada la negociación?

— Porque tenemos vocación como siempre constructiva de diálogo y de que el laboratorio también encuentre posibilidades de bajar esas exigencias que tiene para firmar el contrato con la Argentina.

— ¿Usted recuerda cuánto fue la inflación de abril?

— 4,1.

— Sí. ¿En mayo cuánto va a ser?

— Un poco menos.

— ¿Cree que en algún momento se va a poder cumplir, de acá a fin de año, lo que está previsto en el presupuesto votado para el 2021, respecto de inflación?

— No es solamente la discusión de números. Lo que tenemos que revertir es la tendencia. Partimos de desequilibrios muy fuertes del 2018/2019. Esos desequilibrios macroeconómicos son los que llevaron a una inflación de 53,6%. A eso se le sumó la pandemia, que también impactó. Y si bien se logró bajar durante el año pasado a 36%, la inflación sigue siendo una inflación muy alta. Para nosotros es inaceptable esa inflación. Empezamos este año con una inercia muy fuerte. Insisto siempre con lo mismo, ya estuvo el que dijo que en 2 meses arreglaba la inflación y la dejó en 50 puntos.

— ¿Quién fue?

— No importa.

— Claro que importa.

— Macri, ¿quién va a ser? Están los videos. Decía que lo resolvía.

— Todos prometieron bajar la inflación.

— No, pero él dijo que la bajaba a un dígito en 2 meses. Bueno, nosotros no decimos eso, decimos que hay que hacer un trabajo cotidiano y un trabajo donde entendamos la multicausalidad que tiene la inflación, que no es solamente una cuestión monetaria como ellos pensaron que tenían que hacer. ­

Entrevista a Santiago Cafiero 5/6
El Jefe de Gabinete aseguró que la inflación de mayo será menor que la de abril

— ¿Entonces?

— Entonces como ellos solamente tenían una idea que era una cuestión monetaria ligada a la inflación, lo que hicieron fue empezar a subir las tasas de interés y generar un ancla a partir de las Leliq, las Lebac. ¿Se acuerdan cuando teníamos ese problema en la Argentina que cualquier Pyme que se quería financiar tenía que ir a una tasa de 70 puntos? Hoy van a una tasa de 20. Si no entendemos un proceso que tiene que ver con la multicausalidad, y esta multicausalidad por definición tiene muchas causas ¿no? Te estoy haciendo de profesor, perdoname.

— No, no. Solo hiciste una tautología.

— Es así, perdón.

— Ni siquiera fue una explicación.

— No, no, porque me miraste con una cara como diciendo me estás explicando lo obvio.

— No.

— Tiene que ver también con el bimonetarismo en la Argentina, acentuado sobre todo a partir de la década del 90′. Era un fenómeno que se empezó a acentuar fuertemente a partir de la convertibilidad.

— Ese fue un gobierno peronista.

— Sí, yo estoy haciendo una descripción histórica. Lo que digo es que Macri acentuó todos los problemas estructurales que tenía la Argentina. Lejos de resolver uno, acentuó todos. Digo, es así. Por eso fue el peor presidente que tuvo la Argentina desde la vuela de la democracia. El peor.

— ¿Más que Fernando De la Rúa?

— Sí, es el peor. El peor es Macri.

— ¿Para usted Macri fue peor presidente que De la Rúa?

— Sí. De la Rúa tuvo dos años nada más.

— Pero el 2001 fue una tragedia.

— Sí, pero Macri aumentó la pobreza, la desocupación. Destruyó empresas, Pymes, comercios. Tomó la deuda más grande que tiene la Argentina, un endeudamiento a 100 años. En este país se festejó haber tomado deuda a 100 años. Eso fue Macri. El ciclo de endeudamiento más grande y más acelerado que tuvo nuestra historia. El crédito más grande que dio el Fondo Monetario Internacional en su historia, lo tomó Macri. Y no está en ningún lado. No está en obras, puentes, infraestructura o capacidad productiva. Fue bicicleta financiera y fuga, nada más. Ese es el peor gobierno de la vuelta de la democracia.

— Volvamos a la inflación.

