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La historia completa de la amistad de Caniggia y Maradona: del gran conflicto por el recordado pico en Boca Juniors a la pelea con Bilardo

Elvio Paolorosso
Diego Maradona y Caniggia durante la etapa que compartieron en Boca en los 90 (Foto: Reuters) (Enrique Marcarian/)

“Jamás me peleé con Diego. Nunca tuvimos un problema ni nada por el estilo. No es que hablemos por teléfono y eso. Siempre que nos vimos fue una cuestión de respeto mutuo, de sinceridad”. Así describió Claudio Caniggia su relación de amistad con Diego Maradona, que los convirtió en una dupla que llevó a los primeros planos mundiales a la selección argentina, continuó en el fútbol italiano y en Boca, y casi tuvo un último capítulo en Gimnasia, pero los problemas de salud y posterior fallecimiento del diez lo terminaron impidiendo.

Maradona y Caniggia estrecharon su relación amistosa cuando coincidieron en la selección argentina de Carlos Bilardo durante la Copa América de Argentina en 1987, cuando uno ya era un astro del fútbol internacional luego de haber ganado un año antes el Mundial de México 1986 y el otro era un jugador en notable ascenso en el River del Bambino Héctor Veira, que se había consagrado campeón intercontinental unos meses antes en Japón, aunque todavía no era titular entre tantas estrellas. En ese torneo, el equipo albiceleste sólo fue cuarto, aunque Maradona marcó tres goles y Caniggia, dos.

Se volvieron a encontrar en la siguiente Copa América en Brasil (1989). Otra vez la selección argentina se quedó sin el título, ubicándose en la tercera colocación, con Maradona con cierto sobrepeso y Caniggia, tras su primera temporada en la liga italiana jugando para el Hellas Verona. Para entonces, ambos se habían cruzado en los partidos de ese equipo con el Nápoli, como lo recordó años más tarde Pedro Troglio, otro ex River, integrante de aquella selección de Carlos Bilardo y que era compañero de equipo del Pájaro. “Una vez que jugamos de locales y el Nápoli vistió una camiseta roja que no se la vi otras veces, Diego se quedó en Verona y fuimos a comer. Perdimos 1-0 aquella vez, pero fue un espectáculo y para mí, ese recuerdo es un tesoro”.

Claudio Paul Caniggia
Maradona, por entonces en el Napoli, en la previa del duelo ante el Hellas Verona de Cani y Troglio en 1989 (Foto: Getty Images) (Alessandro Sabattini/)

Poco antes de aquella Copa América de Brasil, Maradona y Caniggia ya habían compartido equipo en un partido amistoso entre un combinado de la liga italiana –vestido de azul– y la selección polaca que finalizó 2-2 en noviembre de 1988.

Maradona contó muchos años después cómo tuvo que defender la convocatoria de su amigo Caniggia para el Mundial de Italia 1990 porque Carlos Bilardo tenía serias dudas en colocarlo en su lista definitiva. “Bilardo me dijo ‘no lo llevo a Caniggia al Mundial’. Le dije ‘está bien. Somos dos’ (imitó el gesto que hacía Bilardo como que se ajustaba la corbata). Me dijo ‘no seas boludo’ y le dije ‘Carlos, como le digo, somos dos. No tenemos un delantero en el mundo como Caniggia’. Y me decía ‘no se está cuidando, que esto, que lo otro’…Le dije ‘déjese de hinchar los huevos, Carlos’”.

Seleccion argentina
La amistad de Diego y Cani nació en la selección argentina un año después del Mundial 86 (Foto: Getty Images) (Offside Sports Photography/)

Sin embargo, aunque finalmente Caniggia sí fue incluido en la lista definitiva para Italia 1990, fue excluido del partido debut de la selección argentina como campeona del mundo ante Camerún en el estadio San Siro de Milan. Esa decisión le costó muy cara, al punto de que en el momento de anunciar la alineación del equipo dio vueltas olvidándose nombres de jugadores hasta que la prensa descubrió que el jugador que faltaba era el delantero de punta. “Ah, sí, va (Abel) Balbo”, dijo el director técnico.

Cuando varios de los periodistas (entre los que se incluye quien esto escribe) se acercaron al vestuario a buscar reacciones y Maradona se enteró de que su amigo Caniggia no sería titular en el debut, amagó con no jugar él tampoco, aunque finalmente fue convencido. La selección argentina fue derrotada 1-0 y el Pájaro ingresó por Oscar Ruggeri al comenzar el segundo tiempo y provocó la expulsión, por juego brusco, de dos rivales, André Kana-Biyik y Benjamín Massing. Mientras, Maradona reclamaba al árbitro francés Michel Vautrot durante todo el trayecto por las continuas y violentas faltas que recibía su amigo.

