Política

Fernán Quirós, el médico imperturbable que se recibió de político con la pandemia y suena como candidato

El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós (59), recibe a Infobae en el antiguo Salón Blanco de la que fue sede del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Habla mucho de la pandemia, “el tema” que lo convirtió de médico y gestor sanitario en un político con proyección electoral. Pero mantiene la singularidad que valoró hasta la vicepresidenta Cristina Kirchner, que no suele ser pródiga en elogios públicos y, menos, con alguien del PRO.

Sin dudas, su condición de noveno de diez hijos (sí, el 9 de un total de 10) le dio el entrenamiento para evitar caer en una inconveniente distracción. No vamos a meter un spoiler: habla de su eventual candidatura pero con los cuidados de un cirujano en plena operación. Y evita hundir el bisturí allí donde puede, en vez de sanar, lastimar.

Fernán Quirós explica con paciente detalle en casi una hora de entrevista las consecuencias visibles e invisibles del fenómeno del COVID-19. Las físicas y emocionales, pero sobre todo, las sociales y políticas. “La pandemia generó un daño enorme. Es una catástrofe social multidimensional y crónica”, afirmó y resaltó algo incómodo: “La pandemia no terminó”.

El ministro de Salud, junto a Soledad Acuña, su colega en la cartera de Educación, son los dos tapados que podrían competir con los números puestos para las PASO de Juntos por el Cambio que definirán la sucesión del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta: el ministro de Gobierno porteño, Jorge Macri; y el senador nacional Martín Lousteau (UCR Evolución).

Las 9 frases salientes del reportaje

1- Sobre su posible candidatura: No es un interés de la sociedad hoy que yo les diga cuál es mi futuro dentro de un año, un año y medio. Eso va a ser evolutivo.

2- La gente la está pasando muy mal: a la incertidumbre de la pandemia vino todo este último año de mucha dificultad económica y social, de mucha tensión.

3- La sociedad no habla de candidaturas, necesita “visionar” un futuro, procesar y sanar lo que le pasó en la pandemia, que fue muy doloroso en todas las dimensiones.

4- La sociedad está demandando que retomemos una estrategia de resolución de conflictos que nos permita vivir más tranquilos en el día a día.

5- Hay que bajar el nivel de imposición y el querer convencer. Hay que entender lo que al otro le está pasando y cómo mira la realidad. Ver de lo que el otro te dice qué podés poner en tu bagaje de opiniones y de interpretaciones.

6- La mirada de dos países contrapuestos -que cada uno tiene que invisibilizar o anular al otro- es un formato que no construye nación, construye conflictos.

7- La primera etapa de la pandemia de tres olas está prácticamente terminada. ¿Podría retomarse? Muy difícilmente. Pero la pandemia sigue, no terminó.

8- En Argentina, el período de restricciones por la pandemia debería haber sido un poco más corto y el desandado un poquito más acelerado.

9- Siempre es recomendable usar el barbijo, en la medida en que el barbijo no sea un incordio o no te dañe tu salud mental.

La entrevista completa

¿En qué instancia de la pandemia estamos?

Me gusta sintetizarlo de esta manera. Tuvimos una primera etapa de la pandemia, que terminó allá por octubre-noviembre del 2021, que es la pandemia de las tres olas: una pandemia donde aparecían los enfermos y los casos, que hacían una ola; siete días después, aparecía la ola de internados en hospitales y en terapia intensivas; y siete días después, aparecía la ola de los fallecidos.

Esa pandemia de tres olas, para los últimos meses del 2021 terminó, básicamente por el enorme grado de vacunación que hay en la ciudad de Buenos Aires y en toda la Argentina. La vacunación no evita totalmente que te enfermes, pero sí evita o disminuye de manera significativa la posibilidad de hacer una enfermedad grave y mortal. Por lo tanto (este nuevo escenario) cortó las últimas dos olas.

Esa primera etapa de pandemia de tres olas está prácticamente terminada. ¿Podría retomarse? Muy difícilmente. Tendría que aparecer algo muy particular de cambio del virus, de manera que probablemente eso haya quedado atrás. Actualmente estamos en la segunda etapa de la pandemia, lo que yo llamo la pandemia de una ola: aparecen las olas de casos pero no aparecen los casos graves y mortales de manera muy significativa.

