Política

Juan Carlos Blumberg: “Alberto Fernández nunca cumplió nada de lo que me prometió”

El último 23 de marzo se cumplieron 18 años del asesinato de Axel Blumberg, un crimen que marcó un antes y un despues en la historia reciente de la sociedad argentina. Aquel hecho, que inició con un secuestro extorsivo, culminó con el homicidio del joven de 23 años que terminó por estremecer a un país que atravesaba un contexto crítico en materia de seguridad. La muerte del joven de Martínez, provincia de Buenos Aires, también sacudió el tablero político.

Ante este escenario, su padre, Juan Carlos Blumberg inició una lucha contra la inseguridad que lo llevó a un repentino mano a mano con las autoridades. “Felipe Solá se me arrodilló y me dijo: “¡Blumberg, déjeme terminar el mandato!”, señaló sobre una reunión con el entonces gobernador bonaerense. En diálogo con Infobae, Blumberg también recordó sus diálogos en su búsqueda de justicia con quien fuera jefe de Gabinete por aquellos años. “De 20 reuniones, todo lo que prometió nunca cumplió nada. Realmente es un mentiroso, lo tengo bien catalogado”, señaló sobre el actual Presidente de la Nación, Alberto Fernández.

—En las últimas horas se cumplieron 18 años del secuestro y posterior asesinato de Axel. Con el correr de los años, ¿cómo aprendió a transitar días como estos?

—Realmente uno se siente muy mal en estas semanas en las que uno recuerda esos seis días, del día 17 al 23 que lo asesinaron. Realmente uno se siente muy mal. Cuando lo mataron a Axel yo volqué mi fuerza a luchar para cambiar cosas del país en materia de seguridad. Fue una lucha grande y se lograron cosas con el acompañamiento de la gente.0 En la primera marcha que se hizo en la plaza del Congreso, donde vinieron 350 mil personas. Todos con una vela, simbolizando la vida. Siempre nuestras marchas fueron con propuestas. A los ochos días de esa primera marcha fuimos al Palacio de Justicia también a llevar propuestas y fuimos recibidos por la Corte Suprema. Después de eso se siguieron marchas en distintos lugares del país. También se lograron cambios de leyes, aumento de penas. Empezamos a ver qué trabajo en cárceles se podía hacer con la gente que estaba relacionada con el delito.

—Axel tenía 23 años… ¿Cómo era ese joven estudiante?

—Axel era un chico muy estudioso, muy trabajador. Trabajaba conmigo, él venía a la fábrica a hacer la liquidación de sueldos y jornales. Después, en la consultoría textil que yo tenía, él se ocupaba de hacer todos los planos de las fábricas y demás. Era muy capaz en todo lo que era la parte de sistemas. En un momento él me pedía que yo le compre unos elementos. Y yo le decía, pensando que eso no iba a andar nunca quizá, compremos otra computadora, pero él me decía: “No, traeme todo esto”. Cuando volví de Estados Unidos con todos los elementos, él se quedó toda la noche: “Mañana esa computadora anda”. Y esa computadora sigue funcionando, así que era un chico con mucha capacidad y yo tengo una gran tristeza porque compañeros de él, que eran sus compañeros de jardín de infantes… Hoy esos chicos capaces se fueron de la Argentina para vivir y trabajar en Alemania. Entonces yo veo que lamentablemente hay muchos jóvenes valiosos que se están yendo del país por la situación del país.

—¿Cómo era su vínculo con él?

—Era muy bueno. Teníamos un diálogo muy bueno, muy amable. A veces teníamos discrepancias de criterios o de pensamientos. Él era un tipo que me contaba las cosas. 10.20 Justo antes de que lo maten él estuvo con un proyecto para la fabricación de un avión liviano ligero que lo hizo el itba y ese avión hoy está volando. Era un chico con mucha capacidad, me decían que era un genio.

La foto de Axel Blumberg que inundó los periódicos argentinos. La misma que ocupa una de las paredes del living de los Blumberg
La foto de Axel Blumberg que inundó los periódicos argentinos. La misma que ocupa una de las paredes del living de los Blumberg

—¿Actualmente, de qué manera es que tienen presente a Axel en el día a día?