Tras una fase de grupos titubeante, llegó el esperado enfrentamiento contra Brasil en los octavos de final. En aquella tarde de Turín, en la que el equipo argentino sufrió tres remates que terminaron con la pelota en el palo de Sergio Goycochea, llegó el recordado gol de Caniggia a nueve minutos del final tras un genial pase de Maradona, que logró apilar a varios rivales pese a jugar disminuido por una importante lesión. El Pájaro pudo gambetear a Claudio Taffarel, el arquero rival, para convertir el único gol del clásico que significó la clasificación a los cuartos de final y la eliminación brasileña.

Al relatar ese gol, Caniggia dio una muestra de la química que había con Maradona en los campos de juego. “Ahí yo no le grité nada, no se la pedí, porque sabía que él me iba a ver, especialmente siendo Maradona. No importa que se esté cayendo. Era increíble porque veía lo que nadie ve”. Maradona, por su parte, tenía su propio recuerdo de la jugada. “Se la tiro adelante y veo un rayo que pasa así, ¿viste? Era Caniggia. Le di derecha y la pelota pasó por entre medio de las piernas de Ricardo Rocha, que me volteó a la carrera, y yo desde el suelo decía ‘pateá Cani, pateá, te pido por favor que patees’. Después festejando el gol, nosotros estábamos muertos y él, como si nada”.

El gol de Caniggia a Brasil en el Mundial de 1990 (Damián Rodríguez/Youtube: FutbolEpicoTV)

Caniggia sería fundamental para empatarle a Italia en la semifinal del San Paolo, el estadio donde cada semana brillaba Maradona jugando para el Nápoli, cuando conectó de cabeza un centro de Julio Olarticoechea, y si bien la selección argentina se clasificó a la final al ganar por penales, el delantero quedó marginado por una mano que significó su segunda tarjeta amarilla. El equipo de Bilardo perdió 1-0 la final ante Alemania y culminó su participación mundialista con apenas cinco goles en siete partidos. “El Mundial de Italia 90 lo jugué solo adelante por los pocos delanteros que había. Era una locura y casi lo ganamos. Jugaba solo contra todos aunque, a ver… Tenía a Maradona atrás”, recordó Caniggia años después.

Se reencontraron en el Mundial de los Estados Unidos 1994, integrando un equipo con un enorme poder ofensivo que generó gran ilusión, junto con Diego Simeone, Fernando Redondo, Gabriel Batistuta y Abel Balbo. Tras un muy buen debut ante Grecia (4-0), Caniggia marcó los dos goles ante Nigeria en el triunfo por 2-1. En aquella oportunidad, el segundo gol nació de un tiro libre por la banda izquierda que Maradona apuró pasándole la pelota a Caniggia, que al ver distraída a la defensa rival le gritó “¡Diego, Diego, dámela!” para definir con cara interna al segundo palo.

“Lo amo”, dijo Maradona después del partido, que Caniggia jugó infiltrado y en el que el diez protestaba ante cada dura falta de los nigerianos. Al finalizar, le dijeron “la rompiste” y su respuesta fue “dejame disfrutar a este monstruo que tengo al lado. Yo me siento diez veces más feliz de lo que te sentís vos por mí, que este señor, que yo tengo al lado, haya hecho dos goles y haya jugado de la manera que lo hizo. Hoy lo confirmó, hoy está vivo y es amigo mío”.

Fue en la concentración de la selección argentina en el Babson College, cerca de Boston, cuando ocurrió un hecho que recordaron muchos años después Maradona y Oscar Ruggeri en la TV, en referencia a las visitas de la entonces esposa de Caniggia, Mariana Nannis, en una limusina, para aprovechar los momentos libres de los jugadores. “Estábamos con el Cabezón –recordó entre risas el diez- y cae una limusina blanca, espectacular, con luces rosas. Yo en ese tiempo estaba con Claudia y los otros, tomando mate a 200 metros. Y a mi papá le gustaba mirar los autos, pero claro, él la miró por afuera, le dio dos vueltas, la limusina se empezó a mover, y él le mando visera para adentro y dijo ‘¡Gol, carajo!’”.

Pero aquellos momentos jocosos dieron lugar a un tiempo completamente distinto cuando Maradona fue separado del plantel al detectársele doping y Caniggia tampoco jugó el partido de octavos de final ante Rumania en Los Ángeles: el equipo de Alfio Basile fue eliminado en los octavos de final.

Cani y Diego en el Mundial de 1994
Cani y Diego en el Mundial de 1994

Un año después, Caniggia y Maradona compartieron el plantel de Boca, con la dirección técnica de Silvio Marzolini. El diez venía de cumplir su segunda suspensión de quince meses y el Pájaro no era tenido en cuenta para la selección argentina en el nuevo ciclo que ahora encabezaba Daniel Passarella, en una cruzada para que los jugadores convocados se cortaran el pelo. “Yo (a Caniggia) no le corto ninguna punta (por el pelo). Es el mejor delantero que tenemos en este país sin lugar a ninguna duda, y si le cabe una duda a alguien, no es argentino”, dijo entonces Maradona.

