Política

Elecciones 2021: en un clima de tensión interna, el Frente de Todos espera los resultados con muestras de unidad e incertidumbre por el día después

Alberto Fernández con los candidatos
El Presidente encabezó un encuentro con candidatos y dirigentes de La Cámpora ayer en Olivos. Intenta mostrar unidad a pesar de las diferencias subyacentes de cara a los comicios y al día después

Los principales líderes del Frente de Todos esperan los resultados de la elección general legislativa que se celebra hoy en todo el país en un clima de incertidumbre y preocupación tras el resultado adverso de las PASO, que buscan revertir con una expectativa moderada en un escenario político de tensión interna que permanece a pesar de los intentos de apaciguar los ánimos y de las muestras de unidad.

El oficialismo viene de atravesar dos meses de campaña intensos después del punto de quiebre que representó la catástrofe electoral en las PASO. Aquel resultado inesperado cayó como un balde de agua fría sobre un espacio que venía resquebrajado por los cuestionamientos internos, en especial, de parte del kirchnerismo a la gestión de Alberto Fernández, con su entonces jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y su secretario de Comunicación, Juan Pablo Biondi en el centro de las críticas.

Los registros que devolvieron las urnas en septiembre precipitaron la mayor crisis política en la historia de la alianza peronista, con la renuncia del ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro, que desencadenó varias otras dimisiones en los organismos manejados por dirigentes que responden a Cristina y Máximo Kirchner.

Las salidas finalmente no se concretaron, pero muchos de los cambios que quería imponer el Instituto Patria desde el domingo 12 por la noche sí. Se forzaron después de la famosa carta que publicó Cristina Kirchner con severas críticas al Presidente y a su entorno más cercano. Finalmente terminaron eyectados los ministros de Seguridad, Sabina Frederic; Agricultura, Luis Basterra; de Educación, Nicolás Trotta; de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza; y de Relaciones Exteriores, Felipe Solá. Mientras tanto, Cafiero fue desplazado a la Cancillería y Biondi debió renunciar, a última hora, para ser reemplazado por el entonces subsecretario Juan Ross.

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El Presidente fue el único orador la noche de la derrota en las PASO en el búnker del Frente de Todos en Chacarita, en septiembre. Hoy esperan mejorar los resultados pero hay baja expectativa sobre la posibilidad de revertirlos y ganar la elección general (Franco Fafasuli)

En ese momento, el Presidente se apoyó en los gobernadores, en los sindicatos afines de la CGT y los movimientos sociales. Golpeado por los cuestionamientos por la serie de errores que se suceden desde el año pasado, después de la derrota en las Primarias bajó el perfil, se alejó de las provincias y basó su estrategia proselitista en las bajadas “de escucha” al territorio bonaerense. En tanto, el Frente contrató al consultor catalán Antoni Gutiérrez Rubí y desplegó una serie de contenidos basados en la “afirmación” en contraposición a la “negación” con la que buscó asociar a Juntos por el Cambio.

De todas formas, Alberto Fernández hizo algunas apariciones en actos masivos, como principal o único orador. El primero de envergadura fue la presentación en el estadio porteño de Nueva Chicago, en Mataderos, un encuentro pensado inicialmente por el Movimiento Evita como modo de apoyo a Alberto Fernández (”en defensa de la democracia”, decía la convocatoria) ante la hipótesis de que se había producido una suerte de intento de golpe interno. Irónicamente, terminó contando con la presencia de La Cámpora, principal objetora de la gestión del Presidente dentro del frente. Luego siguió el homenaje a Néstor Kirchner en la localidad bonaerense de Morón, donde el camporismo y las organizaciones sociales volvieron a mostrar sintonía a pesar de las diferencias subyacentes, que siguen presentes.

De los resultados de mañana dependerá el modo en que se reordenará el Frente. La nueva dinámica que regirá los destinos de la coalición es la principal incógnita tras la escalada del conflicto en tiempos difíciles para el Gobierno por el golpe en las urnas. Hay baja expectativa en que las relaciones internas mejoren, aunque se ensayaron algunas señales de unidad.

La primera ocurrió dos semanas después de la crisis post-PASO, con la inesperada y sorpresiva participación de Cristina Kirchner en un acto por un anuncio agropecuario en la Casa Rosada. En ese momento, la tensión mutua estaba en su momento más álgido y la Vicepresidenta se mantuvo en silencio durante la presentación. Tampoco se mostró dialogando con el mandatario.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner
Alberto Fernández y Cristina Kirchner (Maria Eugenia Cerruti/Argentine/)

Una escena muy similar ocurrió el jueves, en Merlo, durante un cierre de campaña que tuvo cambios de fecha y de locaciones, y que había sido anunciado como nacional pero que se transformó en provincial ante el aviso de los gobernadores de que no estarían presentes porque debían atender las clausuras proselitistas de sus distritos.

