Política

Luis Lobo, experto de la FAO: “La lucha contra el hambre no tiene bandera, ni ideología”

Luis Lobo
Luis Lobo coordina el Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe

Según el último informe de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el índice de precios de los alimentos “se situó en marzo de 2022 en un promedio de 159,3 puntos, es decir, 17,9 puntos (un 12,6 %) más que en febrero, con un salto gigante que lo llevó a un nuevo nivel, el más elevado desde su creación en 1990. El último aumento obedece a los nuevos máximos históricos de los subíndices de los aceites vegetales, los cereales y la carne, mientras que también subieron notablemente los del azúcar y los productos lácteos”.

El dramático panorama que pone en riesgo la seguridad alimentaria de millones de personas en todo el mundo es particularmente grave en América Latina. Por eso Infobae entrevistó al español Luis Lobo, oficial técnico del Programa España-FAO para el Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe. “Coordino en toda la región el trabajo parlamentario con 25 parlamentos, dentro de la EuroLat (Asamblea Parlamentaria Euro Latinoamericana). Lo venimos haciendo desde hace más de 10 años. Tratamos de fomentar plataformas plurales dentro de los parlamentos con la participación de los distintos partidos políticos. Y que trabajen un poco con esta agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que intentan concretar Hambre Cero para el año 2030″, cuenta Lobo desde Santiago de Chile, donde reside actualmente.

Hace pocos días, entre el 11 y el 14 de abril, se realizó en Buenos Aires la Asamblea de la EuroLat, que se creó en 2006 y cuenta con 75 miembros del Parlamento Europeo y otros 75 de América Latina. Y Javier López, del Partido Socialista español y copresidente del organismo, remarcó las dificultades que deberá afrontar América Latina ante el aumento en los precios de los alimentos.

“Nos llevamos una sensación muy positiva de nuestro paso por Buenos Aires. Veníamos con unos números de hambre y malnutrición muy duros, más que nada en América Latina y surge este contexto de la guerra entre Ucrania y Rusia, que agudiza y evidencia la vulnerabilidad de estos sistemas alimentarios que son poco sostenibles. También son poco inclusivos y poco saludables”, sostiene Lobo.

“La región tiene una gran ventaja y es que es gran productora de alimentos, pero donde hay cierta vulnerabilidad es en el acceso a los alimentos. Esta región lleva varios años aumentando el número de hambrientos, hay cerca de 60 millones de personas que padecen hambre y hay 267 millones en un proceso de inseguridad alimentaria”, agrega.

Una de las ventajas de América Latina es su gran producción de alimentos. EFE/Gustavo Ércole/Archivo
Una de las ventajas de América Latina es su gran producción de alimentos. EFE/Gustavo Ércole/Archivo
(Gustavo Ércole/)

El Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe (FPH-ALC) es una red plural compuesta por más 400 legisladores de diferentes partidos políticos interesados en hacer de la alimentación y la agricultura prioridades nacionales para el Desarrollo Sostenible.

El Frente está compuesto por distintos parlamentos nacionales y regionales presentes en 21 congresos nacionales y en 4 parlamentos regionales: el Parlasur (Parlamento del Mercosur), el Parlatino (Parlamento Latinoamericano y Caribeño), el Parlandino (Parlamento Andino) y el Parlacen (Parlamento Centroamericano).

Desde allí, sus legisladores asociados impulsan acciones con el apoyo de la FAO y de los programas y proyectos de cooperación que sostiene la organización con España y México. Y no sólo se impulsan leyes desde el Frente, sino que también se ejerce control político para asegurar que se implementen adecuadamente. Por otro lado, se busca asegurar presupuestos adecuados, trabajar mano a mano con la sociedad civil y dar visibilidad a la lucha contra el hambre y la malnutrición en lo más alto de las agendas públicas.

“Se necesitan políticas de Estado como un modo de enfrentar estos problemas tan complejos. Que se mantengan en el tiempo, que tengan una visión de mediano plazo, con participación multisectorial”, afirma Lobo quien explica que otro de los grandes problemas que afronta el continente es la obesidad: “Hay 106 millones de adultos, en su gran mayoría mujeres, que presentan obesidad. Ese es un problema adicional, las cifras que hemos tenido después de la pandemia son alarmantes. Al incremento de los precios de los alimentos se le agrega que los más saludables son aún más caros”.