¿Esto lo vinculás directamente al efecto de las vacunas?

Lo vinculo al efecto de la protección inmunológica de la sociedad, que tiene un componente de la vacunación muy fuerte, y otro componente de que mucha gente ya ha tenido la enfermedad y tiene cierto grado de protección.

Ahora estamos en la segunda etapa, que es la pandemia de una ola. Hemos tenido una ola en enero febrero y marzo, con la cepa Ómicron BA.1; una nueva ola, allá por mayo y junio, prácticamente hoy terminada, que es la cuarta ola de la ciudad, con BA.2 y, seguramente, tendremos por delante antes de que terminen los fríos y el invierno una nueva ola de BA.5, que es la que hoy está empujando las olas en el mundo. Pero mientras las personas mantengan la vacunación en los ritmos que corresponden se va a poder transitar esta segunda etapa de la pandemia de una ola con el menor daño posible. Hoy estamos ofreciendo el segundo refuerzo de la vacuna. Ya han recibido ese segundo refuerzo casi el 40% de la población porteña, que es un número muy importante, y más del 70% tiene el primer refuerzo. Hay que seguir avanzando con esos grupos para estar protegidos.

¿Esa condición de pandemia puede cambiar y pasar a ser a ser epidemia clásica en algún momento?

Ahora es pandemia. Epidemia es cuando ocurre localmente en algún país o un grupo pequeño de países. Pandemia es cuando ocurre en un número masivo de países, de manera que sigue siendo pandemia, porque sigue estando en todo el mundo. Luego, nos quedará por delante la tercera etapa, que sería la circulación habitual de un nuevo virus respiratorio. ¿Esa etapa cuándo llegará? No podemos garantizarlo pero con la aparición de la nueva generación de vacunas -que seguramente van a estar disponibles para fin de año o principios del otoño nuestro del año que viene- probablemente tengamos un instrumento muy poderoso para poder llevar a la finalización de esta situación.

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El ministro de Salud habló sobre los errores que se cometieron en la gestión de la pandemia. (Diego Barbatto/)

– Aunque sigue la pandemia, ya no con la gravedad de otros tiempos, en perspectiva, ¿hubo un momento, un hecho o una situación en la que vos pensaste… ‘esto se va al demonio’?

Sinceramente, la sensación de que ‘esto se va al demonio’ no recuerdo haberla tenido en ningún momento. Sí recuerdo momentos de muchísimo dolor y muchísima tensión. Hubo un primer momento de muchísima tensión, en el inicio de la primera ola, allá por abril-mayo del 2020, cuando empezaron a aumentar los casos de manera significativa en la Argentina y en la Ciudad de Buenos Aires. Y, organizando el sistema de salud, fortaleciéndolo, creando nuevas camas de terapia intensiva, incluyendo nuevos trabajadores y profesionales, las dificultades para acceder a los elementos de protección personal, a los respiradores, a todo lo que estábamos buscando conseguir para fortalecer el sistema, eran momentos muy angustiantes. Sabías que necesitabas algo que en todo el mundo se demandaba y no lo podías conseguir. Ese fue un momento de mucha angustia. Tal vez el segundo momento de más angustia que recuerdo es, allá por mayo del 2021, la segunda ola de COVID-19 fue muy dura..

– El año pasado…

Sí, el año pasado. Fue muy dura. Los trabajadores, sobre todo las personas que trabajaban en terapia intensiva, hicieron una tarea encomiable. Todo el sistema de salud hizo una tarea encomiable. Habíamos empezado ya la vacunación a finales de diciembre muy poco, pero empezamos. La masividad se dio allá por marzo y abril. Recién estábamos iniciando las primeras dosis, pero fue una ola muy dura. Golpeó porque disminuyó la edad de de impacto y tuvimos muchas personas de 40 y 50 y pico de años internados en terapia, con mucha gravedad, que no tenían enfermedades previas y fue un momento muy difícil para todos.

