Política

Gerardo Milman: “Frederic no vive en Suiza, sino en una realidad paralela o en la estratósfera”

Gerardo Milman
"No sólo hay más robos sino que hay más violencia y pocas respuestas por parte del Estado", dijo Gerardo Milman (Foto Maximiliano Luna)

Para Gerardo Milman, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, “no vive en Suiza sino en una realidad paralela o en la estratósfera”. El precandidato bonaerense a diputado nacional de Juntos fue secretario de Gestión Federal del Ministerio de Seguridad en la gestión de Patricia Bullrich y está enfurecido por las declaraciones de la funcionaria de Alberto Fernández en las que afirmó que la tasa de homicidios en 2020 creció más en la Ciudad de Buenos que en Santa Fe.

“No se entiende cuál es el criterio de la ministra de Seguridad para burlarse de los rosarinos y de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires: la tasa de homicios en la Capital, cada 100.000 habitantes, es del 4,03% y en Rosario, del 16,47%”, aseguró el quinto postulante de la nómina que encabeza Diego Santilli y mano derecha de Bullrich.

En la entrevista con Infobae, sin embargo, Milman fue más duro con Sergio Berni, ministro de Seguridad de la gestión de Axel Kicillof: “Se toma en joda la seguridad cuando es algo muy serio y algo costoso en vidas y en bienes”, afirmó al referirse al video en el que simula hablar con la madre para criticar a María Eugenia Vidal. Y dijo que su gestión “es muy publicitada, pero en el terreno es inexistente”.

-¿Qué es lo que más le llamó la atención en la provincia en sus recorridas de campaña?

-En la provincia vi muchas persianas bajas. Mucha gente que no llega a fin de mes, sobre todo de clase media, que por primera vez siente que no le alcanza y si tiene algún ahorro lo está quemando. La otra preocupación central es la inseguridad, gente que no puede salir a las cinco de la tarde de su casa, que tiene miedo porque ahora parece que el delincuente es el dueño de la calle. Hay que devolverle la esperanza a esa gente y reorganizar un espacio de paz y tranquilidad.

Gerardo Milman, con Patricia Bullrich y Lino Villar Cataldo, el médico enjuiciado por haber matado de cuatro tiros a un ladrón
Gerardo Milman, con Patricia Bullrich y Lino Villar Cataldo, el médico enjuiciado por haber matado de cuatro tiros a un ladrón (Joaquin_garciaQQco Condee/)

-¿Dónde nota un agravamiento de la inseguridad en la provincia?

-Veo un avance del microtráfico de narcóticos. Se liberaron 11.500 presos entre el 2020 y el 2021, que es una porción importantísima de los delincuentes que estaban sometidos al Servicio Penitenciario Federal, y eso repercute en las calles. Sumado a eso, no sólo hay más robos sino que hay más violencia y pocas respuestas por parte del Estado en función de esta necesidad. Hay una demanda clarísima de la ciudanía bonaerense en reclamo de mayor seguridad.

-Además de los datos sobre homicidios en Buenos Aires y Santa Fe, Frederic tuvo otra frase polémica cuando dijo que “Suiza es más tranquilo, pero también más aburrido”.

-Por eso digo que vive en la estratósfera porque antes de ser ministra no tenía ni vehículo por el temor que tenía y ahora que viaja en auto blindado se toma la seguridad como un chiste. La inseguridad es algo auténtico y dramático que sufren los ciudadanos. Fue una frase incoherente que perturba aún a la sociedad que espera soluciones de quienes tienen las responsabilidades, las garantías y la obligación que impone la ley de un bien público como es la seguridad.

Sabina Frederic
Gerardo Milman fue muy crítico de la ministra Sabina Frederic

-La gestión de Sergio Berni en el Ministerio de Seguridad bonaerense parece muy activa. ¿Cuál es el problema? ¿No alcanza lo que hace o sus políticas no son las adecuadas?

-La gestión de Berni es muy publicitada, pero en el terreno es inexistente. A los patrulleros no se los ve. Se hizo una quita al presupuesto de la Ciudad para una inversión enorme en seguridad en la provincia de Buenos Aires, donde iba a haber paradas de colectivos inteligentes, pero si hoy en las paradas existe una lamparita funcionando hay que ponerse contento porque eso no existió. Vaya a saber a dónde fue a parar ese dinero, probablemente una parte fue para aumentarle a los policías, que era un reclamo necesario, pero desde el punto de vista logístico, tecnológico, no se ha avanzado en absolutamente nada. Y, además, las fuerzas de seguridad dudan en el accionar porque han visto muchos casos donde no han tenido respaldo político para poder cumplir su tarea. Entonces no saben en qué momento deben actuar correctamente y eso provoca una confusión: el policía prefiere no actuar porque teme por su destino.