— Vamos a ir bajando la inflación.

— ¿Cómo?

— Con las medidas que estamos tomando.

— ¿Con cerrar la exportación de la carne, por ejemplo?

— No, con herramientas de control y contención de precios. Con herramientas que tienen que ver con amortiguar el alza de precios internacionales que tuvimos, sobre todo, este año. Fines del año pasado y hasta ahora, lo que tuvimos es un aumento de los precios internacionales, sobre todo de los commodities.

— Eso los beneficia.

— Sí. Porque nos da más dólares. Pero también tensiona los precios internos.

— Pero esa es una causa endógena, esa no la puede controlar.

— Bueno, a ver…

— La inflación de Estados Unidos no la puede controlar.

— No, la inflación de Estados Unidos no la podemos controlar.

— No sé si pueden controlar la inflación de Argentina.

— No, por eso, lo que desarrollamos son herramientas. Y lo que venimos haciendo, en vez de vender espejitos de colores como muchos compraron, es un trabajo serio para bajar la inflación. Ese trabajo serio es entender el contexto. Hay cosas que tensionan esas proyecciones que tenemos como fue el boom de los commodities que tuvimos desde fines del año pasado hasta principios de este año. Eso tensionó los precios internacionales. Por un lado es virtuoso, desde el punto de vista de las exportaciones, pero por otro lado tensiona los precios locales.

— ¿El control de precios funciona?

— El acuerdo de precios funciona. Tenemos programas de Precios Cuidados y Precios Máximos. Hemos aplicado la Ley de Abastecimiento. Hemos sancionado en aquellos lugares donde vemos que hay avivadas excesivas de alguien que quiere recuperar no solo la caída de la pandemia, sino que también quiere recuperar los dos últimos años de Macri que le fue muy mal.

— ¿El cierre de exportaciones?

— El cierre de exportaciones va en línea con esto que estamos explicando. Hay una necesidad del Gobierno de cuidar la mesa de los argentinos. La carne es un alimento fundamental en ese sentido y lo que vimos es que tuvo un aumento en el último año de 65% en promedio.

— Fue durante esta gestión de gobierno.

— El 65% sí, claro. Pero a partir de que hubo una tensión muy fuerte de los precios internacionales, sobre la carne básicamente. Entonces empezamos a generar acuerdos con el sector de la carne. Acuerdos que se fueron cumpliendo, pero que no generaban el efecto que queríamos generar, que era contener el alza del precio de la carne. ¿Entonces, qué hicimos? Tomamos la medida de suspender las exportaciones y generar una mesa nuevamente. Generar una mesa de diálogo con el sector y esperar a que traigan ellos una propuesta que haga que los precios de la carne sean precios razonables.

Matias Arbotto
Cafiero sostuvo el que el Gobierno va a poder ganar las elecciones de este año y que la oposición deberá mostrar qué hizo durante la pandemia (Matias Arbotto/)

— ¿Mientras tanto ven resultados?

— No, estamos esperando que traigan la propuesta. Estamos en proceso.

— Y eso les genera conflicto con el campo nuevamente.

— No, no, yo no veo conflicto con el campo. En líneas generales.

— ¿No hay conflicto con el campo?

— No, no veo conflicto con el campo. Hay algunas entidades políticas agropecuarias que tienen una posición política. Pero con el campo nosotros venimos trabajando con el Consejo Agroindustrial Argentino. Venimos trabajando también con todo lo que son los enclaves productivos del sector agropecuario. Al campo le está yendo muy bien también con nosotros. Creció la venta de maquinaria agrícola 93% en un año interanual entre el año pasado y este año. 93% creció la venta de maquinaria agrícola. Ese dato no lo tenían.

— No, no lo teníamos.

— Bueno, eso es porque está traccionando muy bien. Y eso es muy virtuoso porque aparte esas son industrias que están en el interior de nuestro país. Es muy virtuosa la maquinaria agrícola.

— ¿Por qué el campo hizo un paro entonces?

— No, hay que ver cuál fue también.

— ¿No le preocupa?