Ambos siguieron en Boca pero ahora con Carlos Bilardo, ya en 1996. Boca venía siendo el puntero del Torneo Clausura hasta que cayó 5-1 contra Vélez en Liniers, en una tarde de duras discusiones de Maradona con Javier Castrilli. Fue en ese torneo que durante el triunfo de 4-1 ante River en la Bombonera, con tres goles de Caniggia (entre ellos, uno de rebote en el palo de un penal del diez), que surgió el festejo de los dos con un beso en la boca. Ya en ese momento, el veloz delantero había decidido irse al exterior. “Diego hace mejor los pases-gol que los picos”, comentó con humor para la TV. Caniggia hizo diez goles en ese torneo, Maradona, cuatro. Los dos fueron expulsados una vez en esos 23 partidos, con 14 triunfos, 4 empates y 5 derrotas y con 35 goles a favor y 20 en contra.

El histórico festejo de Maradona y Caniggia cuando jugaban en Boca (Foto: Télam)
El histórico festejo de Maradona y Caniggia cuando jugaban en Boca (Foto: Télam)

Aquel beso en la boca en el Superclásico había generado controversia. Mariana Nannis, la ex esposa de Caniggia, afirmó que le dio “asco”. “Me pareció humillante. Yo estaba viviendo en Italia y tenía hijos chiquitos, iba a un bar y veía cómo mi marido le estaba comiendo la boca a Maradona y todos los italianos hablando de eso. Para mí era una humillación aunque nunca estuve enfrentada con Claudia. Somos dos mujeres que enfrentamos la misma porquería, las mismas humillaciones”.

En su autobiografía “Yo soy el Diego”, Maradona reconoció unos pocos años más tarde que a causa de Nannis tuvo “una depresión tremenda” al poco tiempo de regresar al fútbol argentino, en 1995. “Se armó un quilombo infernal, un quilombo de esos que sólo era capaz de armar Mariana Nannis. Declaraciones que van, contestaciones que vienen, me acusó a mí de joderle la vida al marido, cuando en realidad, Caniggia era un tipo que yo quería con el alma. Otra vez yo, la manzana podrida. Creo que aquella historieta me jodió más a mí que al propio Cani. Me derrumbó, me agarró una depresión tremenda. Y sí, fue cierto, no me entrené en toda la semana. El único que logró sacarme, como tantas otras veces, fue Guillermo Cóppola. Así llegué a Córdoba (para jugar contra Belgrano), de última, pero dispuesto a todo, como siempre. Ganamos, sí, otra vez, el tercer partido consecutivo… Cagando, pero ganamos, 1 a 0. Terminé el partido llorando, pero llorando en serio y declaré, casi a los gritos: ‘Fue una semana muy dura para mí, muy dura. Y triste, sobre todo’. Verlo tan mal al Cani, a mi amigo, me había hecho mierda. Parecía una boludez, pero así soy yo. Esa misma noche decidí dejar de meterme, que la Nannis hiciera lo que se le cantara. Lo que sí, no le iba a permitir nunca que me prohibiera contar mis sentimientos: si estaba triste, estaba triste, y eso no me lo podía impedir ni Nannis ni nadie”.

Claudio Paul Caniggia en la cancha de Gimnasia para ver a Maradona
Caniggia en la tribuna de Gimnasia para ver el debut de Maradona como DT de ese equipo: esa fue una de sus últimas visitas (FotoBaires)

La relación de Maradona con la ex esposa de Caniggia y sus hijos siguió tensa con el correr de los años, aunque la amistad y el cariño entre los jugadores, perduró hasta el fallecimiento del diez. En los últimos años, en una oportunidad le consultaron a Maradona si quería que su nieto, Benjamín Agüero, fuera futbolista o si no le importaba. Y le dieron como referencia los hijos de Caniggia, que no sentían gusto por este deporte. “¡No!, ¡Por favor! –respondió-. Yo cada vez que lo veo al Cani, le doy un beso en la frente y le digo ‘lo que te salió, papá, ¿viste?’”. Eso tuvo una inmediata devolución de Alexander, uno de los tres hijos del Pájaro, además, enfrentado con su padre: “Justo el menos indicado para hablar. Toda la vida se mató con los hijos y tiene no sé cuántos sin reconocer. Que se mire su propia nariz antes de hablar de los otros. Es un ejemplo de futbolista pero mal ejemplo de padre y de persona”.

