Política

La Iglesia pidió bajar el nivel de confrontación y expresó su preocupación por el aumento en el consumo de drogas

Alberto Fernández - Iglesia Católica
El presidente Alberto Fernández junto al titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea

El principal objetivo de la reunión entre el presidente Alberto Fernández y la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina se concretó en la tarde de este miércoles en la Casa Rosada. Fue lograr restablecer el diálogo formal después de un año sin reuniones formales ni llamados telefónicos.

El vínculo entre el Presidente y los máximos representantes de la Iglesia Católica en el país se deterioró en el segundo semestre del 2020, cuando comenzó a tomar vuelo la idea del Gobierno de enviar al Congreso la ley para legalizar el aborto, y se terminó de congelar en diciembre del año pasado, cuando el proyecto comenzó a tratarse y el escenario de una posible aprobación se esclareció.

Esa decisión de Alberto Fernández, sumada a la militancia explícita de algunas funcionarias y ministras del Gobierno como la titular de la Secretaría Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y la ministra de las Mujeres, Género y diversidad, Elisabeth Gómez Alcorta, generaron un enorme fastidio en todos los sectores de la Iglesia. Incluso, los más cercanos al peronismo, como el caso de los curas villeros.

El presidente de la Conferencia, monseñor Oscar Ojea, un hombre de confianza del Papa Francisco, llevaba un año sin hablar con el jefe de Estado. Por eso el encuentro de este miércoles sirvió para romper el hielo. El vínculo con Balcarce 50 lo mantuvo a través del Secretario de Culto, Guillermo Olivieri, con quien lo une una relación de respeto y cordialidad, y a quién le había pedido que solicitara la audiencia para ver al Presidente.

Alberto Fernández con La conferencia Episcopal Argentina
La reunión entre la Iglesia Católica y el Gobierno sirvió para acercar posiciones después de un año en que la relación estuvo congelada

El propio Olivieri, que lleva muchos años tratando con las autoridades de la Iglesia, estuvo un par de meses sin tomar contacto con Ojea, con quien suele hablar cada semana, como consecuencia de la tensión que había quedado marcada en la relación entre los obispos y la Casa Rosada por la ley del aborto.

¿Qué planteó la Iglesia? La voluntad de reestablecer el diálogo al más alto nivel, entre la Conferencia Episcopal y el Presidente, y profundizar una agenda de trabajo conjunta donde el aumento de la pobreza es un tema central, y en la que tanto el Estado como la Iglesia deben trabajar en conjunto para enfrentar las consecuencias económicas y sociales que dejó la pandemia.

Los temas más importantes que estuvieron sobre la mesa fueron el avance de proyectos de ley que buscan regularizar las apuestas on line -lo que consideran una problemática nociva para las poblaciones más vulnerables; el aumento de la violencia en los barrios más humildes, la necesitad de profundizar la construcción de viviendas, el aumento en el consumo de drogas y la crisis educativa, centralizada en la cantidad de chicos que abandonaron el colegio durante la pandemia.

Los obispos escucharon atención el mensaje que el Presidente dio en la noche del 14 de noviembre, cuando el Gobierno perdió las elecciones legislativas. Allí Fernández convocó a un diálogo amplio y manifestó la necesidad de lograr acuerdos entre los diferentes sectores de la vida política, económica y social de la Argentina.

Monseñor Oscar Ojea
Monseñor Oscar Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (TONY GOMEZ/)

El contenido de ese mensaje cayó bien en el interior de la Iglesia y hoy los sacerdotes se lo reconocieron al jefe de Estado durante la reunión. También le dejaron saber que es imposible entablar un diálogo franco en medio del nivel de confrontación política que hay.

Pese al acercamiento que se efectivizó, la cúpula eclesiástica no perdió la oportunidad de remarcarle a Alberto Fernández que la institución seguirá defendiendo la necesidad de cuidar la vida en todas las etapas de su desarrollo, desde la concepción hasta la muerte natural. Es decir, volvieron a manifestarle su crítica a la posición a favor del aborto que tiene el Presidente.

Los obispos marcaron su posición en buenos términos y Fernández la aceptó respetando las diferencias. Por eso desde la Iglesia aseguraron que la reunión fue “cordial y en buenos términos”, y que sirvió para acercar posiciones luego de la ley del aborto.

Por el lado del Gobierno acompañaron al Presidente el canciller, Santiago Cafiero; el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta; y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri. En representación de la Conferencia Episcopal estuvieron, además de Ojea, los vicepresidentes primero, monseñor Marcelo Colombo, y segundo, monseñor Carlos Azpiroz Costa; el secretario General, monseñor Alberto Bochatey, y el director de Comunicación y Prensa de la Secretaría General, presbítero Máximo Jurcinovic.

Si bien en la antesala del encuentro el proyecto de ley presentado por el senador de la UCR Alfredo Cornejo para regularizar la eutanasia era uno de los temas que más preocupaba a la Iglesia, la iniciativa no estuvo sobre la mesa del primer mandatario.

En cambio, si tuvo un lugar de privilegio la necesidad de trabajar en conjunto. “Se le expresó al Presidente la importancia de que se lleguen a acuerdos fundamentales y superadores, que hagan detener la continua confrontación que se vive en nuestro país, ya que en un clima así es muy difícil salir adelante”, indicaron en un comunicado firmado por la Conferencia Episcopal.

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