-¿Genera problemas la falta de coordinación y la mala relación entre Frederic y Berni?

-Por supuesto, porque eso debería ser una mesa de coordinación semanal, diaria, como lo prevé la Ley de Seguridad Interior, y lo que vemos es buena voluntad de gendarmes que andan dando vueltas, pero que podría decirse que son agentes de tránsito porque están para pedirle la cédula verde y el seguro a los automovilistas. No se conoce ni se ha visto ningún procedimiento llevado adelante por las fuerzas federales en territorio de la provincia de Buenos Aires.

-¿Qué opinión tiene sobre la reflexión de María Eugenia Vidal acerca de lo que significa consumir un porro en Palermo o hacerlo en un barrio vulnerable del conurbano?

-No quiero entrar en la discusión de la legalización de la droga porque es válida en otro contexto, no en uno donde los chicos no han ido al colegio, donde los padres no tienen sustento, donde la sociedad argentina tiene una larga catarata de prioridades. Ese tema, sobre el que se pueden tener distintas opiniones, está en un lugar de debate marginal. Hoy los problemas de la Argentina son el empleo, la seguridad, la inflación. Discutamos primero los problemas centrales y dejemos para otro momento problemas sobre los cuales quizás ni estamos preparados. Hoy, a alguien que conduce se le puede hacer un test de alcoholemia: ¿cómo haríamos con alguien que conduce bajo los efectos de narcóticos? ¿Le haríamos un análisis de sangre? Es una discusión etérea frente a problemas tan fuertes como los que tiene la Argentina. Es una discusión de sociedades más sofisticadas.

-¿Qué opina sobre el video de Berni en el cual le contesta a Vidal con una escenificación en la que mantiene un llamado telefónico con su mamá?

-Me parece que se toma en joda la seguridad cuando es algo muy serio y algo costoso en vidas y en bienes. Se lo toma de una manera superficial y poco profunda. Eso es incoherente con una política de seguridad que debe tener un claro objetivo que no se va a resolver de la noche a la mañana, pero sí debería tener un claro objetivo y llevar adelante las medidas necesarias para que los ciudadanos argentinos puedan volver a una Argentina que todavía recuerdan y en donde las señoras podían salir a la tarde a tomar mate a la vereda.

-Usted seguramente una banca de diputado. ¿Qué se puede hacer desde el Congreso para ayudar a resolver los problemas de seguridad que hay en la provincia?

-Estamos proponiendo una batería importante de medidas. Por ejemplo, hay 15.000 policías en actividades administrativas con 590.000 empleados públicos y tranquilamente podrían ser reemplazados para tener 500.000 efectivos que tuvieron la vocación de entrar a la policía, no para estar en un escritorio sino para que puedan salir a la calle y podamos tener mayor presencia policial. Pero, por otro lado, también quiero proponer desde el Congreso de la Nación algunas acciones como crear una agencia federal de lucha contra el narcotráfico, donde participen las fuerzas federales, provinciales y especialistas en la materia, coordinados por el Ministerio de Seguridad de la Nación, pero no por un ministerio como el que tenemos hoy sino uno que debería ser distinto. Además, en la gestión de Patricia Bullrich se había dictado una resolución para el uso de armas de fuego, pero se derogó y se volvió a prácticas que tienen más de 40 años como que un gendarme tiene que hacer una toma de yudo: hay que convertirlo en ley para que las policías sepan qué tipo de armas tienen que usar en cada momento y que no sólo quede al arbitrio y a la interpretación de ningún fiscal, juez o funcionario público y que eso le dé garantías a las fuerzas de seguridad de cuándo actúan correctamente y cuándo no, y no estén ante la duda de actuar.

-¿Cuesta hacer campaña desde un espacio como Juntos por el Cambio donde seguramente habrá gente que les reclama por los desaciertos económicos del gobierno de Macri?

