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La leyenda Chiche Caldarella, uno de los dos argentinos que ganó en el MotoGP y que a sus 81 años se anima a las dos ruedas

Chiche-Caldarella
Chiche Caldarella tiene 81 años y luce impecable (Foto: Infobae)

Hace 60 años hubo un grupo de pioneros argentinos que hizo popular el motociclismo. Lograron traer al MotoGP y sus categorías menores al país y consiguieron que varios pilotos locales puedan medirse contra los mejores del mundo. Uno de los que hizo historia es Benedicto Chiche Caldarella, que el 14 de octubre de 1962 se convirtió en uno de los dos albicelestes en ganar en 500 cm3, como se llamaba la categoría reina del Campeonato Mundial por entonces.

Chiche nació el 1 de septiembre de 1940 en Vicente López y es una leyenda de las dos ruedas en nuestro país. Aquella carrera fue la última fecha de la temporada, puntuable por el certamen y la única que se disputó fuera de Europa en ese año. Se corrió en el Autódromo de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez y se utilizó el extinto circuito número 2 de 3.912 metros. Era el que llegaba hasta la vieja horquilla, que estaba a metros de la puerta principal. Ese sector ya no existe y fue ocupado para la construcción del kartódromo.

Las tribunas del Coliseo porteño estuvieron repletas y fue una auténtica fiesta de las dos ruedas con todas las clases de entonces: 50 cm3, 125 cm3, 250 cm3 y 500 cm3. La prueba fue válida para el mundial. Chiche y su gente, tras solucionar algunos problemas en su moto Matchless G50, sorprendieron a todos desde la previa al conseguir la pole.

En la categoría reina corrieron 12 pilotos. Caldarella partió adelante y nada pudieron hacer el inglés Arthur Wheeler (Moto Guzzi) y el austriaco Bert Schneider (Norton), que abandonaron. Chiche se impuso de forma contundente y el Autódromo vibró con su demostración. Fue el segundo argentino en ganar en 500 cm3, después de Jorge Kissling en 1961. Para que la alegría sea completa el podio fue repleto de argentinos: al ganador lo escoltaron Juan Carlos y Eduardo Salatino, ambos con Norton. Detrás se ubicaron los chilenos Pablo Gamberini (Matchless) y Amleto Pomesano (Matchless) y el uruguayo Manuel Soler (Norton). Infobae habló con Chiche sobre ese domingo de gloria y sobre el presente del motociclismo.

-¿Qué recordás de aquella victoria?

-La que gané en el ‘62… Gané el Gran Premio de la República Argentina. Me preparé muy bien para esa carrera. Estaban los extranjeros y con (Juan Carlos) Salatino hicimos una carrera muy buena y la peleamos entre los dos. Pudimos hacer el 1 y el 2. Así que me quedó un recuerdo muy grande de esa carrera porque fue el Gran Premio de la República Argentina, uno de los primeros que se corría aquí.

-¿Cómo se arregló la participación de ese fin de semana?

-Yo venía corriendo desde el año 1959 corrí con una moto de mi padre, con un Saturno 500. Después en el ‘60 gané todo el campeonato argentino y sudamericano, con otra Gilera igual y en el ‘61 compramos la Matchless esta, que teníamos muchos problemas y pudimos solucionar todos los problemas en el año ‘62. A partir de ahí empecé a ganar carreras y gané el campeonato del año ‘63, pero ganando previamente justamente en el Gran Premio de la República Argentina.

Chiche Caldarella con su Matchless G50 en el GP de 1962, en la Horquilla del Autódromo de Buenos Aires
Chiche Caldarella con su Matchless G50 en el GP de 1962, en la Horquilla del Autódromo de Buenos Aires (Revista INFORMOTO)

-¿Qué se siente ser uno de los dos argentinos en haber ganado en la máxima categoría?

-Yo creo que es una satisfacción muy grande porque en la categoría 500 (cm3), que era la MotoGP de aquel momento, no volvió a haber otro argentino (ganador). Es una lástima que pasen tantos años que no podamos tener otro piloto argentino, sea con un título o con haber ganado un Gran Premio de la República Argentina.