– ¿Qué recordás de esos dos momentos más difíciles y angustiantes?

En la primera, la necesidad de acceder a los insumos en la primera ola fue el momento más difícil. La primera ola fue muy ancha, duró muchísimo tiempo y el impacto en el sistema de salud se pudo administrar de manera más apropiada. La segunda ola fue muy aguda, muy de golpe, y el impacto fue muy duro. Sobre todo porque ya había algunas variantes, como la variante brasileña, que generaba un poco más de daño pulmonar, sobre todo en gente de edad intermedia. Era muy duro, porque la internación en terapia fue muy brusca y porque había mucha gente de edad intermedia con enfermedades muy graves que era muy difícil de administrar y de atender.

– Hablamos mucho de todo lo que pasó y lo que se hizo, pero se aborda poco lo que no se hizo bien, lo que se hizo mal o lo que se pudo hacer mejor…

Lo primero es general a esa pregunta. Hay que tener mucha prudencia con evaluar hechos circunstanciales en contextos históricos desde una perspectiva posterior. Hoy uno tiene ya una mirada más completa, más integral, de más conocimiento científico, y entonces a veces descontextualiza los hechos históricos, a la actualidad. Dicha esta aclaración, creo que hay un par de cosas que decididamente podríamos haber hecho mejor. La primera cosa que me parece importante decir es que nosotros, si vos recordás, para el mes de junio-julio del 2020, empezamos a insistir fuertemente en disminuir la intensidad de las medidas restricción. La discusión de los runners, los bares, los niños y la presencialidad escolar.

Luego de los primeros tres meses, que eran muy importantes para fortalecer el sistema de salud y que lo hemos fortalecido nosotros y toda la Argentina de una manera muy significativa, nos parecía que ya era bastante claro que el impacto negativo de las medidas de restricción se agregaban al impacto negativo de la pandemia y había que titular y administrar de manera más apropiada esas restricciones. Seguramente la Argentina habría hecho más corto ese período, por todos los impactos, no solo la salud mental, económicos, la del desarrollo de los niños, la de la estabilidad y vincularidad de los de los adultos mayores.

Errores y barbijo sí o barbijo no

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Los runners, la primera apertura de la pandemia que generó un cruce con el gobierno nacional. (Reuters)

– A todos nos quedó la imagen de la señora que había cruzado con su reposera a tomar un poco de sol y aparecieron patrulleros, policías… ¿Eso no tendría que haber pasado, no?

Ese fue un hecho muy simbólico, pero yo creo que lo que mucho más impacto tenía es liberar de manera más masiva algunas actividades, sobre todo en los espacios abiertos, como hicimos aquella vez con los runners, que fue todo un debate allá por el mes de julio o agosto.

Creemos que ese período de restricciones debería haber sido un poco más corto y el desandado un poquito más acelerado.

– ¿Qué tenemos que hacer con el barbijo? ¿Tenemos que seguir con el barbijo o no?

Dado que la pandemia no terminó y todavía tenemos olas por delante que tienen muchísimo menos impacto y daño, pero obviamente algún grado de daño tienen en algunas personas, nosotros seguimos recomendando dos medidas básicas. La primera es mantener los programas de vacunación apropiados, que todavía hay gente que tiene oportunidad de vacunarse. La segunda es, cuando estás en lugares cerrados, que vas a estar mucho tiempo o que hay mucha gente o que el volumen de aire es muy pequeño o que la ventilación es mala, siempre es recomendable usar el barbijo, en la medida en que para vos el barbijo no sea un incordio o no te dañe tu salud mental.

– Como recomendación general es que llevar el barbijo por las dudas.