-Ha habido una autocrítica con respecto a esto. Hubo un camino correcto en el gobierno de Macri, más allá de que es doloroso. No se puede creer que las soluciones en Argentina son simples: quien diga eso le miente a la sociedad argentina. Las soluciones para una Argentina que ha venido haciendo desaguisados económicos durante décadas necesitan de temple y de un norte. Lo importante es ver la luz. Quizás en ese sentido nuestro gobierno no supo mostrar esa luz al final del túnel. Por supuesto, el proceso en el medio de tarifas y demás fue costoso para estos sectores. Pero hoy existe una debacle, el cierre de pymes, la pérdida de empleos, las dificultades del sector informal, las leyes laborales que impiden contratar e impiden despedir y, por lo tanto, no se va a generar así nunca más empleo. Hasta los propios movimientos sociales que viven con sus ciudadanos sometidos a los planes hoy ya son conscientes de que con los planes eternos no se puede y piden trabajo. En la Argentina nada es simple, hay que poder explicar todo. Lamentablemente muchas veces las campañas van por discusiones absolutamente estériles que no son de la profundidad que deberían darse para resolver los problemas de los argentinos.

-Hay dirigentes opositores como Mauricio Macri muy preocupados por la posibilidad de fraude en las próximas elecciones en la provincia de Buenos Aires. ¿Usted coincide?

-Espero que no, pero hay que fiscalizar y convocar a que todo aquel que tiene la voluntad a que participe, a pesar de la situación compleja de la pandemia. Es importante porque todavía tenemos un sistema arcaico de boletas sábana que hace que sea necesario tener un fiscal por mesa para tener un control férreo de la elección y el acta de escrutinio. Así que estamos trabajando muchísimo con la fiscalización y convocando gente. Tenemos una buena respuesta de ciudadanos que quieren participar. Creo que vamos a poder garantizar la elección, pero hay que estar precavidos y atentos.

Gerardo Milman
Gerardo Milman: "Ojalá el Gobierno sintonice con los problemas de la ciudadanía y no se vaya por la tangente ideológica" (Foto Maximiliano Luna)

-Usted es uno los principales dirigentes que está al lado de Patricia Bullrich: ella tuvo un gesto de renunciamiento, no se presentó como candidata en la Ciudad de Buenos Aires y parecía que iba a tener un rol más decorativo en la campaña por las diferencias con el ala moderada de Juntos por el Cambio, pero la llamaron a ella y a Mauricio Macri para endurecer el discurso y dirigirse con más nitidez al electorado porteño. ¿Cree que es así?

-Finalmente se comprendió a qué proyecto político nos enfrentamos y eso ha hecho que quienes tenían una visión más light hayan notado que las buenas intenciones no alcanzaban. Entonces han puesto sobre la escena marcar los avasallamientos a las libertades, el mal manejo de la pandemia o una vacunación donde hay poco más del 30% de gente inmunizada cuando Chile o Uruguay están arriba del 70%. Hubo una toma de conciencia de todo el mundo sobre a qué nos oponemos.

-Si el domingo hay un buen resultado tanto en Capital como en provincia de Buenos Aires le dará mucho oxígeno al proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta. Usted apoya el plan de Patricia Bullrich de 2023. ¿Puede haber tensiones internas por esta situación?

-La elección no termina el domingo sino en noviembre. Ahí vamos a determinar cómo termina el proceso. El domingo es una instancia importantísima que va a ordenar nuestros candidatos: en Juntos por el Cambio tenemos competencia en 18 provincias, por lo tanto se está usando la Ley de Primarias Abiertas Simultáneas y bObligatorias de manera que la ciudadanía decida las listas. Es muy positivo. Pero pensar en el 2023 es una desconexión con lo que les pasa a los ciudadanos, que apenas pueden resolver si van a participar o no el 12 de septiembre y ojalá lo hagan masivamente porque es bueno para la democracia y es la manera en la cual pueden expresar su bronca.

-Algunos analistas creen que el Gobierno se encamina a una radicalización de sus políticas, gane o pierda las elecciones. ¿Coincide con esa interpretación?

-El Gobierno tiene un problema de origen en su conformación: el poder y los votos están en el Senado de la Nación desde el primer día. Ojalá el Gobierno sintonice con los problemas de la ciudadanía y no se vaya por la tangente ideológica a la cual nos tiene acostumbrados porque eso lo único que hace es generarle daño al cuerpo social. Los que queremos a la Argentina no necesitamos radicalizaciones sino administraciones correctas. No queremos bravuconadas o fiestas que sólo ponen a los ciudadanos de mal humor ante la infinidad de problemas que tienen.

SEGUIR LEYENDO:

Despliegue territorial, polarización y slogan de futuro en el cierre del Frente de Todos en Mar del Plata

María Eugenia Vidal cerró su campaña con una puesta en escena de unidad opositora y dureza contra el Gobierno

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar