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Argentina, otra vez finalista en la Copa América: 3 virtudes y 3 defectos del equipo de Scaloni que sueña con el título en Brasil

La Selección Argentina de Lionel Scaloni tiene una oportunidad de alcanzar la gloria (Foto: Reuters)
La Selección Argentina de Lionel Scaloni tiene una oportunidad de alcanzar la gloria (Foto: Reuters) (DIEGO VARA/)

Desde aquella Copa América que la Argentina ganó en 1993, disputó otros 18 torneos con un común denominador: nunca más volvió a ser campeón. Paradójicamente, coincidió con una etapa dorada a nivel juvenil. La Albiceleste ganó cinco de los siete Mundiales Sub-20 que se disputaron en el período 1995-2007 y también se colgó la medalla dorada con la Sub-23 en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008. Pero los distintos proyectos que tuvo la Selección mayor no lograron capitalizar esos éxitos en las bases para conseguir un título. Hubo hasta siete oportunidades. Incluso, se alcanzaron cuatro de las últimas seis finales de la Copa América, además de las definiciones de la Copa Confederaciones 1995 y 2005, y la de la Copa Mundial de la FIFA 2014. Todas acabaron con derrotas que calaron muy hondo en un país que vio a su liga desprestigiarse paulatinamente pero también a sus mejores exponentes ser líderes en los equipos más importantes de Europa. Al tiempo que el fútbol argentino se desvalorizó, a partir de la fuga de talentos, con el exitismo boicoteando la planificación y con un uso mediocre de la competitividad, jugadores como Lionel Messi, Ángel Di María, Sergio Agüero, Carlos Tevez y Javier Mascherano se transformaron en embajadores de lujo ante el mundo. Son los integrantes de la generación más dotada de los últimos 30 años, una camada que rozó la gloria pero terminó injustamente condenada por una opinión pública que concibe que el prestigio futbolístico solamente tiene sentido cuando se ganan trofeos.

Si bien Chile se convirtió en verdugo de las últimas dos finales continentales y Alemania fue quien frustró los sueños mundialistas más recientes, Argentina volverá a enfrentar este sábado en el Estadio Maracaná a otra de sus grandes pesadillas. Brasil se encargó de eliminar a la Albiceleste en las ediciones de 1995, 1999, 2004, 2007 y 2019 de la Copa América y buscará defender ese campeonato que obtuvo hace tres años también en su país. En ese último cruce, el equipo de Lionel Scaloni perdió ante la Canarinha en semifinales. Aquella fue la última derrota que registra su ciclo, que arrastra actualmente una racha de 19 partidos sin perder (11 victorias y 8 empates). No se veía algo similar desde que la Argentina de Marcelo Bielsa estuvo invicta en 18 encuentros entre el 27 de julio del 2000 y 7 de junio de 2002.

Lionel Scaloni hizo debutar a 36 jugadores durante sus tres años en la Selección Argentina (Foto: REUTERS)
Lionel Scaloni hizo debutar a 36 jugadores durante sus tres años en la Selección Argentina (Foto: REUTERS) (RODOLFO BUHRER/)

Aquel equipo que tuvo que conformarse con un tercer puesto estaba en formación. Cuando el hincha pedía por Gallardo, Pochettino o Simeone, fue Scaloni quien se quedó de forma interina con el cargo. De ser ayudante de Jorge Sampaoli en el Mundial 2018, pasó a adueñarse del puesto y trabajó como si su mandato no tuviera límites. Hizo debutar a 24 jugadores en los 15 partidos que tuvo su ciclo entre los primeros amistosos y los compromisos de la Copa América 2019. Un proceso de prueba lógico y necesario para completar el recambio generacional que dio lugar al grupo de futbolistas que actualmente conforman su plantel. Luego el número de debutantes ascendió a 36 en un total de 77 jugadores convocados.

Con símbolos como Walter Samuel, Roberto Ayala y Pablo Aimar como ayudantes, Lionel Scaloni ganó la legitimidad interna en la AFA para desarrollar su planificación mirando a Qatar. Hay inevitables críticas externas contra su labor pero el equipo trabaja sin perder el foco. La selección argentina no brilla pero responde. Su modelo de juego tiene margen de mejora pero va camino a la consolidación. Es cierto que han aparecido fallas propias de la inexperiencia pero también correcciones a problemas endémicos que dan sentido al proyecto. Y todavía no hay un once ideal, aunque sí es posible detectar algunos defectos y virtudes.

VIRTUDES

• Sangre nueva, grupo unido

Solamente 11 de 23 jugadores sobrevivieron a la debacle del Mundial de Rusia 2018 y estuvieron en la Copa América 2019: Armani, Tagliafico, Acuña, Kun Agüero, Messi, Di María, Otamendi, Lo Celso, Lautaro, Juan Musso y Paulo Dybala. Excepto la Joya, todos ellos también están en el renovado plantel de la Copa América del 2021, en un grupo que amplió su cupo a 28 integrantes y sumó caras nuevas como Nahuel Molina, Cuti Romero, Dibu Martínez, jugadores que integran una delegación por primera vez. Es una nueva camada en la que no hay prácticamente eslabones perdidos.

