Política

La frágil paz que se pactó en Juntos por el Cambio luego del clima de guerra que desató Elisa Carrió

Los líderes del PRO tuvieron un nuevo almuerzo en Puerto Madero
Los líderes del PRO dieron por terminada la controversia con Elisa Carrió

El PRO cerró en paz una semana que amenazó con una guerra en Juntos por el Cambio. Es que las explosivas declaraciones de Elisa Carrió no dejaron nada ni a nadie en pie en la coalición opositora. Ahora, tras la decisión de Mauricio Macri y sus colegas partidarios de dar por superado el conflicto, más la postergación de la reunión de la Mesa Nacional de JxC del martes próximo para evitar más roces, los interrogantes vuelven a instalarse en el futuro: ¿cómo será la convivencia?

Por lo pronto, parece una buena señal que los miembros de la conducción nacional de Juntos por el Cambio hayan puesto una nueva fecha para verse las caras: será a partir del lunes 22. Mientras, sus integrantes apuestan a que Carrió se mantendrá en silencio y así el resto de la dirigencia podrá diluir el efecto venenoso de sus acusaciones, a partir de las cuales sucedió algo inédito: la ex diputada chaqueña se quedó sola, apenas con el apoyo de incondicionales de la Coalición Cívica (CC) como los jefes del partido, Maximiliano Ferraro, y del bloque de diputados, Juan Manuel López, quienes deberán poner la cara por su líder cuando se reencuentren con sus pares de la JxC.

El almuerzo de los referentes del PRO, que se hizo este viernes, amagaba con cruces y reproches. En esa pelea evidente, aunque ahora subterránea, entre sus presidenciables, Patricia Bullrich sospechaba que Horacio Rodríguez Larreta había fogoneado los polémicos dichos de Carrió, quien, curiosamente, la involucró en un doble juego con Sergio Massa: criticarlo en público y permitir que el diputado Gerardo Milman, su mano derecha, mantuviera contactos sigilosos con él.

La titular del PRO reaccionó con rapidez para condenar a Carrió. Mostró buenos reflejos y obligó al resto de la dirigencia a pronunciarse sobre algunas acusaciones que, en realidad, la fundadora de la Coalición Cívica ya había ventilado sin que nadie se haya animado a replicarle nada, como sucedió en el acto para celebrar los 20 años del partido que se hizo en noviembre pasado en Open Door.

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Tras una semana difícil, la conducción nacional de Juntos por el Cambio se reunirá dentro de unos 10 días

Pero, a la vez, a la ex ministra de Seguridad le resultó sugestivo que Carrió haya dejado afuera de sus sospechas a Rodríguez Larreta, un confeso amigo de Massa. Sin embargo, el jefe de Gobierno no sólo está distanciado del actual ministro de Economía, como juran en su entorno, sino que también fue otra víctima de la verborragia de la líder de la CC: no sólo porque hizo tambalear la unidad opositora, una de sus obsesiones, sino porque atacó una de las piezas clave de su proyecto presidencial, que es la ampliación de JxC a través del acercamiento a sectores del peronismo.

Larreta criticó a su aliada Carrió después de Bullrich, pero no dejó lugar a dudas. “Es muy saludable que haya discusiones internas, pero el límite son los agravios”, dijo. Lo mismo hizo María Eugenia Vidal, amiga de la fundadora de la CC, quien, luego de dos tuits sobre el tema algo tibios (la reproducción del comunicado del bloque de diputados del PRO y un video en el que apoya a Cristian Ritondo, su candidato a gobernador bonaerense), avanzó más. “No estoy de acuerdo en el fondo ni en las formas de las declaraciones que hizo”, declaró, e incluso dijo que “no eran ciertas” las acusaciones de Carrió contra Ritondo. “No quiero cuatro años de Argentina con kirchnerismo y no voy a ser parte ni funcional a ninguna discusión que genere alguna oportunidad al kirchnerismo”, afirmó.

En la comida del PRO, donde el paso del “huracán Lilita” se llevó el 90% del tiempo de conversación, hubo todo tipo de especulaciones sobre los motivos por los cuales Carrió embarró a dirigentes de la coalición enrolados tanto con los “halcones” como con las “palomas”, desde Bullrich, Milman, Ritondo y Gerardo Morales hasta Facundo Manes, Emilio Monzó y Rogelio Frigerio, incluso con condenables menciones a temas personales: “Está buscando posicionarse para negociar el año que viene mejores espacios de poder y candidaturas”. Tampoco parece un razonamiento certero: con sus dichos, la líder de la CC, bajó sus acciones entre sus pares de coalición e incluso hay quienes sueñan con un reacomodamiento de JxC que le quite protagonismo (o excluya) a la fuerza de Carrió.