—Él tiene su habitación intacta, tal como él la tenía. Su computadora, su lugar. Cuando hacía cosas, volvía a casa y en la noche iba al cuarto de él, miraba su foto grande y le cuento lo que hice, lo que estamos haciendo, lo que se logró, lo que no se logró. Es un lugar que yo tengo como descarga personal, acordándome de él.

—¿Cómo hizo para seguir en pie y dar pelea a pesar del dolor?

—Yo siempre fui muy luchador, para mi esto es terrible. Nosotros en la Fundación estamos atendiendo víctimas y uno revive situaciones de otra gente. Pero uno lo tiene que hacer porque a veces Dios lo pone a uno en una misión que tenemos que cumplir. Yo creo que lo que trato de luchar es para que a otro no le pase lo que le pasó a Axel. Nosotros llegamos a juntar 5.500.000 firmas y las tenemos en la Fundación con todos los nombres de la gente, para lograr un cambio de leyes y cambiar cosas. Lamentablemente hay muchas cosas que no hemos logrado, como hemos luchado siempre para bajar la edad de imputabilidad, fíjese como en otros países del mundo. Usted va a Alemania, España, Francia, son 12 años y acá son 18. Usted va a Estados Unidos, dependiendo del estado, son 8 o 10 años. En Inglaterra son 8 años y acá, hay individuos que matan a alguien y porque es menor de 18 se lo devuelven al papá o a la mamá. Es una joda, es terrible eso.

—¿Alguna vez pudo hablar con los condenados por el secuestro y asestinato de Axel?

—Una vez (José) Díaz, el asesino, me llamó por teléfono a mi casa y me dijo que lo querían inculpar por otros hechos. Yo le dije:”Mirá, hijo de puta, ustedes secuestraron a dos personas por semanas así que no me vengas con ese cuento” y le corté. El tema grave que tenemos es que uno de ellos, Carlos Díaz, que es uno de los que era menor en ese momento, está pidiendo salidas transitorias. Ahí, con lo que ha hecho la gobernadora (María Eugenia Vidal) en la provincia de Buenos Aires, que le avisan a las víctimas para uno presentarse y negarse a las salidas. Este sujeto vino a la reunión con el juez y dijo que lo que hacían era un gran negocio. Después de estar preso un montón de años, piensa que el secuestro es un gran negocio: cuando salga, va a seguir cometiendo eso. Es realmente terrible.

—Usted era un vecino de a pie que de un día para el otro pasó a tomar la posta de una lucha contra la inseguridad a nivel nacional, ¿cómo vivió ese cambió?

—Yo tenía una buena vida, con una buena vida, un hijo. Con grandes trabajos y proyectos. Era feliz y de un día para el otro usted se encuentra sin su hijo, por el que usted luchó para que sea una persona de bien y tener que ocuparme de temas que a mi nunca me entraron en la cabeza, como el código penal. Ver el trabajo en cárceles, ver el tema de seguridad en todos los países que yo visité con las policías del mundo para aprender. Me cambió totalmente mi misión. Realmente uno lo lleva con mucho peso.

—En pocos días impulsó multitudinarias marchas y registró diversas reuniones con autoridades, hasta con el propio Néstor Kirchner. ¿Cómo fueron esos diálogos?

—Recuerdo la primera reunión a la que fui con él, fui con mi señora. Yo le decía que había que cambiar leyes y me dijo: “Bueno, yo no puedo hacer nada. Lo que hace cambiar las leyes es el Congreso”. Ahí fuimos al Congreso y por eso conseguimos las firmas. Yo la verdad que la impresión que tengo de Kirchner es muy pobre. En las reuniones que tuve con él, vi a un hombre que no tenía visión del mundo. Él no había salido de Argentina. Lo máximo que había viajado era cruzar a Uruguay. Después viajó con el tiempo. Cuando yo le hablaba, le decía que no había que mirar para atrás, había que mirar para adelante. Eso es lo que hay que mirar en un país. Después fueron lamentables las reuniones que tuve con el actual Presidente (Alberto) Fernández (jefe de Gabinete por aquel entonces). Usted va a las reuniones con él y habla 95% él y un 5% lo dejaba hablar a usted. De 20 reuniones, todo lo que prometió nunca cumplió nada. Realmente es un mentiroso, lo tengo bien catalogado.

—¿Actualmente tuvo algún tipo de reuniones con el Presidente?