— No, lo que quiero es que no haya conflicto, que podamos avanzar en una mesa de construcción donde encontremos soluciones entre todos. Esas medidas nunca solucionan nada. Nosotros venimos trabajando con quienes son exportadores y con los que tienen peso en la cadena cárnica. Nunca se cortó el diálogo.

— Esta es la segunda vez que hay una ida y vuelta con el campo. La anterior fue la suspensión de exportación de granos

— De maíz.

— Y ahora es la suspensión de carne. Hay una tensión en el vínculo con el sector agropecuario que excede una entidad específica, dentro de lo que es la Mesa de Enlace como representación del campo

— Lo primero que hay que entender es que la Mesa del Enlace no es la representación del campo.

— ¿No lo es?

— No, la Mesa de Enlace representa a una parte del sector agropecuario, hay una parte también importante que no se siente representada por ellos. Eso es lo primero que hay que entender. Lo segundo es que hay posturas. Nosotros en ningún momento negamos la discusión. Buscamos que se aporten ideas y soluciones. Creemos que del diálogo constructivo con los sectores se va a poder avanzar en acuerdos. Y esos acuerdos, cuando se generan a partir del consenso, son políticas pública más duraderas y efectivas.

— Una pregunta pendiente de la economía. ¿Usted dice que la semana que viene, cuando se conozca el índice de inflación de mayo, va a ser menos que el de abril?

— Sí.

— ¿Lo puede adelantar?

— No. Es ilegal.

— ¿Es ilegal adelantar?

— Claro.

— ¿En serio?

— Sí.

— ¿Ya tiene el número?

— No, no se tiene. No se puede. Es ilegal.

— ¿Y cómo sabe que es menor?

— Porque tenemos indicadores anticipados que van mostrando cuál es la curva.

— ¿Y cuánto le da la curva?

— No, no importa.

— Sí importa.

— No, porque después puede no ser el mismo número que publica el INDEC.

— Mayo vs. abril. ¿Mayo es menos inflación?

— Sí.

— Es una buena noticia.

— Gracias. Claro que sí. Es una buena noticia.

— ¿Cómo está la negociación con FMI?

— La negociación con el Fondo creo que viene muy bien porque el Fondo entendió cuál es la realidad de la Argentina.

— ¿Sí?

— Sí claro, entendió que éste es un país que tiene 40% de pobres, que tiene 57,7% de niños y niñas menores de 14 años, entre 0 y 14 años, que están por debajo de la línea de la pobreza. Entiende cuál es la realidad social de un país que aparte de la crisis del macrismo se le sumó la crisis de la pandemia. Y eso lo entendió gracias a las mil reuniones que tuvo Martin Guzmán.

— ¿Eso quiere decir que está encaminada la negociación?

— No, eso quiere decir que estamos encontrando un entendimiento, que es importante, sobre cuál es la realidad social y económica de nuestro país. Es un paso importante. Habla de un diálogo constructivo con la entidad.

— Hay un diálogo constructivo con el Fondo que se ve por la relación que tiene Guzmán con Kristalina Giorgieva y el resultado de la reunión que tuvo el Presidente con ella. A partir de ahí negocian.

— No, a partir de ahí la negociación es una negociación que lleva sus tiempos.

— ¿Qué pide el FMI?

— No, no es que te piden, no es un toma y daca la negociación con el Fondo Monetario Internacional. Los mismos que planteaban resoluciones rápidas con el endeudamiento privado, principalmente con Wall Street, que eran los fondos que teníamos que reestructurar el año pasado, eran los mismos que habían provocado el problema. Con lo cual ninguno actuaba de buena fe, eran todos los que habían provocado el problema y ahora decían cómo había que resolverlo. Ahí nosotros desconfiábamos y teníamos razón, porque cuando continuamos con los tiempos que nos habíamos trazado y logramos un acuerdo de reestructuración a partir de septiembre del año pasado y no mucho antes como ellos decían que había que cerrarlo, lo que logramos es que la Argentina se ahorre 37.700 millones de dólares. ¿Cuál es la moraleja de esto? Es mejor un buen acuerdo que un acuerdo rápido.