La obesidad es un problema de salud adicional en varios países de América Latina. EFE/ Sáshenka Gutiérrez
La obesidad es un problema de salud adicional en varios países de América Latina. EFE/ Sáshenka Gutiérrez
(Sáshenka Gutiérrez/)

-¿Por qué la obesidad es un problema tan grande según la FAO?

-La obesidad es como una pandemia oculta. Provoca una cantidad de muertos impresionante y unos gastos en la salud pública muy importante. Porque es la causa de muchas enfermedades como diabetes, enfermedades crónicas, afecciones coronarias, que afectan al sistema de salud pública de todos los países. Es una pandemia silenciosa que está golpeando, se están incrementando los casos de obesidad y de sobrepeso en la región. Los países deben enfrentarlos con políticas de Estado, vuelve a ser relevante la participación de los parlamentos, no hay que dejarlos de lado.

-¿Ese incremento de la obesidad tiene relación con el aumento de la pobreza?

-Está muy relacionado con la pobreza y con los hábitos alimentarios. En una sociedad que ha cambiado completamente, las dietas más saludables son las más caras, las más difíciles para acceder. Empiezas a ver esta visión de niños pequeñitos y gorditos; malnutrición crónica y obesos, un doble problema.

-¿Cuál ha sido la influencia de la pandemia en este tema?

-Las cifras antes de la guerra, ya eran muy malas. Se han agudizado. América Latina es una zona donde las muertes han sido mayores que en otros sitios del mundo. Ya había condiciones muy negativas, viene esta coyuntura de la guerra entre Rusia y Ucrania y el acceso a los alimentos sobre todo de las poblaciones vulnerables se complicó todavía más. Hay que buscar la forma de enfrentarlo. La creación de este grupo parlamentario es una gran noticia. Buscar soluciones, que los países están implementando.

Lobo reconoce que a la clase política en muchas ocasiones se le dificulta ocuparse de estas problemáticas. “La agenda política es compleja y hay cosas que quizás a algunos políticos les parezcan más prioritarias. Siempre hay una lucha para instalar estos temas. Cada vez más, debido a que la situación económica empeoró, y que con la pandemia aumentó la pobreza y el hambre, empiezan a aparecer las ollas comunes (se refiere así a las que en Argentina se denomina ollas populares). Son temas que cada vez necesitan más de políticas públicas. Igualmente cada vez más parlamentarios, aunque vengan de diferentes partidos o banderas, tienen claro que la lucha contra el hambre no tiene bandera y no tiene ideología”, resume.

La interacción entre los parlamentos de distintos países se vio, por ejemplo, cuando en 2021 Argentina aprobó una ley para el etiquetado frontal de los alimentos. “Llevamos legisladores chilenos a Buenos Aires para que explicaran los beneficios de una legislación de este tipo. Queríamos mostrarles que es una herramienta más para crear un entorno alimentario saludable, que las personas sepan lo que están ingiriendo, que tengan más elementos para determinar cuál será su alimentación”, describe.

También advierte que será importante el rol que cumplan los sectores académicos. “Debe haber una articulación entre parlamentos y universidades. Sobre todo las universidades nacionales que son las que pueden generar evidencias y contextualizarlas en cada país. Armamos una red de Conservatorio de Derecho a la Alimentación de América Latina y el Caribe con más de 90 casas de altos estudios, donde está la UBA de Argentina, por ejemplo, que desarrollan trabajos de investigación, capacidades nuevas sobre esta temática, que tienen relación con el derecho a la alimentación”, detalla.

-El último informe de la FAO sobre el aumento en los alimentos a nivel mundial muestra niveles de inflación que no se veían hace tiempo. ¿Qué se puede esperar en los próximos meses?

-Desgraciadamente las expectativas son que la situación empeore. Que los precios sigan subiendo. Por la guerra entre Rusia y Ucrania, volver a activar el sector productivo y el comercio que tenían esos países será complicado. Entra a tallar allí también el tema energético que también se relaciona con los alimentos. Es una señal para el mundo de que hay que enfrentar este tema con mayor seriedad, colocándolo dentro de las agendas políticas. Las expectativas no son muy alentadoras.

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