Hay futbolistas que se han reciclado, como Armani, Agüero y Di María. Sobre todo el mediocampista del Paris Saint Germain, quien tiene un rol protagónico pero entrando desde el banco de suplentes. Scaloni, que lo dejó afuera de algunas citaciones, lo volvió a llamar para usar su gambeta, velocidad y despliegue con otra perspectiva. Antes era una carta ofensiva inamovible, hoy es una alternativa revulsiva para destrabar cerrojos o incluso un recambio para absorber la presión en situaciones límites. Nicolás Otamendi recorrió el camino inverso: su liderazgo se empezó a gestar con la camada anterior pero fue Scaloni quien lo materializó.

Ángel Di María pasó de ser una carta ofensiva inamovible a una alternativa revulsiva (Foto: REUTERS)
Ángel Di María pasó de ser una carta ofensiva inamovible a una alternativa revulsiva (Foto: REUTERS) (AMANDA PEROBELLI/)

Difícil objetar el criterio de elección de Lionel Scaloni, que tiene una gran variedad de perfiles para la conformación de su equipo. Argentina posee jugadores de buena técnica individual en todas las líneas. Incluso, más allá de sus cualidades bajo los tres palos, Emiliano Martínez tiene un gran manejo de pelota con ambos pies y favorece a la salida desde atrás. A esto hay que sumarle el buen ambiente que reina dentro de la concentración, que se manifestó en redes sociales durante el cumpleaños de Messi y la fecha libre de la fase de grupos, como también cuando sellaron la clasificación a la final.

• Versatilidad táctica y modernidad

Uno de los axiomas más frecuentes en el fútbol moderno es que los equipos adaptan sus sistema al momento. Es una de las tendencias tácticas que surgió en los últimos años y se transformó también en uno de los capitales más importantes del equipo de Lionel Scaloni, que tiene esa capacidad de mutar de sistema según en qué fase se encuentre el juego. Lo más habitual es ver a los jugadores colocarse 4-3-3 en posesión y pasar a un 4-4-2 tras la pérdida. Principalmente eso le permite emparejar a hombres de afuera con los laterales rivales, para no sufrir tanto por las bandas.

Nico González se convirtió en una pieza clave de esta transición estructural: es extremo en fase ofensiva y volante al momento de defender. Si su recorrido en el repliegue es aún más largo, Huevo Acuña o Tagliafico pueden ubicarse como tercer zaguero para pasar a un 5-3-2. En los últimos compromisos se hizo cada vez más notorio el 4-3-1-2 como módulo inicial. Hay un trabajo detrás y los jugadores lo ejecutan, se adaptan.

• El mejor Messi en la Selección

No hay mucho para decir sobre la condición de genio de Lionel Messi. Su máquina competitiva no se apaga, se reinventa a cada torneo, pero particularmente en esta Copa América atraviesa una sinergia extremadamente positiva con el resto del grupo. La Pulga se ha potenciado como líder y emblema del equipo, ha mostrado su mejor versión con la camiseta albiceleste. Y el resto se alimenta de su figura inagotable. Un círculo virtuoso.

Esta Selección Argentina de Scaloni tiene la mejor versión de Lionel Messi (Foto: REUTERS)
Esta Selección Argentina de Scaloni tiene la mejor versión de Lionel Messi (Foto: REUTERS) (UESLEI MARCELINO/)

Hay solamente 21 futbolistas que completaron los todos los minutos el torneo, en Argentina el único es Messi. No se sentó en el banco de suplentes, tampoco salió reemplazado. No hay dudas que Lionel Scaloni tiene un porcentaje de mérito en la frescura y motivación que expone su mejor jugador en cada compromiso. El DT le ha ofrecido al capitán de 34 años un contexto beneficioso y los automatismos del equipo le permiten recibir el balón en zonas donde tiene mayor influencia. Esto se ha traducido en sus números.

Leo Messi participó en nueve de los 11 goles que hizo su elenco en el torneo. Su desempeño lo convierte en el mejor del certamen: es el máximo artillero (con 4 goles), además de líder en asistencias (9). Nunca había dado tantos pases de gol en una Copa América o Mundial. También encabeza otras estadísticas como chances creadas (26), disparos al arco (15) y tiros en los palo (2). Llega a un nivel superlativo para enfrentarse a Brasil. Será su quinta final con Argentina. Nunca ha ganado un título pero ha dado muestras claras de que tampoco dejará de intentarlo.

DEFECTOS

• La búsqueda de los intérpretes

En sus tres años al frente del equipo, Scaloni no solamente hizo debutar a más de 30 jugadores y citó a casi 80 futbolistas, sino que nunca repitió una alineación en sus 33 partidos. Es comprensible que en su primer compromiso al frente de la Selección, un amistoso a Guatemala, se hayan estrenado 11 jugadores. De aquella formación, solamente Exequiel Palacios se sostuvo como uno de los convocados habituales. Pero lo extraño es que en el debut de esta Copa América 2021 ante Chile, todavía hubo jugadores con poco rodaje. En esa formación hubo hasta cuatro jugadores que tenían menos de 10 partidos: Emiliano Martínez (2), Gonzalo Montiel (9), Lucas Martínez Quarta (7) y Nicolás González (6). En lo que va del torneo, solamente Lionel Messi jugó los seis partidos desde el arranque.