Yo lo llevo todo el tiempo. Cuando entro en lugares donde hay mucha gente, me lo pongo, cuando ando por afuera, me lo saco y lo voy administrando. Tengo cierta habitualidad y a mí no me molesta. Hay gente a la que sí le molesta un poco más y, entonces, esas personas no tienen la obligatoriedad de usarlo. Pero hemos aprendido con el tiempo que las medidas de imposición generan consecuencias negativas y hay que ir por las medidas de recomendación y construir lo que yo dije a lo largo de la pandemia: ciudadanía. Una persona que autónomamente y libremente decide sus comportamientos individuales, pero que comprende que está en una ciudad, en un conglomerado, en una sociedad, donde algunas medidas que él puede tomar pueden ser beneficiosas para él y para terceros. Eso es un ciudadano moderno y nosotros creemos que, para que la gente fortalezca su ciudadanía, lo que tenemos que hacer los funcionarios es ser transparentes y claros en la información. Contar cómo estamos permanentemente y darle los instrumentos para que las personas libremente decidan de esos instrumentos cuáles pueden tomar y cuáles les queda incómodo tomar.

Fernán Quirós en una reunión con vecinos para hablar sobre los efectos de la post pandemia
Fernán Quirós en una reunión con vecinos para hablar sobre los efectos de la post pandemia

– Estás haciendo muchas recorridas en los barrios, hablando sobre el efecto post pandemia y cómo estás llevando el día a día. ¿Qué estás recibiendo? ¿Cuáles son las experiencias que te están comentando los vecinos de la ciudad de lo que dejó la pandemia?

Lo que estamos viviendo desde hace más de un año es la pandemia de la salud mental. Una gran complicación, un gran daño de la salud mental de toda la sociedad, porque la sociedad no es que atravesó una enfermedad biológica o viral, sino que atravesó una catástrofe en todas sus dimensiones.

En la dimensión de salud, pero de salud mental también. En la dimensión de sus “vincularidades” y sus afectos. En la dimensión de haber perdido cosas irreparables, a veces con circunstancias de no poder acompañar o de estar en el momento. La dimensión de los niños y el daño que ha tenido la pérdida de la socialización en grupo, entre sus amigos. La dimensión de los daños de la economía y de las garantías económicas y, sobre todo, genéricamente, un nivel de inseguridad y de pérdida de certezas de la vida que ha generado que todos estemos irritables y con emociones negativas.

Nosotros, ya hace varios meses, empezamos una estrategia en la Ciudad de Buenos Aires de ayudar a la sociedad a recomponer la salud mental y sus vínculos, entendiendo lo siguiente: hay una primera capa que tenemos que trabajar que todos nosotros hemos sufrido un daño y por lo tanto el diálogo tiene que ser primariamente social. Por eso yo voy por los barrios, invito a todos los vecinos y dialogamos sobre las emociones de la pandemia. Ahí emergen todo tipo de situaciones, muchas muy dolorosas.

– A ver….

Las pérdidas. Las pérdidas sin haber podido estar o despedir…

– Eso fue muy doloroso… son marcas que quedan y que no pueden removerse.

Ese es el punto. Esta primera capa de la estrategia orienta a dar las oportunidades de dialogar los dolores y las emociones negativas, porque siempre que una persona puede dialogar y expresar lo que le pasa, es un primer paso para empezar a sanar y evolucionar lo que se llaman, técnicamente, las etapas del duelo.

Como muchas personas han perdido sus vincularidades y han perdido la calidad emocional y vincular con otras personas, por todo lo que hemos pasado todos, estamos recomponiendo y ayudando y cooperando y creando los espacios donde la sociedad recompone sus vínculos con el diálogo social. Ya llevamos 18 o 19 reuniones barriales y yo voy a ir barrio por barrio ofreciéndoles a todos los ciudadanos porteños que tengan ganas de venir a compartir y dialogar y, sobre el compartir y dialogar las emociones, vamos haciendo procesos evolutivos, de sanación de lo que nos pasó.