Caldarella fue el primer piloto oficial de Honda de origen latinoamericano en el Campeonato Mundial de Velocidad. El hecho ocurrió en el Gran Premio de la República Argentina de 250 cm3 de 1961, con uno de los famosos prototipos RC 162, campeón ese año con Mike Hailwood, que ganó nueve títulos: tres en 250 cm3, dos en 350 cm3 y 4 en 500 cm3. También corrió en Fórmula 1.

Desde aquellos primeros Grande Premios las dos ruedas se convirtieron en un furor y más tarde llegaron otros exponentes como los mundialistas Hugo Vignetti y Willy Pérez, quienes lograron podios en 125 cm3. Aunque Sebastián Porto llegó más lejos con su subcampeonato mundial de 250 cm3 en 2004 y sus siete victorias en el cuarto de cilindrada. Caldarella también explica por qué la Argentina está lejos de tener un representante que surja del motociclismo nacional, ya que cabe recordar Gabriel Rodrigo corre con licencia argentina, pero nació y se formó en España.

Chiche en lo más alto del podio de la Coppa d'Oro Shell de 1964
Chiche en lo más alto del podio de la Coppa d'Oro Shell de 1964. Fue su triunfo en Imola, en el que fue llevado en andas por los italianos. Lo acompaña el local Remo Venturi (Revista INFORMOTO)

-¿Y por qué no se puede? Tuvimos a Seba Porto o René Zanatta que también hizo lo suyo también

-Creo que fue todo muy aislado, fueron todas campañas muy aisladas. Hoy se requiere un dinero muy, muy grande, el paquete de dinero es muy grande. En la época nuestra el piloto tenía mucho que ver y por ahí una fábrica te tomaba, como corrí yo para Gilera de Italia. Así, sin cobrar nada, me pagaban todo y por eso yo me pude subir y correr. Pero hoy en día no es así. Hoy hacen falta millones para entrar en un equipo, tener una buena moto, llegar a ser un profesional como los que están corriendo ahora.

-¿Qué piloto actual te deslumbra en el MotoGP?

-Son muchos ya que todos para andar en las motos que andan ahora se requiere de una técnica y un aprendizaje del piloto, que es poner a punto una moto, algo que es muy difícil. Fabio Quartararo me parece un gran campeón de MotoGP, pero a veces hay que tener un poco de suerte en las carreras, como la que tuvo él el año pasado.

-¿Alguna anécdota debajo de la moto?

-La mejor fue cuando corrí por primera vez en Italia (Coppa d’Oro Shell), fue a un circuito que era Imola, nada menos, y yo creí que el autódromo era de montaña y no era de montaña, había subidas y bajadas. Y bueno corrí con la Gilera Quattro de 500 cm3, que era siete años más vieja que las otras motos y pude ganar una carrera que no me venía favorable en los entrenamientos. Gané la carrera y el público me llevó en andas hasta el podio. Eso, lo máximo.

Esa Gilera 500 que menciona Chiche fue reparada en 1963 por el equipo de Geoff Duke, que todavía era rápida pero no muy fiables. Cuando la Scuderia Duke se retiró, Caldarella adquirió una de estas máquinas, con la que también participó en carreras de Europa. En el Gran Premio de Estados Unidos, impresionó al seguir a Hailwood con el que tuvo un duro duelo, hasta que se rompió su caja de cambios mientras que en el Gran Premio de las Naciones hizo la vuelta más rápida en Monza y terminó segundo detrás del piloto de Hailwood.

A sus 81 años Chiche suele despuntar el vicio con alguna moto de calle. Estuvo presente en Termas de Río Hondo, Santiago del Estero en el Gran Premio de la República Argentina y no se pierde ninguna edición desde el retorno en 2014 del Campeonato Mundial de Motociclismo de Velocidad. Pero también se interesa por el campeonato argentino que él supo ganar y es opinión autorizada para analizar su realidad.

El recordado duelo con Mike Hailwood, en el GP de los Estados Unidos de 1964, celebrado en el mítico trazado de Daytona
El recordado duelo con Mike Hailwood, en el GP de los Estados Unidos de 1964, celebrado en el mítico trazado de Daytona (Revista INFORMOTO)

-¿Cómo ves el campeonato argentino de velocidad actual?

