Política

El kirchnerismo va otra vez por el fútbol: entretelones de una pelea con final abierto

Boca y River, animadores del fútbol argentino. El Gobierno quiere que la transmisión de sus partidos sea gratuita
Boca y River, animadores del fútbol argentino. El Gobierno quiere que la transmisión de sus partidos sea gratuita (AGUSTIN MARCARIAN/)

“Nos secuestraron los goles como antes hacían con las personas”. La frase fue pronunciada por Cristina Kirchner en 2009 cuando anunció al lado de Julio Grondona y Diego Maradona la estatización de la transmisión de los partidos de fútbol del campeonato argentino, materializada en el ciclo Fútbol para Todos.

Este jueves, el senador Oscar Parrilli, que muchas veces funciona como una especie de vocero de las ideas de la vicepresidenta, retomó la fórmula para defender un proyecto que promueve el regreso de los partidos a la TV Pública: “Macri y las empresas volvieron a secuestrar los goles”.

La ofensiva sobre los derechos del deporte más popular de la Argentina comenzó el lunes, cuando la Comisión Nacional de Defensa al Consumidor puso un freno a la fusión de Disney y Fox. La resolución establece una serie de condiciones que la compañía debe cumplir: la principal es ceder los derechos de una serie de eventos deportivos, entre ellos el fútbol. Es decir, que pasen a otro competidor. Además, mientras se realice el proceso de desinversión (el plazo es de un año, prorrogable por seis meses) Disney deberá garantizar la transmisión gratuita de dos partidos por fecha, uno de ellos con Boca o River como protagonistas.

En los próximos días podría haber novedades en tribunales. Las empresas preparan estrategias legales y esperan que intervenga la Justicia para frenar decisiones que de acuerdo al análisis de especialistas en derecho de comunicación parecen arbitrarias.

Parrilli aseguró este viernes que fue esa resolución la que motivó su proyecto, aunque en la misma frase reconoció que la iniciativa había comenzado a redactarse hace seis meses. Es decir, la intervención de la CNDC allanó el camino para poner en discusión un tema que ya se encontraba en agenda del kirchnerismo desde el año pasado. O quizás antes.

“Con el proyecto ponemos en vigencia un artículo de la Ley de Medios que fue declarado constitucional por la Corte, que establece que determinados eventos deportivos pueden ser declarados de interés cultural”, explicó el senador en diálogo con El Destape.

Y cerró: “En ese contexto, determinamos como eventos culturales a cuatro de los 13 partidos que tiene cada fecha del campeonato de Primera División y establecemos que deben ser difundidos por televisión abierta y gratuita, en este caso la TV Pública”. En principio, esos cuatro partidos abarcaría siempre a Boca y River -los equipos con más hinchas y cuyos encuentros tienen más rating- y a los clásicos de la fecha.

Algunos dirigentes intentan justificar la iniciativa del kirchnerismo en la presencia de Enrique Sacco en la dirección de TNT Sports, quien además de ser un experimentado y prestigioso periodista, está en pareja con María Eugenia Vidal, ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, integrante de Cambiemos y blanco de la artillería oficialista de las últimas semanas. O en Diego Lerner, un abogado con 30 años de experiencia en el mundo del entretenimiento que está cargo de la dirección de Disney en el país y a quien le adjudican una amistad con Mauricio Macri. De ser real, demostraría la poca racionalidad de las decisiones adoptadas esta semana.

Sin embargo, en el Instituto Patria anhelan con volver a utilizar políticamente la transmisión de los partidos de fútbol para llegar a los millones de televidentes que todos los fines de semana se sientan frente a la TV para seguir la suerte de sus equipos. Por eso la idea de Parrilli tiene como eje la transmisión obligatoria de los encuentros de Boca y River, los equipos con mayor cantidad de hinchas en todo el país.

Durante la gestión de Cristina Kirchner, los relatores del Fútbol para Todos incluían consignas a favor del Gobierno y en contra de los opositores. También se utilizaba la tanda publicitaria para difundir actos de Gobierno e incluso reproducir recortes del programa 6-7-8 con críticas a periodistas y políticos. Hubo denuncias judiciales de quienes advirtieron que el programa fue parte del aparato de propaganda del kirchnerismo, especialmente en épocas de elecciones, y una herramienta de control de contenidos. Bajo estas pautas, entre 2010 y 2015 se calcula que se transmitieron más de 3.000 partidos, incluyendo el Nacional B y la Selección Argentina.

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