Política

La relación dentro del Mercosur entre Argentina y Uruguay vuelve a atravesar una tensa calma

Alberto Fernandez con Luis Lacalle Pou
Luis Lacalle Pou y Alberto Fernández

Después de la tormenta casi siempre llega la calma. Ese parece ahora el clima que impera en la relación bilateral entre Argentina y Uruguay, que amenazó fuertemente el futuro del Mercosur durante esta semana. Cuando el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou anunció el martes 7 que negociaba un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China deslizó que esa decisión podría provocar una incomodidad en sus socios comerciales del bloque regional y así ocurrió.

Fue Matías Kulfas, el ministro argentino de Desarrollo Productivo, quien públicamente sentó la posición de la Casa Rosada ante esta iniciativa un día después. Reiteró que los acuerdos dentro del Mercosur están regidos por la regla del consenso. “Se negocia en bloque, no un país individualmente”, expresó luego que desde la Cancillería argentina eligieran un sugestivo silencio. Ayer por la tarde, el ministro de Relaciones Exteriores uruguayo, Francisco Bustillo, intentó no responderle, bajando el tono de la confrontación. Como pasó ya anteriormente.

Bustillo sostuvo ayer por la tarde en Expo Prado (la Exposición Internacional de Ganadería y muestra agoindustrial y comercial que se extenderá hasta el 19 de este mes) frente a la Confederación de Cámaras Empresariales en Montevideo que las tratativas con China para un TLC estaban en marcha, que se estaban elaborando “borradores en términos de referencia” y que también podría abarcar a otros países. Lo escuchaban de cerca otros integrantes del Gabinete de Lacalle Pou: la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, el ministro de Trabajo, Pablo Mieres e Isaac Alfie, Director General de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

Pero después, en un breve contacto con los periodistas, la postura de Bustillo resultó más cauta y ambigua. “Nosotros y lo deben haber escuchado desde el primer día, reivindicamos nuestra membresía en el Mercosur, somos socios fundadores del Mercosur e intentamos en todo momento el trabajo de modernizar y sincerar el Mercosur. Si hubiéramos querido romper con el Mercosur, hubiésemos incursionado por otro camino”, aseguró. Evitó, con elegancia, contestarle a Kulfas para no seguir avivando el fuego. Y, además, resaltó el buen diálogo que existe con su par argentino Felipe Solá: “Ha habido muy buena comprensión de parte del canciller argentino y es un compromiso que asumimos y no solo con él sino también con el canciller de Brasil y con el de Paraguay. Mantenerlos informados de los avances que vayamos dando con China como con otros países”.

Luis Lacalle Pou y Jair Bolsonaro
Luis Lacalle Pou y Jair Bolsonaro (ADRIANO MACHADO/)

Está claro que los carriles diplomáticos son los que dominarán la escena. El canciller paraguayo Euclides Acevedo, en declaraciones a la agencia AFP en Asunción, sostuvo que se “observa con inquietud esta decisión” del gobierno uruguayo, y aseguró que el tema será tratado en la reunión del Consejo del Mercado Común -el máximo órgano del bloque- los próximos 22 y 23 de setiembre.

“Paraguay sigue sosteniendo su posición de ser fiel a lo establecido en el tratado fundacional y en el protocolo de Ouro Preto”, sobre la unanimidad en las decisiones del grupo, subrayó el canciller.

Similar respuesta brindó la Cancillería de Brasil ante una consulta de la agencia de noticias francesa. “Es un anuncio preliminar del gobierno de Uruguay. Aún no se han visto elementos concretos. El Ministerio de Relaciones Exteriores evaluará el tema y se manifestará oportunamente”, dijeron desde la sede Itamaraty a través de su departamento de prensa.

Anoche, en su cuenta de Twitter, la Cancillería brasileña publicó que “la presidencia pro tempore del Mercosur es en favor de acuerdos comerciales que promuevan la ampliación de mercados para las exportaciones brasileñas, la generación de empleos y la integración de las economías del bloque a las cadenas globales de valor”.

