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La historia del atleta argentino que recorrió Europa viviendo en una camioneta: “Fui a buscar mi lugar en el mundo”

Lucho Pilatti
El atleta argentino que recorrió Europa viviendo en una camioneta

Sus días son muy distintos a los que vivió durante su infancia en Esperanza, la ciudad de Santa Fe en la que había sorprendido a sus vecinos con un talento innato para el básquet.

Su primer contacto con el deporte fue en Almagro, un club con jugadores de gran nivel que aún mantiene sus aspiraciones afianzadas en concretar el sueño de disputar la Liga Nacional. Pero una mañana se cansó de la naranja y comenzó a buscar nuevos horizontes. “Siempre hice todo con mucha pasión, y cuando sentí que ya no me divertía el básquet lo dejé. En ese momento no era feliz”, reveló Lucho Pilatti en diálogo con Infobae luego de participar del Run Altas Cumbres, el evento que reúne competiciones en mountain bike, nado en aguas abiertas y trailrunning por las sierras de Mina Clavero.

Su presente tiene una relación directa con la drástica decisión que tomó durante su adolescencia. “Corría como loco y unos amigos me incentivaron para que me anotara en una carrera. Mi idea inicial fue meterme en esa locura para viajar por Argentina. Siempre me gustó el contacto con la naturaleza, porque quería desprenderme del caos de la ciudad”, recordó el atleta con un un tono de voz suave y tranquilo. Para él, los 50.000 habitantes que se encuentran radicados en su Esperanza natal le representan un ritmo intenso que lo induce al estrés.

El caso de Lucho Pilatti no fue una casualidad. Lo del santafesino fue una causalidad provocada por el hilo rojo que tiene con las montañas. “Durante dos años probé con otros deportes hasta que conocí en profundidad el trailrunning. Si bien a los 9 o 10 años me metía en los montes y jugaba como un indio en las sierras, con esta disciplina sentí un amor especial por la naturaleza”, subrayó el experimentado deportista que hace más de una década se afianzó como uno de los máximos representantes argentinos con sus marcas.

Aquellos inicios improvisados que se habían dado durante su etapa de mochilero conformaron los cimientos de una aventura que trascendió las fronteras. “Durante los últimos 3 años estuve en Italia, porque quería tramitar la ciudadanía. Ahí me di cuenta de las libertades que tenía en relación a dónde vivir y dónde correr. Fue un proceso que había empezado en Francia cuando participé del Trail Mont-Blanc. Esa fue la primera vez que había volado fuera de Argentina, a un lugar en donde no se hablaba mi idioma. Y me picó el bichito para recorrer Europa y conocer mis raíces”, destacó.

Lucho Pilatti
Lucho Pilatti en acción: "Siempre trato de mejorar mis marcar"

Como sus ancestros eran de la zona de Lombardía, cerca del Lago Di Como, Pilatti se dedicó a entrenar para llegar en óptimas condiciones y afrontar nuevos desafíos en los 100 kilómetros de Los Pirineos, en España. “Fueron meses de muchos cambios. En la cabeza y en la alimentación. Creo que fue la mejor carrera de mi vida, porque la hice en 13 horas. A partir de ahí me propuse ir mejorando mis marcas mensualmente. A veces me sorprendo de la capacidad de superación que tenemos las personas, y es un mensaje que intento transmitir a los más jóvenes”.

Lucho nunca supo cuáles eran sus límites. “Después de un viaje de dos meses por Argentina se me abrió un mundo que no conocía. Salí de mi zona de confort y pude cruzar la barrera a pesar de los miedos y de las dudas. Me propuse seguir mejorando mis tiempos y volví a participar de los 170 kilómetros de ultra trail en Mont Blanc (que reúne un recorrido por Suiza, Italia y Francia)”, subrayó.

Sin embargo, cuando llegó la pandemia tuvo que replantear su vida. Tras haber sufrido un accidente durante una carrera que lo obligó a abandonar y la imposición de la cuarentena fueron algunas adversidades que no tenía en sus planes. Pero lejos de bajar los brazos, el argentino consiguió capitalizar esas experiencias con una enseñanza fundamental: “A pesar de los golpes, siempre hay que levantarse y seguir”.