Ese día fue la segunda vez que Alberto Fernández y Cristina Kirchner se mostraron juntos en los últimos dos meses. En medio de especulaciones sobre la presencia de la Vicepresidenta, que se prolongaron hasta último momento, su aparición -a pesar de que se había sometido a una cirugía una semana antes- fue considerada una señal de conciliación y apoyo a la coalición por parte de la accionista mayoritaria.

Sin embargo, su vinculación pública con Alberto Fernández y con la candidata Victoria Tolosa Paz fue visiblemente fría. Sólo habló en privado con el primer mandatario en los minutos previos al comienzo del acto. Y esperó para comunicarse con sus seguidores después, a través de un tuit donde les agradeció por acompañarla en un acto donde Máximo Kirchner permaneció con el semblante serio en la primera fila, junto al ministro De Pedro y otros funcionarios nacionales y bonaerenses afines.

cierre
Alberto Fernández junto a Cristina Kirchner en el cierre de campaña del Frente de Todos en Merlo, el jueves (Luciano González)

Ayer, en plena veda, horas después del comienzo de los comicios, hubo una última muestra de unidad en el Frente de Todos, con la celebración de un cónclave en Olivos, donde Alberto Fernández pasó los días previos a la elección.

Se presentaron representantes de todos los sectores, que llegaron a la quinta presidencial para “repasar la campaña” y principalmente para limar asperezas después de semanas de tensión que se agravaron hasta último momento. Estuvieron el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el ministro del Interior, Wado de Pedro, que responden a Cristina Kirchner; el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; la primera candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz; y el segundo dirigente en la nómina, Daniel Gollán. Así como los postulantes Leandro Santoro, y los candidatos a legisladores Alejandro Amor y Victoria Montenegro. También participó el senador nacional Mariano Recalde, del camporismo.

Alberto Fernández con los candidatos
Alberto Fernández en Olivos junto a candidatos y funcionarios nacionales y bonaerenses del kirchnerismo, el sábado

El deseo de revertir los resultados de los comicios de las PASO es alto, pero incierto. Todas las velas están prendidas en torno a la posibilidad de aumentar la participación, que tocó el piso histórico con el 66%. Con ese objetivo principal en mente, en las últimas semanas el Gobierno desplegó una serie de piezas de propaganda de incentivo y relajó los protocolos sanitarios en los centros de votación. Aspira a que vayan al cuarto oscuro los dos millones y medio de ciudadanos bonaerenses que se abstuvieron en septiembre, y que en su gran mayoría los habían apoyado en 2019.

El dato principal de la elección general, más allá del número total en el país y del resultado en la provincia de Buenos Aires, que tendrán un impacto principalmente simbólico, será la cantidad de senadores que logre retener el Frente de Todos. De ello dependerá si el oficialismo mantiene el quórum propio durante los dos años legislativos que se aproximan.

En este punto, todas las miradas apuntan a La Pampa y Chubut, provincias clave porque eligen senadores, y donde el FDT perdió por amplia diferencia en las Primarias. A pesar del desencanto inicial, desde hace dos semanas se gestó cierto optimismo en una recuperación en el bastión que conduce Sergio Ziliotto, donde creen que hay chances de revertir y frustrar las intenciones de Juntos por el Cambio de quitarle el quórum al kirchnerismo. La expectativa es menor en tierras chubutenses, donde el gobernador Mariano Arcioni lleva candidatos propios que restarían votos a la fuerza nacional, y donde los registros de opinión pública empeoraron después de la escalada del conflicto con los grupos autodenominados mapuches en la Patagonia y la cuestionada respuesta del Gobierno ante los recientes ataques y ocupaciones.

El Presidente fue el único orador la noche de la derrota en las PASO en el búnker del Frente de Todos en Chacarita, en septiembre. Para esta noche se espera que también sea Alberto Fernández quien salga a enfrentar los resultados, que se esperan mejores, aunque hay baja expectativa sobre la posibilidad de revertir el revés de las PASO y ganar la elección general. “Es todo incertidumbre”, repiten, cautelosos, en la Casa Rosada, el Senado, la gobernación bonaerense y la Cámara de Diputados. De la magnitud de los primeros registros en el escrutinio provisorio dependerá la configuración y la dinámica interna del oficialismo en los próximos dos años previos a las Presidenciales.

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