Alberto Fernández - Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur
(Presidencia)

Aunque la determinación uruguaya volvió a tensar las relaciones bilaterales los diferentes actores nuevamente quieren alimentar la distensión. Tanto Brasil como Uruguay desde hace tiempo vienen mostrando una posición aperturista que Argentina no comparte. El Gobierno que encabeza Alberto Fernández se resiste a “flexibilizar” el mercado común por lo menos hasta que pasen los efectos de la pandemia de coronavirus.

La posibilidad de un acuerdo por fuera del bloque entre uruguayos y chinos se viene barajando desde hace casi 5 años. Ahora Lacalle Pou tuvo la respuesta formal del gobierno chino mediante una carta de su embajador en Uruguay, Wang Gang, en la que se explicitó la disposición de “avanzar en un TLC” entre ambos países, cuya primera etapa implica la realización de un “estudio de factibilidad” que debería concluir a fines de 2021.

“En las dos reuniones informales que tuvimos con el Presidente argentino, una en Colonia y la otra, el otro día en Buenos Aires, hablamos de este tema. Quedamos en que Uruguay inicia sus negociaciones y que Uruguay comunica y eventualmente convoca al resto de los socios del Mercosur para avanzar”, aclaró el martes Lacalle Pou. El canciller uruguayo, Francisco Bustillo, fue el encargado de avisarle a Felipe Solá de las negociaciones abiertas con el gigante asiático.

China es el principal socio comercial de Uruguay. El último informe de la Unión de Exportadores del Uruguay sostiene que el gigante asiático es el principal destino de las exportaciones uruguayas al representar el 26,21 %. La Presidencia uruguaya recordó ese mismo día que, durante la cumbre de Jefes de Estado del Mercado Común del Sur (Mercosur) del 8 de julio, Lacalle Pou había reafirmado su intención de que Uruguay iba a apostar a negociar por su cuenta con otros países, pese a las reticencias de otros miembros del bloque, fundamentalmente Argentina.

En el Gobierno argentino desconocen todavía los términos del acuerdo. Lacalle Pou expuso que los intercambios se darían en materia de servicios, tecnologías, turismo y electrónica.

Cuando estuvieron en Olivos en la noche del 13 de agosto compartiendo una cena, Alberto Fernández y Lacalle Pou, abordaron esta cuestión. La intención de flexibilizar el Mercosur para permitir acuerdos extrabloque viene siendo propuesta por Uruguay desde hace ya varios meses y ello provocó numerosos desencuentros entre ambos mandatarios.

Las máximas tensiones quedaron expresadas tanto en la cumbre que se realizó virtualmente desde el Museo del Bicentenario el 26 de marzo de este año para celebrar los 30 años de la creación del Mercosur como el 8 de julio cuando Argentina le transfirió a Brasil la presidencia pro-témpore por los próximos seis meses.

En aquella cumbre por los 30 años del Mercosur el jefe de Estado uruguayo habló de la participación en el bloque como un “lastre” por las necesidades de apertura comercial que necesitaba su país. Fernández le respondió con dureza y le espetó: “No queremos ser una carga para nadie. Si esta carga pesa, lo mejor es abandonar del barco”.

Después de ese cruce, desde ambos lados intentaron relativizar las diferencias. El 7 de julio de este año Uruguay anunció que iba a negociar por fuera del mercado común y eso volvió a tensar el vínculo bilateral. Al día siguiente, cuando Argentina traspasó la presidencia, en los discursos fue evidente que el proceso de revisión del AEC sigue siendo tema de controversias. Brasil propone que se bajen los aranceles de todos los productos con una rebaja drástica mientras que Argentina quiere proteger a algunos sectores industriales como automotrices, metalurgia y textiles para que las importaciones no los afecten tanto. Varias cámaras industriales brasileñas apoyan esta posición argentina.

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