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El detrás de escena del cortocircuito entre Agustín Almendra y Sebastián Battaglia en Boca

Agustin Almendra
Agustín Almendra, nuevamente en el centro de la polémica en Boca Juniors

Agustín Almendra es el pibe que encandilaba a todos en inferiores de Boca y del que advertían tenía carácter fuerte. El que fue capitán del seleccionado argentino Sub 20, se perdió el Sudamericano en 2019 por lesión y terminó siendo suplente en el Mundial que se disputó ese año. De titular en una semifinal superclásica por Copa Libertadores con Gustavo Alfaro a ser bajado a Reserva por Miguel Russo bajo la nueva gestión. De la reincorporación al plantel profesional a la deserción injustificada. De las ofertas por 18 millones de dólares a pensar la idea de abandonar al fútbol. Jugador de un potencial intangible con modos impulsivos que atentan contra su carrera. ¿Qué será de su futuro?

Por la grandilocuencia que toma cada entredicho interno que se hace público entre paredes y alambrados xeneizes, el cortocircuito entre Almendra y Sebastián Battaglia puede llegar a llamar la atención de los ajenos, pero no de los propios. Quienes frecuentan el Mundo Boca y saben de sus formas, podrán dar cuenta de que jamás fue un chico del todo dócil como alguna vez lo describió Raúl Cascini, integrante del Consejo de Fútbol, tras el altercado que Almendra había protagonizado con Battaglia en una práctica durante la pretemporada (motivo por el cual no fue convocado al amistoso ante Colo-Colo).

De hecho Jorge Bermúdez, ladero de Cascini, fue quien estuvo más cerca de graficar la realidad cuando celebró la vuelta a las canchas y el buen nivel que Agustín había exhibido después de haberse ausentado varios meses a los entrenamientos alegando motivos personales: “Lo acompañamos, estuvimos con él. Le pusimos la mano en el hombro. Yo en su momento me lo llevé para un lado y le hablé un poquito fuerte. No pasa nada, somos amigos. Lo quiero mucho”.

Almendra, que era capitán del seleccionado Sub 20, se perdió el Sudamericano de la categoría en 2019 y terminó siendo suplente en el Mundial
Almendra, que era capitán del seleccionado Sub 20, se perdió el Sudamericano de la categoría en 2019 y terminó siendo suplente en el Mundial

Mucho antes de que el Patrón lo “aconsejara”, a Almendra se lo había vinculado varias veces con grandes clubes de Europa: Roma fue el primero, pero luego le siguieron Barcelona, Valencia, Sevilla y Atlético Madrid de España, el Manchester City de Inglaterra y el Porto de Portugal. Incluso el medio italiano La Gazzetta dello Sport tituló un artículo con un posible traspaso al Napoli en 30 millones de euros (correspondientes a su cláusula de rescisión) en su portada.

El inicio del 2020 para Boca fue espectacular por el arrebato del título de Superliga a River en el amanecer de la era Russo. En la Ribera reinó la algarabía, pero Almendra había quedado muy relegado y no fue considerado por el cuerpo técnico de turno. En medio, el arrastre de problemas vínculados a su círculo íntimo (tiempo atrás, varios de sus familiares fueron acusados de delitos relacionados a las drogas y delincuencia), un pedido a la directiva para ser vendido cuanto antes y la ruptura con varios de sus representantes.

El inesperado contexto pandémico llevó a una de las máximas promesas de la cantera boquense de la última década a reflexionar profundamente sobre su futuro como profesional. Todo parecía haberse desmoronado para él: había quedado a la sombra con el Sub 20, pasó de jugar la revancha de la semifinal de la Libertadores contra River a no disponer ni de un minuto con el nuevo técnico y empezó a cuestionarse a sí mismo si lo hacía feliz entrar a una cancha. “Pensé en dejar, fue una mala decisión, pero ahora estoy muy contento”, confesó después de retomar la actividad en 2021.

De la mano de Russo y luego con Battaglia, Almendra había relanzado su carrera profesional (REUTERS/Juan Mabromata)
De la mano de Russo y luego con Battaglia, Almendra había relanzado su carrera profesional (REUTERS/Juan Mabromata) (JUAN MABROMATA/)

Para peores, en agosto de 2020 contrajo el coronavirus en medio de la incertidumbre mundial y su crisis personal se profundizó más, pese a haberse escudado de las malas en el amor de su bebé recién nacida. Pasaron semanas, entrenamientos y partidos para el plantel de Boca sin contar con uno de sus diamantes en bruto. Y llamadas perdidas, diálogos breves y más extensos con una dirigencia que buscó que se replanteara todo y volviera a ponerse los pantalones cortos. Lo convencieron y se reinventó rápidamente. Russo lo llevó de a poco. Lo reacondicionaron físicamente y, por cuestiones de genética, su técnica se mantuvo intacta.

Sus últimos minutos oficiales habían sido en noviembre de 2019 contra Vélez (empate 0-0 en Liniers). La reaparición fue contra el mismo rival, en el mismo escenario, en marzo de 2021. Agustín Almendra permaneció casi un año y medio sin jugar al fútbol, pero lejos estuvo de olvidarse lo que era patear una pelota. Con el tiempo se ganó la titularidad de la mano de Russo y si bien estuvo lesionado cuando Battaglia lo reemplazó en el cargo de DT, fue incluido en el once cuando se recuperó. Dentro del plantel afianzó un lazo de hermandad con uno de los referentes y más experimentados como Marcos Rojo (se unieron durante la rehabilitación de sus lesiones y hasta vacacionaron juntos en los últimos recesos) y para Battaglia terminó siendo pieza fija en su esquema hasta fines del año pasado.

Comenzó el 2022 y la pérdida de protagonismo lo ofuscó. Sumó media hora desde el banco en el amistoso ante Universidad de Chile en La Plata luego de quedarse afuera de la nómina ante Colo-Colo por el entredicho con Battaglia, tampoco fue citado para el duelo ante San Lorenzo en el estadio Uno y la ecuación no se modificó demasiado en la Copa de la Liga: 4 minutos contra Colón, banco contra Aldosivi, 8 minutos frente a Rosario Central y fuera de la lista de relevos ante Independiente (pese a estar convocado).

Agustín Almendra
Hoy, destino incierto para una de las mayores promesas de la cantera xeneize en la última década (@bocajrsoficial)

De forma precautoria, se entrenará de ahora en más con la Reserva bajo las órdenes de Hugo Ibarra y Mauricio Serna. No habrá multa económica como en su momento ocurrió por sus reiterados faltazos, aunque por su carajeo a Battaglia pagaría el alto costo de ser transferido para cambiar de aires o el temido ostracismo por tiempo indefinido dentro de la institución.

“A veces hay que tomar decisiones disciplinarias porque alguien se equivoca. Yo digo siempre que llevo el grupo adelante, vamos caminando. Si alguien se cae a la banquina, soy yo quien lo voy a buscar a la banquina y lo traigo para que siga con el grupo. Pero si cae otra vez a la banquina, no comprendió que no tenía una segunda vez. Y se quedará en la banquina y el grupo sigue. Lo más importante es el grupo”. La frase salió de la boca de Carlos Bianchi, mentor del Boca de los Bermúdez, Battaglia, Cascini, Chelo Delgado y Riquelme. Su aplicación se ve reflejada hoy en el caso Almendra.

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