—La verdad que no he tenido reuniones con el poder político. Para nada en estos momentos. Nunca me han llamado ni para colaborar ni nada. Uno podría aportar un montón de ideas con los conocimientos que ha adquirido.

—También visitó al gobernador de Buenos Aires en ese momento, Felipe Solá.

—Felipe Solá fue un desastre. Me acuerdo cuando fuimos a la marcha para que aprueben las leyes, fuimos a la casa de la Provincia de Buenos Aires que queda cerca del Congreso. Estaban reunidos y estaba León Carlos Arslanian (ex ministro de Seguridad bonaerense) con él. De mala manera, les dije: “¡Yo los obligo a que pongan el 911 para que la gente pueda llamar ante una emergencia!” Entonces, les dije hasta que les iba a meter el dedo en el culo a ellos. Entonces, Solá me pide por favor si podíamos hablar a solas. Cuando entramos a un despacho al lado, viene y se me arrodilla y me dice: “¡Blumberg, déjeme terminar el mandato!”. Yo no lo podía creer. Uno se da cuenta el nivel de cierta gente que teníamos en cierto puesto. Después fue Canciller del país.

Blumberg, en una de las masivas manifestaciones que organizó
Blumberg, en una de las masivas manifestaciones que organizó

—En 2012 se supo que algunos de los condenados participaban de salidas para asistir a actos políticos. ¿Cómo lo vivió?

—Me acuerdo cuando estaba el jefe del Servicio Penitenciario (Víctor Hortel), el abogado del Pata Medina en La Plata. Este hombre cerró los talleres en las cárceles. Me acuerdo que se disfrazaba de Hombre Araña haciendo la murga en la cárcel, ¡Una cosa de locos! Y se llevaban al batallón militante, a los asesinos de Axel, a mítines políticos. Entonces yo le escribí una carta a Cristina Kirchner reclamando todo eso y bueno ella me derivó a una reunión con (Julio) Alak, que era el ministro de Justicia en ese momento. En esa reunión él me pidió que no atacara a través de los medios porque no iban a salir más. Bueno, después de eso entramos a una reunión en la que estaba el jefe del Servicio Penitenciario y cuando lo vi, le dije: ‘Decime, pedazo de pelotudo, ¿qué mierda tenés en la cabeza? ¿Disfrazarte de Hombre Araña? ¿Hacer la murga en la calle? ¿Así vas a arreglar a los presos?”. El tipo agachaba la cabeza y no sabía qué decir. Después lo echaron cuando se escaparon los 13 presos de la cárcel de Ezeiza.

—En tantos años de exposición y de lucha contra la inseguridad, ¿alguna vez recibió amenazas?

—Yo he tenido un problema muy grave, cuando me quemaron la fábrica. Todavía después me llamaron por teléfono y me dijeron: “Vos seguí jodiendo que vas a terminar en una zanja”. ¿Qué iba a hacer? ¿A dónde iba a denunciar? ¿Denunciar para que me terminen matando? Es muy difícil. Los ciudadanos tenemos una desprotección. Es terrible.

—¿Qué balance hace del trabajo con la Fundación Axel Blumberg?

—En materia de seguridad logramos cosas importantes. Yo tengo un gran respeto por el gobernador que estaba en Córdoba, (José Manuel) De la Sota, creo que era un hombre muy inteligente. Logramos el diagnóstico de la policía y también el Juicio por Jurados. Yo creo que es fundamental que los ciudadanos den el veredicto. Después de eso se aplicó en la provincia de Buenos Aires y espero que lo tengamos en todo el país porque es muy útil.

—¿Siente que quedó alguna cuenta pendiente en aquella lucha?

—Podría haber presionado de otra manera para lograr más cosas para la gente. La cuenta pendiente mía es que yo pude haber hecho muchas cosas si hubiese sido más pícaro en los tratos con (Néstor) Kirchner o distintos personajes. Pero bueno, a veces uno es inocente y las cosas que hace, las hace con fe. Creía en lo que estos políticos me decían. Mentirosos.

—También hizo una experiencia en la política, ¿qué balance hace de aquella etapa como candidato a la gobernación en Buenos Aires?