Entrevista a Elisa Carrió
Elisa Carrió encendió la polémica en Juntos por el Cambio

¿Cómo jugó Mauricio Macri en estas horas de zozobra opositora? De manera extraña, hasta tal punto que hay dirigentes que lo responsabilizan de haber sido el promotor de las acusaciones de Carrió. Apuntan, en ese sentido, a que las controvertidas declaraciones perjudicaron a Rodríguez Larreta porque pusieron bajo la lupa las relaciones con Massa y la aspiración de llegar a acuerdos electorales con sectores del PJ e involucraron a Ritondo, rival del larretista Diego Santilli para la gobernación bonaerense, y a Monzó, renuente a sumarse al armado del jefe de Gobierno.

En mucho ayudó a estas especulaciones el silencio del ex presidente en medio del vendaval de rechazos a la actitud de Carrió y el curioso tuit de uno de sus principales colaboradores, Fernando de Andreis, quien mencionó que Macri y él creen que hay que “cuidar que JxC no se contamine con relaciones poco claras con el autodenominado panperonismo”, es decir, la misma postura de la referente de la Coalición Cívica, con una lavada mención a que “en la situación delicadísima del país, algunas declaraciones podrían no ayudar”. “Creemos qué hay que encontrar formas de marcar nuestras diferencias sin descalificar a terceros”, agregó, muy moderado.

Carrió no ayudó mucho a aplacar las suspicacias cuando reveló que había hablado con Macri y con Larreta antes de sus incendiarias afirmaciones. Y lo dejó mal parado al jefe de Gobierno: “Hay un doble discurso. Te llaman y te piden disculpas por sacar declaraciones -reveló-. No entiendo. Yo ratifico todas las conversaciones porque incluso alguno se invitó a mi casa a comer un asado”. También se guardó un dardo contra el ex presidente: “Esto lo dije hace cuatro años en la Casa Rosada. El propio Macri lo dice en su libro. No dije nada nuevo”.

Macri fue quien en la comida del PRO, cuando Ritondo planteó que había que “hacer algo” para frenar a Carrió, sentenció que alcanzaba con la postura expresada por Bullrich y apoyada por la dirigencia partidaria, y que por eso era necesario ponerle un punto final a la controversia en JxC.

Para algunos asistentes al almuerzo, lo llamativo resultó cómo distintos dirigentes del PRO le daban explicaciones sobre el tema a Macri, reconociendo su papel de líder del espacio. No es nuevo. La centralidad del ex presidente en las filas de su agrupación y de la oposición se sigue reforzando, incluso a pesar de su desconcertante actitud ante las acusaciones de Carrió.

Nada es casual. Desde el entorno del ex presidente se motorizó este viernes una campaña de dirigentes del PRO en las redes sociales para recordar las “profecías” de Macri a 3 años de la derrota en las PASO de 2019, con una serie de tuits que difundieron fragmentos de la conferencia de prensa que brindó a la mañana siguiente. “Es tremendo lo que puede pasar. Se los dije siempre, no podemos volver al pasado porque el mundo ve eso como el fin de la Argentina”, dijo ese día, en un discurso criticado incluso desde el PRO por dirigentes que preferían una reacción moderada.

Para justificar su campaña reivindicatoria, el ex mandatario señaló a sus íntimos: “Todos me atacaron por lo que dije en la conferencia luego de las PASO. Hasta me obligaron a pedir perdón. Tres años después, todo lo que había dicho sucedió”. Con semejante capacidad de anticipación, llama mucho más la atención el mutismo del “profeta” Macri sobre el traspié de Carrió: ¿estará viendo algo en el futuro que lo llevó a callarse ante el episodio que pone en peligro la unidad de JxC?

Hay otra pregunta que podría contestar este dirigente con semejantes dotes: ¿la flamante paz opositora se podrá mantener o es sólo el preámbulo de otro capítulo de su interna sin fin? “Un médico ahí”, pedía Raúl Alfonsín en sus actos cuando alguien del público se descompensaba. Ahora, antes que un médico o un profeta, quizá Juntos por el Cambio necesite un mago que le enseñe algún truco efectivo para mantener la ilusión de llegar a 2023 sin romperse.

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