— Está bien. Pero a diferencia de los acreedores privados que aceptaron seguir negociando y que no hubiera un default con el Fondo, usted tiene un vencimiento en septiembre y otro en diciembre. ¿Cómo es la estrategia del Gobierno frente a dos hitos que le marcan la cancha?

— Continuar negociando y que la negociación sea con los intereses de los argentinos arriba de la mesa. Eso es lo que necesitamos. Y esto no es una quimera. Nosotros tenemos un testimonio de lo que hicimos el año pasado.

— Es un mundo diferente.

— Pero nosotros tenemos un testimonio de lo que hicimos el año pasado.

Entrevista a Santiago Cafiero 5/6
El Jefe de Gabinete aseguró que Mauricio Macri fue el peor presidente de la historia argentina

— Acreedores privados no tiene nada que ver con el Fondo Monetario.

— Nosotros tenemos un testimonio concreto de cómo nosotros negociamos en defensa de los intereses de los argentinos y argentinas.

— Viéndolo hacia la política doméstica…

— No, viéndolo hacia los resultados obtenidos. Ese es nuestro testimonio. Nuestro principal pergamino es que nosotros logramos reestructurar en un 99% una deuda que había tomado irresponsablemente, y que era impagable, el gobierno de Mauricio Macri. Haber resuelto eso significó que los servicios de deuda que había que pagar se vuelquen a duplicar el presupuesto de obra pública e infraestructura, al presupuesto de salud, de ciencia y tecnología y educación.

— ¿Usted cree van a cerrar con el Fondo y con el Club de París?.

— No, yo creo que nosotros tenemos que avanzar en un acuerdo. Por eso pensamos en que el diálogo constructivo que tenemos con las dos entidades es positivo. Pero que siempre se va a hacer a partir de la defensa de los intereses de nuestra gente.

— ¿Qué pasa si los intereses de ellos son contrapuestos a los intereses que usted está defendiendo y no hay acuerdo?

— No nos ponemos de acuerdo.

— ¿Entonces?

— No nos ponemos de acuerdo.

— Cae en default.

— No, no nos ponemos de acuerdo.

— Si no acuerda cae en default.

— Pero nosotros buscamos acordar. No hubo una vez que un funcionario que negociara por la Argentina se levantara y se vaya de una reunión. Ni una vez. Ni el año pasado ni este año. Quiere decir que nosotros tenemos una actitud de acuerdo. Ahora, tenemos que llevar esa actitud en defensa de los intereses de nuestro país.

— Vuelvo al tema pandemia. Al principio de la entrevista usted recordaba que Alberto Fernández habló en cadena nacional anunciando la segunda ola. En el tiempo que siguió los gobiernos provinciales no tomaron medidas. ¿Se sintieron defraudados por los gobernadores, sin distinción de partido político?

— Lo que queríamos era continuar con una coordinación permanente con los gobiernos provinciales y con los municipales. Buscábamos todo el tiempo que se ejerzan controles y fiscalizaciones. Por eso cuando había mucho acuerdo político eso siempre fue mucho más virtuoso. Las medidas de alguna manera se cumplieron. Cando nosotros tomábamos esas medidas y veíamos que no se llevaban adelante los controles, evidentemente había una disociación entre lo que el Presidente estaba planteando, las necesidades epidemiológicas y sanitarias que el Presidente estaba exponiendo, y las medidas que se estaban tomando.

— ¿Pero qué les faltó hacer entonces a los gobiernos provinciales? ¿Les faltó proyección para tomar medidas? Fernández pidió en el anuncio del DNU que los gobernadores lo acompañaran en la toma de medidas y no lo acompañaron.

— No, en general adhirieron siempre a las medidas nacionales. Los decretos que tenemos desde diciembre establecen en su articulado que las provincias podían adicionar medidas de cuidado y de control. Lo que nosotros vimos con más ineficiencia fueron los controles de las medidas que ya se habían tomado, más que adherir a otras medidas. Lo que vemos es que cuando acá se toman medidas de gobierno y del otro lado lo que se está buscando es agradarle a un público que naturalmente está angustiado y está cansado por la pandemia bueno, se contradice la toma de decisión.