“Si bien analicé la posibilidad de dejar todo, porque estuve un mes y medio sin entrenar, logré reponerme y replantearme las distancias que quiero hacer sin destruir a mi cuerpo”, reflexionó el experimentado atleta. Él comprendió que ese parate fue una necesidad para poner una pausa ante las duras exigencias que le impone la alta competencia. “Lo mismo le pasa a los futbolistas, dado que después de los 30 o 35 años sienten el cuerpo desgastado. Yo trato de tomarlo como un hobby, porque después de tratar el tema con un psicólogo deportivo, mi entrenador y mis amigos logré acomodar mis ideas”, sostuvo.

Lucho Pilatti
Durante meses, la camioneta fue el hogar del argentino

Su máxima aventura la vivió en Europa. Instalado en una zona montañosa de Suiza, una mañana se dio cuenta de que necesitaba independencia absoluta para moverse y adquirió un vehículo que adaptó para darle otras utilidades. “Me compré una Kangoo por 500 euros y la empecé a camperizar. Como sabía algo de mecánica, en el tiempo libre que tenía le metía mano”, deslizó.

En ese entonces ya contaba con un trabajo estable en el país alpino, pero él quería seguir ligado a la naturaleza. “Como mido 1.90, la pensé para viajar solo. Tiré el asiento del acompañante para adelante y armé la estructura de la cama tomando como modelos algunos diseños que busqué por internet. En la parte trasera armé una cocina y unos cajones para guardar las cosas. Era todo muy precario, pero muy útil”.

Para el momento en que se volvió a la nueva normalidad, Lucho ya tenía su casa rodante terminada. “Como también había ahorrado bastante, me fui a conocer Los Alpes, pero como la camioneta no tiene ducha y me tocaron 15 días de lluvia, mandé a cagar a las montañas y me fui para el mar”, explicó.

Lucho Pilatti
El atleta argentino durante sus días en el motor home improvisado

Sin tantos planes y con el deseo de seguir cruzando fronteras, su próximo destino fue Niza, Francia. En la Costa Azul disfrutó de las playas hasta que una tarde con amigos continuó con la improvisación. “Me preguntaron qué iba hacer y ahí no más saqué el Google Maps y sin pensarlo dos veces les dije que me iba para el sur de Italia”.

“Empezó como un viaje sin destinos y sin tiempos, que tenía como objetivo principal la búsqueda de un lugar en el mundo. Todo terminó en una aventura en soledad que me sirvió mucho para reflexionar. Incluso me desconecté de las redes sociales, porque quería armarme una guía personal para el futuro”, confesó.

Durante todo ese proceso conoció lugares increíbles. También se relacionó con gente que formará parte de su vida para siempre. Pero cuando le preguntan si recuerda todas las ciudades en las que estuvo, no cree estar 100% convencido de repasar toda su travesía sin inconvenientes. “Los mejores recuerdos los tengo en Cinque Terre, que son 5 pueblitos pintorescos que los recorrí con paddle surf remando por el mar abierto. La Costa Amalfitana, la Isla de Capri y Nápoles son lugares espectaculares”, aseguró.

En la tierra que adoptó a Maradona como un Dios entendió la hospitalidad que tienen los napolitanos hacia los argentinos por su vínculo con el Pibe de Oro. “Son muy calurosos y están locos. Apenas llegué, la gente de ahí me invitaba a comer y a tomar algunas cervezas por decirles que era del lugar de Diego. Me hicieron sentir como en casa”, detalló.

En la actualidad es uno de los maratonistas más reconocidos de la Argentina. Si bien sus compromisos lo mantienen en el país como las competencias de Córdoba y La Patagonia, todavía tiene su Kangoo guardada en Europa para volver a vivir experiencias por el Viejo Continente. “Mi idea es viajar en mayo para medirme con los mejores del mundo, pero ahora estoy focalizado en la carrera Amanecer Comechingón, que está pautada para el 9 de julio y buscaré la clasificación para representar a nuestra bandera en el Campeonato Sudamericano o en el Mundial de Tailandia. Y si se llega a dar, me quedaré por el sudeste asiático buscando nuevas aventuras”. Probablemente ya esté averiguando los precios de una nueva camioneta para repetir su historia en destinos más lejanos y exóticos.

Lucho Pilatti
En el futuro quiere repetir esas aventuras por el sudeste asiático

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