Política

María Eugenia Vidal inicia una recorrida por todo el país y promete que en 2023 jugará donde el partido la necesite

María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo, acto en La Matanza con diputados nacionales
María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo, durante un acto en La Matanza

María Eugenia Vidal viajará la próxima semana a la provincia de Chubut. Será recibida por la diputada Ana Romero y por el senador Ignacio “Nacho” Torres, referentes locales del PRO. Su agenda incluye actividades en Puerto Madryn y en Comodoro Rivadavia. “Este es mi trabajo y quiero representar mejor a cada argentino en el Congreso, por eso voy a visitar cada provincia de nuestro país para conocer las realidades locales con un agenda vinculada a la producción, el trabajo y la educación”, anticipó.

La visita a Chubut será la primera parada de una recorrida por todo el país que lógicamente genera especulaciones sobre su futuro político. Sin embargo, la ex gobernadora bonaerense le asegura a su entorno que no busca construir una candidatura presidencial para 2023, sino conocer de primera mano las dificultades de cada región. En todo caso, cree que puede convertirse en una suerte de delegada para sumar dirigentes del interior a Juntos por el Cambio aunque la amplitud no es irrestricta: hoy no ve posibilidades de acuerdo con los liberales encolumnados bajo el liderazgo de Javier Milei.

Si bien Vidal nunca estuvo muy convencida de la idea de que “sin 2021 no había 2023″, su visión sobre el futuro es distinta y considera que el año que viene el país, y especialmente la oposición, se jugarán mucho más que una elección. Por eso cuando sus colaboradores le preguntan dónde se ve compitiendo, no duda en responder que hará lo que haya que hacer para ganar. Puedo ser candidata a presidenta, a jefa de Gobierno, a concejal o nada; voy a hacer lo que en su momento sea necesario”, les contesta.

Jura de Diputados - 7-12-21
Vidal, en la Cámara de Diputados junto a Diego Santilli (Franco Fafasuli /)

Donde tiene claro que no volverá a ser candidata es en la provincia de Buenos Aires. La legisladora nacional anunció públicamente que no le interesa volver a ser gobernadora y cree que fue un acierto la jugada de Diego Santilli de haber competido el año pasado para empezar a construir un proyecto que le dispute el poder a Axel Kicillof.

Luego de ganar las elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires, el fin de año de Vidal en términos políticos no fue de festejos sino más bien todo lo contrario. En apenas una semana, la Legislatura bonaerense habilitó las reelecciones indefinidas de intendentes contra las que ella había batallado como gobernadora, se filtró el video en donde su ex ministro de Trabajo habla de conformar una Gestapo contra los gremios y surgieron rumores de conflictos internos con su principal aliado, Horacio Rodríguez Larreta.

A la diputada nacional le llevó un par de semanas asimilar el golpe de la filtración del video. Luego de procesar lo sucedido, concluyó que se trata de una operación política en su contra y no tiene temor a que la salpique la causa judicial en la cual ya fueron convocados a indagatoria los funcionarios de su gestión que fueron a la reunión.

Ante sus colaboradores, Vidal se despega de la organización del encuentro e insiste en que Juan Pablo “Pata” Medina aprovecha la situación para victimizarse. Por ahora, los intentos del gremialista para anular las acusaciones en su contra han sido infructuosas. Y el Tribunal Oral Criminal Federal 2 de La Plata dispuso que el próximo 3 de marzo comience el juicio oral y público en su contra por extorsión y lavado de dinero.

Es indudable que el escándalo tocó fibras íntimas de Vidal por una razón elocuente: el video confirmó que la entonces gobernadora y sus ministros eran espiados por agentes de la AFI cuya conducción política había sido designada por su partido, Cambiemos. No obstante, la diputada no está resentida con Mauricio Macri, quien la llamó sorprendido por la filtración y le juró que no sabía nada del tema. Vidal le creyó. Sus sospechas recaen directamente sobre la conducción de la Agencia de Inteligencia a la cual acusa como mínimo de negligencia.

Vidal ya dio por superadas las tensiones que pudieron haber aflorado con Rodríguez Larreta a finales del 2021. A los dirigentes los une una historia política y personal de casi tres décadas y la relación es directa, sin interlocutores. Por eso a la diputada nacional le sorprendió haberse enterado de algunos presuntos enojos del jefe de Gobierno por los diarios, pero es un tema del pasado. Año nuevo, vida nueva.

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