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Las “citas a ciegas” llegaron al fútbol: qué es Transfer Room, el nuevo concepto para que clubes y agentes consigan contactos y pacten los pases

Transfer Room
El último encuentro se llevó a cabo en Madrid

Dos personas se sientan a uno y otro lado de la mesa dispuestos a conocerse. Estaban anotados en un sitio web y tienen quince minutos para ver si hay compatibilidad o no, si queda algún contacto o si no pasa nada entre ellas. Pero no se trata de una pareja, sino de dos dirigentes de distintos clubes de fútbol o, en casos muy excepcionales, un dirigente y un agente de futbolistas. Cuando el tiempo transcurra por completo, sonará una campana que indicará que la reunión terminó y que a ambas partes los esperan otros interesados, ya agendados.

Los propios miembros de “Transfer Room”, la empresa organizadora del “Madrid-Summit” en un lujoso hotel en las afueras de la capital española, lo dicen con claridad: “Hacemos servicios de matchmaking”, lo que significa que por cuarenta y ocho horas se convierten, con todo meticulosamente organizado, en virtuales celestinos del fútbol para conectar a partes que, de lo contrario, necesitarían buscarse por semanas, acaso meses, y deberían gastar mucho más dinero para sostener reuniones con pares de otros mercados a los que previamente no conocían.

Este de Madrid es el segundo encuentro del año con dirigentes de clubes de gran parte del mundo, porque ya se había organizado otro en Orlando, Estados Unidos, y se piensa en regresar a Madrid para junio y acaso Emiratos Árabes o Qatar para fin de año, debido al éxito de esta iniciativa que reunió a 222 entidades, entre las que se cuentan al Manchester City, el Barcelona, el Milan, el Newcastle, muchos equipos de la Major League Soccer (MLS) de los Estados Unidos, de la liga mexicana, el Flamengo, el Atlético Mineiro o el Atlético Paranaense de Brasil y hasta Aldosivi, como único representante argentino.

La idea nació en 2016 cuando el danés Jonas Ankesen inició una extensa investigación de mercado y mantuvo muchas reuniones con directores deportivos de clubes de fútbol de toda Europa para conocer cómo funcionaban las transferencias de jugadores y comprendió que el problema más evidente era la falta de transparencia y el acceso a una información creíble (agentes que decían representar a jugadores que no eran tales, valores distorsionados, entre otros factores). Lo que notó como hecho de mayor atención es que no había una línea directa de comunicación entre los responsables de los dos lados en la toma de decisiones. Los clubes compradores no tenían información confiable sobre qué jugadores estaban disponibles y los vendedores ignoraban qué perfil de jugadores pretendían los compradores, Era una especie de teléfono roto, con muchos intermediarios entre ellos.

Así es que a Ankesen se le ocurrió la idea de “Transfer Room”. “Mas acceso al mercado y más transparencia, terminar con las restricciones de acceso a los mercados de pases por parte de los clubes y lo estamos cambiando con la era digital”, afirma quien es el fundador y hoy mismo el CEO de la empresa, con sede en Londres. “Capacitamos a nuestros clientes para que tengan éxito en el mercado de pases al brindarles acceso instantáneo a la mejor información del mercado y una red inigualable de conexiones globales”, agrega.

En poco menos de seis años consiguieron que 650 clubes de todo el mundo formaran parte de acuerdos que fomentaron, que se anotaran siete ligas enteras (entre ellas Dinamarca, Noruega, Estados Unidos o México), con 17 reuniones desde que se lanzaron y con un promedio de 2,5 acuerdos por cada 9,5 encuentros de quince minutos, 1527 tratos cerrados antes del último evento en Madrid, que finalizó el martes y 103.000 lanzamientos e interacciones.

Una de las mayores coincidencias entre los dirigentes de clubes de distintos países, según contaron varios a Infobae, es que una parte importante del éxito de esta nueva manera de negociar y a gran escala se debe a la escasa cantidad de agentes que participaron (entre los que hubo dos argentinos, un único representante de jugadores ligado a uno de los clubes grandes, mientras que el otro provino de la organización de Christian Bragarnik, en nombre del Elche de España).

Desde “Transfer Room” se hace mucho hincapié en que los pocos agentes que participan en estas reuniones son chequeados de manera exhaustiva, deben estar registrados en la FIFA y tener una trayectoria acreditada y seria, lo que permite que los clubes negocien en forma directa y que en muy escasas situaciones se sume un intermediario en lo que se suele llamar “Doble acuerdo” (Club + Agente con Club).

Para el fútbol argentino, sin embargo, todo esto parece muy lejano. Apenas hubo un dirigente, Ciro Lubrano, de Aldosivi –que se fue muy conforme y que ya viene formando parte de estos encuentros- y un puñado de agentes de empresas extranjeras y hasta un representante del Olimpiakos de Grecia, pero hay una coincidencia general en que las entidades albicelestes no están bien vistas porque, según sostienen, cambian muchas veces de parecer, especialmente en las cotizaciones de sus jugadores, y tampoco son transparentes en su accionar. Otros atribuyen su ausencia al canon anual que hay que pagar en moneda dura para formar parte del sistema, si bien los resultados son óptimos.

De hecho, así lo certifican Federico Fredl y Guillermo Acquarone, del Boston River uruguayo, muy satisfechos con cerca de una veintena de reuniones para tratar de colocar jugadores en clubes del exterior. Sin dudas, este nuevo sistema puede representar un problema para los clubes argentinos si siguen lejos de este mundo al que ya se acercan las principales instituciones europeas, mexicanas o estadounidenses.