—¿Por qué?

— Porque, por un lado, se toma una decisión de medidas de cuidado y por otro lado lo que se está pensando es en la próxima elección, en sacar un rédito político. Entonces ahí se disocia todo. Esa es la realidad. Y eso fue lo que pasó.

— ¿Dice que la oposición quiere sacar rédito político?

— La oposición a veces, no siempre y no toda, hace política con la pandemia. Como hace política con la vacuna.

— ¿Quiénes son?

— ¿La oposición?

— Sí, ¿quiénes de la oposición?

— Juntos por el Cambio.

— Juntos por el Cambio es la oposición.

— Sí bueno, una parte. Una parte de Juntos por el Cambio, no todos. Hay una división bastante clara entre los que tienen responsabilidad de gestión y los que no la tienen. Y los que incluso están un poco más periféricos o más marginales como Patricia Bullrich. Ellos están como más liberados entonces pueden decir cosas que el resto no dice.

— Está planteándose una propia contradicción.

— ¿A ver?

— Porque si usted dice que entienden más qué pasa los que manejan unidades territoriales y durante gran parte del reportaje criticó a Horacio Rodríguez Larreta.

— No, fue menos.

—¿No hay una contradicción?

— No. La Ciudad eligió desacoplarse de las medidas sanitarias de cuidado que había dictado el gobierno nacional. Eso es un error.

— ¿Eso va atrás de un rédito político?

— Sí.

— ¿No puede ser una mirada distinta desde el punto de vista sanitario?

— No.

— ¿Por qué?

— Porque en ningún momento aportó propuestas para que se mejore. Nosotros estamos viendo estas otras cosas. Él en ningún momento dijo eso. La Ciudad negó que esté estresado y colapsado su sistema de salud. Hace 40 días viene diciendo que ya están por bajar los casos. Recién esta semana empezaron a bajar un poco. Pero estuvo dos meses diciendo que ya bajaban los casos. Y siempre estuvo en una media entre 2.800 y 3.000 casos.

—¿La diferencia que plantea Rodríguez Larreta con el gobierno nacional es más que nada de diferenciación política y no de análisis sanitario?

— No, es una diferenciación política de Larreta para disputar el liderazgo de Juntos por el Cambio. Y por otro lado lo disputa con alguien que está mucho más liberada, que es Patricia Bullrich. Y el jefe de todos ellos es Mauricio Macri. Más claro el mapa no lo puedo hacer.

— ¿Cómo se transformó Rodríguez Larreta de aquel amigo que habló Alberto Fernández a este rival político, a este enemigo político?

— No, enemigo no, enemigo no, por favor. No, no. A ver, lo que nosotros venimos sosteniendo y el Presidente no se movió ni un centímetro es que nosotros vamos a cuidar la vida de los argentinos y argentinas. Vamos a ampliar los hospitales. Vamos a traer las vacunas. Vamos a repartir equitativamente los respiradores en todo el territorio nacional y no le vamos a preguntar a nadie a quien vota. El Presidente trabaja todos los días para tratar de mitigar el impacto de la segunda ola de coronavirus y evitar que más argentinos mueran de coronavirus. Y la oposición trabaja todos los días para ver cómo saca un rédito político y gana las próximas elecciones. La oposición está pensando en las próximas elecciones mientras nosotros estamos pensando en cómo salvamos la vida de los argentinos. Y los medios piensan en cómo sacar un poco más de rating.

— ¿Qué tienen que ver los medios en esa ecuación?

— Y, siempre estimulan las voces.

— Me parece que no. ¿Por qué?

— ¿No?

— No. Los medios informan.

— ¿Sí?

— La mayoría de los medios informan.

— La nota de tapa del integrante de COVAX, que después fue desmentido inmediatamente, esa nota de tapa de los medios principales de la Argentina.

— Sí.

— ¿La respuesta al otro día tuvo el mismo lugar?

— En el caso de Infobae, idéntica.

— No son diario papel.

Matias Arbotto
Durante más de una hora de entrevista Santiago Cafiero analizó la situación argentina y cuestionó con dureza a la oposición (Matias Arbotto/)

— No, a ver, yo me hago cargo de Infobae.