-Está muy bueno y lo he visto por televisión. Me gustó el espectáculo que dan los chicos, especialmente los de las categorías más chicas que van muy pegados y que es el espectáculo más grande que se ve en un autódromo. Es una categoría para aprender, sin desmerecer a otras categorías.

-¿Qué le falta el motociclismo nacional para ser el de otra época?

-Que se ilumine el motociclismo argentino con alguien que diga “bueno, lo que hace falta lo voy a poner para que puedan correr”. Y después, mi sueño, desde siempre, es poder llevar a diez chicos a que hagan toda la escuela en Europa. España es una posibilidad porque en todas sus categorías menores se puede aprender y también para que puedan formarse en el ambiente, que es muy distinto al que tenemos acá.

Chiche-Caldarella
Lole Reutemann, Ron Tauranac (diseñador) y Chiche Caldarella en el taller de Brabham (Archivo CORSA)

Caldarella también corrió en autos y tuvo buenas carreras en el Turismo Carretera en el que consiguió un podio e integró el equipo del Automóvil Club Argentino (ACA) que arrancó en la Fórmula 2 Nacional y llegó a la Fórmula 2 Europea en 1970. En aquella escudería fue compañero de Carlos Alberto Reutemann.

-¿Qué recordás de tu paso por el automovilismo?

-Sí, pero el auto fue una necesidad. Yo corrí por primera vez en un Turismo Carretera que me prestó Jorge Cupeiro, un Torino. Él me llamó y me dijo, “¿querés probar el auto?” Y así fue, agarré el auto, me puse a dar unas vueltas y me sentí cómodo y decidí correr. Salí tercero en mi primera carrera y recuerdo que cobré un premio muy bueno. Además, salí en todas las revistas, todos los diarios en cambio cuando llegué de Europa después de haber corrido en motos los comentarios eran muy chicos. Estuve en el equipo del ACA que llegó a Europa, pero a los seis meses me volví. Luego corrí en Turismo Nacional, algunas carreras con un Fiat 125, 128, pero bueno, así fui perdiendo el interés. El tema automovilismo es otra etapa y gané dinero, pero la moto es la moto, no me tendría que haber bajado nunca.

Chiche-Caldarella
Caldarella sobre la réplica Matchless G50 1961 de 500 cm3. Fue en Autoclásica 2012 y la moto fue premiada (Gran Premioweb)

En la edición de 2012 de Autoclásica, Chiche condujo una Matchles G50 500 cm3 modelo 1961, similar a la que empleó para ganar esa carrera. El ex piloto fue homenajeado en la muestra cuando se cumplió medio siglo de su hazaña. “Me subí a una réplica que es del museo de Claudio Scalise y pudimos conseguir esa moto en Europa que es réplica de la que yo corría. El carenado es fiel. Pude dar unas vueltas en Termas de Río Hondo en otras ediciones del GP de Argentina y fue muy emocionante”, recuerda.

Hoy a Chiche le piden selfies gente que nunca lo vio correr ya que su triunfo de hace 60 años trascendió y fue transmitido por generaciones. Caldarella es uno de aquellos pioneros que hicieron historia en el motociclismo argentino y lograron su popularidad. Eso explica que haya una multitud este fin de semana en Termas de Río Hondo, donde se esperan más de 120 mil personas en el acumulado de los tres días.

“CHICHE” CALDARELLA

Chiche sobre una moto deportiva
Chiche sobre una moto deportiva (Facebook: Chiche Caldarella)
En la largada de Daytona. A su izquierda Phil Read, sobre una Matchless.
En la largada de Daytona. A su izquierda Phil Read, sobre una Matchless (Revista INFORMOTO)
En el GP de Argentina de 1961 sobre una Honda RC 162
En el GP de Argentina de 1961 sobre una Honda RC 162 (Revista INFORMOTO)
Chiche-Caldarella
El ex piloto se hizo presente en Termas de Río Hondo y recibió cientos de saludos y pedidos de fotos (Infobae)

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