En 2005, en una de las más fuertes recuperaciones de Maradona, cuando conducía para la TV el show “La Noche del Diez”, Caniggia fue invitado y el astro lo presentó de la siguiente manera: “Es un grande del futbol mundial y lo puedo decir con todas las letras, mi amigo Claudio Paul Caniggia!”. Jugaron juntos y ganaron al fútbol-tenis, y en 2016, compartieron un partido a beneficio en Marruecos. Ya para 2019, el Pájaro sostenía que “Maradona es una leyenda, más allá de la camiseta a la que represente. Así será siempre, y en cada estadio que vaya”. E hizo un pedido: “Cuidemos a Diego. Él nos ha dado tanto. Me gustaría que lo tratáramos bien porque no hubo ni habrá un jugador y un personaje carismático como él”.

Cuando Maradona se hizo cargo de Gimnasia como entrenador -que iba a ver siempre al equipo en sus partidos de local en La Plata-, comenzó a rumorearse que Caniggia podía integrarse a su cuerpo técnico. En el equipo, había un delantero, Spinelli. “Es rubio, se llama Claudio Paul”, le advirtieron en una conferencia de prensa… Y Diego respondió “sí, pero que la meta también”, desatando risas y aplausos.

“¿No te dan ganas de entrar a la cancha cuando debute Diego?” –le consultaron a Caniggia-. “Sí, para darle una brazo a él y volver a salir”. “Para mí fue muy emotivo –insistió el ex delantero-, es mi gran amigo, lo quiero como un hermano y le deseo todo lo mejor. Parecen frases hechas pero no es así. Me dolió la derrota en el debut porque era para un empate y se lo merecía, era el arranque para él”.

Mientras fue DT de Gimnasia, Maradona se enteró de que Caniggia atravesaba un mal momento personal y aprovechó para enviarle un mensaje a través de los medios. “Dicen que no está pasando un buen momento. Yo lo quiero mucho y quiero mandarle un saludo de este amigo” (y se emocionó). Caniggia respondió: “Me encantó porque más allá de que lo dijo muchas veces, es siempre emocionante. Pasan los años y a él cuando le preguntan por mí o lo mismo de parte mía, porque es una amistad sincera, noble. No es una frase hecha, de compromiso. Me emocioné mucho cuando dijo esa frase”.

En uno de los últimos cumpleaños de Caniggia, Maradona aprovechó para saludarlo desde las redes sociales. “Por más abrazos como éste. Feliz cumpleaños a alguien que le dio mucha alegría a los argentinos”. El Hijo del Viento lo recordó el pasado 30 de octubre, en el primer aniversario del nacimiento del diez sin su presencia física, compartiendo un video con escenas de su amistad. “Hoy es el Día del Fútbol. Gracias por todo lo que diste, amigo. Te llevo en lo más alto”, escribió.

Cuando se cumplió el primer año del fallecimiento de Maradona, el 25 de noviembre pasado, Caniggia se mostró conmovido. “Yo siempre digo que a mí me emocionan todos los homenajes y las conmemoraciones que le están haciendo. Vos fijate anoche en Nápoles, todo lo que le hicieron y le hacen constantemente después de un año. Y seguramente va a seguir porque es una leyenda, es un mito. Es un tipo que ha dejado un legado que no lo dejó ninguno otro jugador en la historia del fútbol”.

Y agregó: “Yo creo que Maradona, y no es una frase mía, trascendió sus méritos deportivos más que cualquier otro jugador en la historia. Llegó a niveles de la sociedad de los ricos y de los pobres. Muchas veces decimos lo que ocurrió en Nápoles con el tema del norte y el sur, y el dividió, lo que no hizo ningún otro jugador. Logró crear empatía. La gente comprendía que ante tanto talento no podía hacer otra cosa”.

Caniggia reveló que conoció antes al Turco (Hugo, el hermano de Maradona que acaba de fallecer) antes que a Diego. “Fue en Chile, y cuando lo encontré a Maradona en mi primer partido de la Selección, en Suiza, la primera frase que me dijo fue ‘a vos te conozco porque mi hermano me habló de vos’. Diego significó una parte importante de mi carrera deportiva, más allá que después cada uno juega en un equipo. Significo mucho. Diego es un tipo noble, autentico. No me llamó la atención porque siempre fue el Pelusa. Para mí siempre fue un tipo de potrero, humilde, con corazón siempre generoso. Pude tener una amistad muy linda y lo agradezco. Agradezco haber compartido con el que yo considero el más grande jugador de la historia del fútbol”.

Finalmente, Caniggia pudo resumir la amistad que tuvieron durante tantos años dentro y fuera de las canchas: “Diego es un amigo. Por más que no lo viera por años había un respeto y una admiración mutua, y después adentro de la cancha salía todo natural. Había química. ¿Viste cuando tenés química? Simplemente la tenés”.

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