— Está bien.

— Entonces identifique quiénes son.

— No, no.

—Supuestamente no informan. No mezcle a todos.

— No, yo no mezclo, Lo que digo es ¿fue la misma tapa? ¿Tuvo la misma envergadura?

— Infobae no publica en papel. Infobae publica online. Y cuando apareció el video nosotros publicamos el video arriba de todo. Y cuando apareció la desmentida de la ministra y después la carta del representante de la OMS/COVAX América Latina nosotros publicamos la carta.

— Ok.

— Entonces no son todos los medios.

— No, no dije todos los medios. Dije los medios, algunos medios. No todos. Tampoco me voy a pelear con los amigos.

— ¿Quiénes son los amigos?

— Y, siempre hay algún amigo.

— Viene la campaña electoral. ¿Se puede hacer campaña electoral corriendo la tragedia de la pandemia? ¿Es posible hacer campaña electoral sin tener en cuenta la mirada de oficialismo y oposición sobre la pandemia?

— La campaña electoral va a tener como eje la rendición de cuentas, qué hizo cada uno en la pandemia.

— O sea que en algún momento, por más que ahora cuestionen que la oposición hace campaña con la pandemia, la campaña va a ser la pandemia.

— No, va a ser qué acción tuvo el gobierno para mitigar y luchar contra la pandemia. Me parece que eso es lo que va a tomar en cuenta la sociedad. Y me parece que también va a tomar en cuenta que hubo un cúmulo de dirigentes que te dijeron lo que vos querías escuchar durante un tiempo y que no te sirvió de nada porque lo único que hicieron fue mentirte. No aportaron nada para luchar contra la pandemia.

— ¿Cómo mide que el Gobierno va a ganar en la elección?

— Con los números.

— ¿Votos, senadores?

— No, no lo sé. Con el número general. Cuando vos haces el número general de cuántos votos tuvo el Frente de Todos bueno, ahí…

— ¿Y Juntos por el Cambio?

— Y, no sé cómo irá la estrategia electoral de ellos. No sé cuál es.

— Tampoco sabemos la del Gobierno.

— La estrategia electoral de ellos parece ser la de enojar más a los que ya están enojados. De angustiar más a los que están angustiados. De darle miedo a la gente. La nuestra no es esa claramente.

— Usted dice que resultado electoral puede funcionar como un plebiscito de cómo se paró cada uno frente a la tragedia. Si el Gobierno saca más votos porcentuales que Juntos por el Cambio, el Gobierno fue plebiscitado. ¿Ese sería el análisis?

— No sé. Generalmente las elecciones de medio término plebiscitan los primeros dos años de gestión. A nadie se le escapa que nosotros llevamos de los 18 meses de gestión llevamos 15 en pandemia. No es un invento la pandemia. Los que negaron la pandemia se equivocaron. Los que promovieron marchas de contagio se equivocaron. Los que negaron la vacuna se equivocaron. ¿Por qué? Porque la pandemia existe. Porque las marchas promueven contagio y porque la vacuna es lo que te termina generando la expectativa y la esperanza de salida.

— ¿Entonces?

— Entonces lo que nosotros tenemos por delante es poder transmitir a toda la sociedad y a toda la comunidad cuál fue nuestro compromiso para dar vuelta la página de la pandemia.

— ¿O sea la gente va a votar a los que gestionaron bien o gestionaron mal la pandemia?

— No, no sé cómo va a votar la gente.

— El resultado final.

— La gente va a votar como vota. No lo sé. Eso cada uno elige. La construcción del elector, la construcción de la preferencia electoral es algo que no se sabe, que no se conoce. Algunos votan por afinidad. Otros votan por tradición. Otros votan por cuestiones culturales.

— ¿El Gobierno va a ganar?

— Sí, claro. No tengo dudas.

— O sea que el Gobierno, en las elecciones de medio término, gana por su gestión de la pandemia.