“Antes, teníamos que esperar a que nuestros principales jugadores pasaran por el fútbol argentino para saltar al exterior, pero hoy ya no es así y tenemos contacto directo. No siempre en las reuniones se cierran pases, pero sí queda el contacto para futuro”, sostienen los dirigentes uruguayos que cuentan que Ronald Araujo, hoy con continuidad en el Barcelona y autor de un gol de cabeza al Real Madrid en el último clásico español, salió de Boston River para jugar directamente en el Barcelona B y ya forma parte de la selección celeste, mientras consiguieron colocar al marcador central Gonzalo Álvarez en el Getafe y ahora lo intentaban con la nueva joya, el volante “box to box” Alan Rodríguez.

Uno de los mayores problemas para los próximos años del fútbol argentino puede llegar a ser la distancia económica que le pueden sacar los clubes de países en los que la ley permite la aportación de capitales privados para conformar lo que en la jerga se da en llamar “Los Multiclubes” (Multi Club Ownership, MCO), alianzas por las que un mismo grupo va comprando entidades deportivas en distintos países, manejadas a partir de la consigna de costos eficientes, un camino ascendente a sus jugadores, y búsqueda de oportunidades en el mercado global.

Uno de los nuevos ejemplos es el de “Sport Republic”, que en enero pasado adquirió la mayoría de las acciones del Southampton inglés, que juega en la Premier League, o la compra, por parte de la MCO estadounidense “777 Partners” del Standart Lieja belga y el setenta por ciento del Vasco da Gama de Brasil, ayudada por el cambio de ley de las sociedades anónimas en este país, y que se suman al Sevilla español y al Genoa italiano.

El Standart Lieja fue el primero de los principales clubes belgas en pasar a ser propiedad extranjera, pero ahora la mitad de las veinticuatro entidades profesionales del país son parte de los grupos MCO. Por ejemplo, el RDW Molenbeek fue adquirido por el gurú de la realidad virtual de Hollywood, John Textor, de 56 años, y que se quedó también con el noventa por ciento del Botafogo, además de ser el mayor accionista del Crystal Palace, de la Premier League inglesa.

A su vez, uno de los socios de Textor en el Crystal Palace, David Blitzer, adquirió recientemente el neerlandés ADO Den Haag para su grupo Bolt Holdings, que incluye inversiones en el Ausburgo alemán, el Waasland Beveren belga, el Estoril de Portugal y el Alcorcón español y por si fuera poco, también se hizo de acciones del Real Salt Lake en la MLS, pero éste último en forma separada y no dentro del grupo, en lo que se considera una matriz compleja de operaciones.

Transfer Room
El servicio permitió el arreglo de transferencias sin intermediarios ni engaños

En este momento, las MCO conforman más de 160 clubes en todo el mundo, administrados por más de sesenta grupos. Por ejemplo, sólo entre Philip Platek y Paul Conway, son dueños de nueve clubes en ocho países europeos.

Conway, cuyo grupo “Pacific Media Group” tiene acciones en el Barnsley de Inglaterra, Den Bosch en Países Bajos, Esbjerg de Dinamarca, KV Oostende de Bélgica, Nancy en Francia y FC Thun en Suiza, cree que es fundamental “la experiencia de tener propiedades de clubes en los Estados Unidos, especialmente con gente que viene de invertir en otros deportes y que aplica luego esas fórmulas al fútbol”. Ahora tiene el ojo puesto en clubes de Alemania y Polonia.

Por su parte, Piatek cree que su cartera de clubes se duplicará en los próximos cinco años. Por ahora posee el Spezia en Italia, Casa Pía en Portugal y el Sønderjysk de Dinamarca.

“Observamos la estructura financiera del club –describe Piatek- . Buscamos un balance limpio y en la estructura general de costos. También está el aspecto cultural a considerar, porque hay ciertas geografías que no quieren o no les gusta la propiedad extranjera. Y luego la infraestructura es importante. ¿Cuáles son las restricciones para las renovaciones de estadios? Todos esos factores intervienen”.

Rasmus Ankersen, cofundador y CEO de “Sport Republic” trata de explicar cómo deben funcionar los MCO: “Cada club debe desempeñar un papel en beneficio de todo el sistema. Para poder trabajar juntos y obtener los máximos beneficios de ser más de uno, debe pensar detenidamente dónde posiciona el club dentro del sistema. Nosotros estamos buscando cosas únicas, como una muy buena academia, un historial de desarrollo juvenil, una gran base de hinchas… O un club de una sola ciudad, lo que crea un potencial de ingresos comerciales que es difícil de replicar”.

Ankersen no es ningún improvisado. Fue co-director de Fútbol en el Brentford de la Premier League inglesa, y presidente del FC Midtylland, ambos propiedad de Mattheu Benham. Si estos dos equipos tenían relación de “primos”, el ascenso del Brentford a la máxima categoría inglesa le dio carácter de “hermano mayor” y se buscó que los jugadores se mostraran más en el equipo de mayor valor, como fue el caso del nigeriano Frank Onyeka.

También hay casos de alianzas un poco más pequeñas, como el Watford y el Udinese, el Leicester y el OH Leuven, el Mónaco y el Cercle Brugge.

“Trasnfer Room” cuenta los pasos en el proceso de transferencias de los clubes: 1) Pre-Scouting, 2) Identificación de Necesidades, 3) Requisitos para compartir, 4) Identificación de los potenciales jugadores, 5) Negociación de los términos, 6) Finalización del acuerdo.

La nueva organización lo tiene todo pensado. Tanto, que además del café, el lunch o la campana que suena cada quince minutos, a cada participante se le regala una cajita con chicles de menta. Es que con tantas reuniones, es probable que haya que refrescar el aliento.

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