—Una vez me buscó un gobernador del sur, (Jorge) Sobisch. Me presenté, pero si usted no tiene un poder económico detrás que ayude… En ese momento lo encaré con mucha seriedad. Habíamos hecho todo un proyecto para la salud en la provincia de Buenos Aires. Lo habíamos hecho con quien es actualmente el ministro de Salud de la Ciudad, Fernan Quirós. Él era mi médico, yo soy amigo de sus diez hermanos. Hay mucho por hacer, pero lamentablemente muchos llegan, asumen y solo tienen la intención de robar. No debería existir la posibilidad de tener varios mandatos.

—¿Hubo algún acercamiento o lo contactaron en este último tiempo?

—Vino (José Luis) Espert y me preguntó si quería ser intendente de San Isidro y yo le dije que no, porque él iba a dividir los votos de Macri y me parecía un error lo que estaban haciendo. Ahora surgen caras nuevas como (Javier) Milei. Por lo menos tiene conocimiento y sabe de economía. Ocupa una banca y tiene conocimiento como para poder discutir.

—¿Con qué sector o liderazgo se siente identificado en la política?

—Yo confío mucho, porque la conocí en su trabajo como ministra de Seguridad, a Patricia Bullrich. Anteriormente vino muchas veces a la Fundación. Ella es una persona con muchas pelotas, con mucha personalidad. Se la juega. Para arreglar este país se necesitan personas con muchas fuerzas, no a tibios como Larreta. Necesitamos gente fuerte, sino no se va a cambiar las cosas.

—Hubo un tiempo en el que respaldó a Mauricio Macri, ¿hoy lo sigue haciendo?

—Yo lo ayudé a ser jefe de Gobierno de la Ciudad. Es un hombre capaz y formado, pero es un hombre que delega. Y a veces hay cosas con las que usted tiene que estar agarrando la rienda todo el día, no sé si me explico. Yo creo que esa fue su falla.

—Cómo reflexiona aquella etapa en la que usted admitió que realmente no tenía el título de ingeniero y se desató una polémica en ese sentido?

—Me acusaron. Yo hice entre Argentina y el mundo un total de 30 fábricas muy importantes. Cuando vas a una, te dicen ingeniero y usted dice que no. Va a otra y les dice que no. Después es algo a lo que no se le da pelota, no sé si se entiende. No es que yo me fui apropiando de un título, ¿no? Además, tengo diplomas inclusive de Alemania.

—Muchas familias reclaman o piden encontrar paz? ¿Usted la pudo encontrar?

—Realmente paz no encuentro nunca. Fíjese que a Axel lo mataron hace 18 años y yo lo tengo en la mente. Todas las noches voy a su cuarto. Yo veo gente que sufre. Fíjese ese señor, que a mi me gusta cuando la gente encara para tratar de lograr algo. Y este señor kiosquero que ahora me olvidé el nombre que era de Ramos Megía que se hicieron las marchas y yo lo acompañé. Después me gustó mucho porque una de las hijas, la hermana del muchacho que fue asesinado en ese kiosco y me dijo: “Bueno, quiero ir a luchar al Congreso para bajarla edad de imputabilidad”. Yo me agarré una alegría terrible y le dije: “Mirá, yo estoy con ese tema hace 18 años y nunca lo pude lograr. Así que me interesa gente como vos: acá hay que agarrar la posta y seguir. Con muchos por ahí podemos lograrlo, ¿no?”

El caso

Axel Blumberg fue fusilado de un tiro en la cabeza cuando se quiso escapar en medio de un frustrado pago de rescate, en donde la policía rodeó la zona de los familiares que habían ido a llevar el dinero. Tenía 23 años y estudiaba ingeniería. Había sido secuestrado cuando salía de la casa de su novia el 17 de marzo de 2004. Su crimen provocó marchas multitudinarias pidiendo seguridad y penas más duras, que el Congreso aprobó.

En 2006, la Justicia de San Martín condenó a la banda por el secuestro y homicidio de Axel Blumberg, pero también por los secuestros extorsivos de Ana María Nordmann, Guillermo Ortiz de Rosas y Adrián Mondino. Para ellos eran un negocio, como lo expresaron en la investigación. A Peralta y a José Díaz les dieron prisión perpetua. José Díaz fue el ejecutor. Hace unas semanas había pedido la prisión domiciliaria por miedo al coronavirus. Está detenido en un penal de Chaco.

Martín "El Oso" Peralta, uno de los condenados por el crimen de Blumberg
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