Son justamente en posiciones donde el entrenador hizo pruebas constantes. Todo indica que Dibu Martínez, héroe en los penales ante Colombia y arquero de cualidades extraordinarias, empieza a perfilarse como el nuevo dueño de arco que ocupó mayormente Franco Armani (13 partidos), pero por el que pasaron Agustín Marchesín (5), Esteban Andrada (4), Sergio Romero (2), Gerónimo Rulli (2) y Paulo Gazzaniga (1), además de que se convocó a Juan Musso, Guido Herrera y Jeremías Ledesma. Lógicamente que la prolongada etapa de Chiquito, quien fuera durante casi 10 años el titular indiscutido, hizo que el casting sea complejo.

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Emiliano Martinez empieza a perfilarse como el nuevo dueño de arco de la Selección Argentina (Foto: AFP) (EVARISTO SA/)

En la defensa el único hombre fijo es Nicolás Otamendi, pero tampoco hay muchas certezas. En el lateral derecho emergió recientemente Nahuel Molina pero hasta hace poco peleaban Montiel y Juan Foyth, mientras que la otra banda no está claro si le pertenece a Nicolás Tagliafico o Marcos Acuña. Y cuando todo indicaba que Cuti Romero iba a ser el ladero de Otamendi, sus problemas físicos le dieron lugar a Germán Pezzella y Martínez Quarta para pelear por esa vacante.

En esta Copa América también parece que Leandro Paredes, quien se perfilaba como uno de los inamovibles dentro del sistema, ahora tiene que alternar con Guido Rodríguez, jugador que permite presionar a otra altura y otro estilo de cobertura en la zona medular. En el sector izquierdo tuvieron su oportunidad Gio Lo Celso, Nico González y Papu Gómez. La temporada para todos ellos ha sido larga y estos movimientos puede que respondan a la dosificación de esfuerzos, pero no hay duda que atentan contra la consolidación de las ideas. Scaloni necesita definir su norte: qué camino desea tomar y quiénes son los integrantes que mejor se complementan.

• El protagonismo temporal

Muchas de las críticas que recibe la Argentina de Scaloni es por su ciclotimia. Tiene dos caras. El bello rostro simétrico y proporcionado de los primeros tiempos, que contrasta con el semblante deteriorado de los complementos. La Selección lleva 12 partidos en fila marcando al menos un gol en los 45 minutos iniciales: cinco goles durante los primeros 10, siete antes de los 15, 8 antes de los 20 y 10 antes de cumplirse la media hora. Es el equipo que más patea (88) y el que más lo hace al arco (40). Sus comienza son frenéticos e intensos, siempre controla y es protagonista antes del descanso, pero luego surgen fallas conceptuales o errores individuales que autoboicotean sus fortalezas y le quitan confianza para cerrar los partidos.

Argentina cambia de postura bruscamente en los segundos tiempos (Foto: REUTERS)
Argentina cambia de postura bruscamente en los segundos tiempos (Foto: REUTERS) (UESLEI MARCELINO/)

No hay que pretender un dominio absoluto, eso es utópico. Son pocos los partidos en los que un equipo logra imponer condiciones de principio a fin, sin atravesar ningún momento de turbulencia. Lo ideal sería que el equipo pueda defenderse a partir de la posesión, que no le ceda la pelota ni espacio en su campo a los rivales. No tiene jugadores aptos para repliegue y para salir de contragolpe, sus futbolistas tienen características para desempeñarse de forma más proactiva que reactiva. Uno de los grandes desafíos que tiene Scaloni, es que ese cambio de postura no sea tan brusco, que sus dirigidos puedan dominar el termómetro del partido sin sufrir demasiado.

• Juego brusco en el desconcierto

Puede que Argentina tenga estadísticas defensivas saludables. Ha encajado solamente tres goles en seis partidos y Dibu Martínez mantuvo su villa invicta tres veces. A la Selección le patean poco. Pero el trabajo defensivo depende más de buenos rendimientos individuales y del alto nivel de algunos jugadores como Cuti Romero, que del funcionamiento colectivo. Eso genera que las infracciones se conviertan en el recurso más utilizado para repeler el peligro, lo que explica por qué es el tercer equipo que más faltas comete (79) y el segundo equipo con más tarjetas amarillas (13) en la actual Copa América.

Será difícil no caer en esta herramienta para detener a Neymar, Lucas Paquetá, Richarlison y los atacantes de una Brasil que parte levemente como favorita. Al sólido equipo de Tite también lo avala su historial de finales. Este sábado la Canarinha jugará su octavo partido por el título en las últimas dos décadas. Ganó las siete anteriores, entre ellas hay tres de Copa América. Un registro que contrasta mucho con el de Argentina, que deberá despojarse de los fantasmas de las finales perdidas para volver a ser campeón.

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