— Gana por todo lo que hizo en estos 18 meses y más. En ningún momento se dejó a nadie sin asistencia. Se desarrollaron herramientas que contemplaban traerle alivio a esos sectores de la economía que estaban siendo golpeados. Sectores formales o sectores informales. Luego desarrollamos políticas públicas que tienen que ver principalmente con entender el ingreso de las familias.

— ¿Cuáles, por ejemplo?

— Cuando nosotros detectamos el aumento creciente de la pobreza entre los niños de entre 0 y 14 años lo que hicimos fue ampliar la Tarjeta Alimentar a todo ese universo llegando a 4 millones de personas. Cuando nosotros vimos también que teníamos la posibilidad de avanzar en otorgar el derecho de la Asignación Universal por Hijo ampliamos la búsqueda de esos niños y niñas que todavía tienen la posibilidad de tener acceso a la Asignación y todavía no lo tienen por alguna cuestión particular. Hasta acá llevamos detectados 220.000 niños y niñas que fueron incorporados a la AUH. Duplicamos el programa en cantidad de gente, el programa PROGRESAR, las Becas PROGRESR, las pasamos de 500.000 a 1 millón. Llevamos el Programa Potenciar Trabajo también fomentando la economía popular a casi 1 millón.

— Todas estas políticas…

— Espera. Eso desde el punto de vista social. Desde el punto de vista de las empresas, de la defensa y de contener el impacto de la pandemia sobre las empresas desarrollamos los Programas como ATP y ahora el Programa REPRO para sostener a las empresas y que puedan seguir pagando los sueldos. Nosotros eso se amplió de 18.000 pesos a 22.000 pesos para pagar los salarios del sector privado. Pasamos de 15.000, 19.000 empresas a 55.000 empresas ahora a partir de que nosotros incorporamos a todos los comerciantes, a todo el rubro comercial y a todo el rubro gastronómico. Y a los monotributistas que se desempeñan al frente de esos rubros gastronómicos. Es decir vamos a estar llegando a 1 millón de trabajadores y trabajadoras ahora en este mes.

— Lo que usted plantea como política…

— Déjenme solamente una cosa más. Y después algunas cuestiones que son bien concretas La actividad industrial viene creciendo. Ya superada la pandemia viene creciendo por encima del 2019. Viene creando más empleo que por encima del 2019. Lo mismo con la construcción, que está creciendo por encima del 2019. Este crecimiento es heterogéneo, algunos sectores están muy dinámicos y otros sectores no. Y después recomponer la obra pública. Haber duplicado el presupuesto de la obra pública implica tener hoy más de 1.000 obras entre medianas y grandes activas en todo el territorio nacional. Más de 1.000 obras activas en todo el territorio nacional.

— Con todo esto que está describiendo, ganan las elecciones.

— Es esto y el fortalecimiento del sistema de salud.

— ¿Con todo esto le gana a Juntos por el Cambio?

— Con aciertos y errores nosotros estamos siendo el Gobierno que gestiona la pandemia y que va a superar la pandemia.

— ¿Y con eso le ganás a Juntos por el Cambio?

— Juntos por el Cambio va a poder exhibir un compendio de comunicados. Ese fue el compromiso que tuvo con la pandemia, haber sacado comunicado tras comunicado.

— Si el Gobierno es plebiscitado y gana las elecciones como plantea, ¿eso lleva a pensar en Alberto Fernández por la reelección?

— No, no lo sé.

— ¿Usted quiere o no?

— ¿Si quiero? Sí, naturalmente. Pero eso lo tiene que definir la gente. No, nosotros. Hoy no tenemos ni tiempo de ponernos a pensar en eso.

— No lo están pensando.

— No, no, para nada.

— ¿No están pensando que si ganan las elecciones Alberto Fernández va por la reelección?

— No, nosotros tenemos que pensar en cómo traer más vacunas. Tenemos que pensar en cómo generamos más acciones de cuidado que la sociedad las internalice y que entre todos salgamos de esta pesadilla de la pandemia. Cuando la pesadilla de la pandemia termine van a tener que rendir cuentas todos, por lo que hicieron, por lo que omitieron y por lo que decidieron tirarle piedras.

Mirá la entrevista completa con Santiago Cafiero:

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