Luego estamos haciendo una estrategia muy particular en las escuelas, para acompañar a los niños y adolescentes, porque han tenido significativos impactos negativos con personas más profesionales, más preparadas, haciendo gabinetes de diálogo, tratando de identificar en las escuelas los niños y adolescentes que tienen más necesidades y a lo mejor, a partir de allí, seleccionar aquellas personas que necesitan un cuidado más individual profesional. Además, estamos organizando en los barrios encuentros más pequeños con profesionales de la salud mental, para que podamos dialogar en pequeños grupos con la misma intención, ya más profesionalizado. Son pequeños grupos seleccionados entre las personas que hayan tenido un impacto mayor para identificar aquellas que requieran un cuidado más individual, ampliando la red de cuidados de salud mental de la ciudad, para poder darles respuestas a esos individuos, que hemos identificado en toda esta estrategia de lo que hemos llamado las tres capas del acceso. Eso es lo que estamos haciendo en los barrios. Es un proceso riquísimo, muy difícil en términos emocionales, donde nosotros participamos, empatizamos con ellos. Es un proceso duro pero que también para nosotros, funcionarios del Ministerio de Salud que participamos globalmente y de la Secretaría de Bienestar. Significa un aprendizaje enorme de lo que tenemos que hacer en este momento, como servidores públicos de vínculos con la sociedad.

– ¿Qué derivación pueden tener todos estos traumas de la sociedad como impacto político para resolver por las autoridades públicas?

Es importantísimo. En las personas, lo que más se ha dañado en todo este proceso es su capacidad de vincularse afectivamente con otros. El aislamiento, la irritabilidad, ha empeorado muchísimos los vínculos sociales y nosotros, primero por razones de salud, pero también por razones de desarrollo social y de los mecanismos y metodologías que usa la sociedad para resolver sus propios conflictos, tenemos que recomponer esos vínculos, porque eso es una comunidad. Es un conjunto de personas que libremente desarrollan su vida, pero que además comparten y se completan a través del vínculo con otras personas. No hay mejor manera de pasar pasar un daño que en red, en vincularidad. Cuando vos estás contenido, con afectos, es mucho más fácil pasar un momento difícil.

La reconstrucción de los vínculos no solamente orienta a la salud, sino que orienta a que nosotros como comunidad porteña recompongamos nuestra forma de discutir y analizar los problemas sociales e incluso políticos y a través de esa metodologías de más de respeto del otro más de construcción colectiva de búsqueda de denominadores comunes, seamos capaces de reconstruir una visión de ciudad para adelante. Es en los dos planos que intervienen.

– Hablaste recién de catástrofe social. Explicanos qué significa esa idea…

Sí. Y le agrego una cuarta, que es crónica. Muchas visiones de la pandemia eran la cuestión biológica del virus y de la enfermedad pero, en realidad, lo que hubo es en un momento determinado a todos los ciudadanos de esta Tierra, se nos ha puesto en una situación de angustia, de amenaza de su propia vida y de amenaza de todas las condiciones que tenía alrededor: su trabajo, su estabilidad emocional, sus vínculos familiares, sus relaciones y su rutina cotidiana.

De un día para otro dijeron “a partir de ahora, todo lo que vos eras entró en incertidumbre y cómo va a seguir tu vida para adelante, iremos aprendiendo, pero tal vez algunas personas que vos querés mucho o vos mismo pudieran perder la vida en este tránsito, así que ahora desconectamos tu vida cotidiana de toda tu realidad”.

Eso, puesto como una situación momentánea para todos, generó un daño enorme y por eso yo lo llamo catástrofe social, porque se rompieron todas las que son las construcciones que la sociedad ha hecho a lo largo del tiempo para conseguir cierto nivel de seguridad y proceso de tránsito cotidiano y vamos a poner ejemplos: tu rutina cotidiana se quebró, tu forma de trabajar y tu estabilidad del trabajo entró en una nube de dudas, sobre todo en países como la Argentina, donde la mitad del trabajo es informal y no tenía una regulación clara de cómo se contenía. Tu acceso a los servicios de salud se dañó porque tenías mucho miedo de salir para atender tus enfermedades. Tus vínculos afectivos de ir a ver a tu abuela o ver a tu nieto o encontrarte con tus amigos o los adolescentes, viste que los adolescentes necesitan esa construcción en tribu, en grupo de similares, porque adolescen todavía una personalidad instalada y necesitan los pares para sentirse seguros. Las personas de la tercera edad, donde el vínculo social es esencial para darle sentido al día a día y a su propia vida, todo eso se rompió. Eso es una catástrofe. Eso no tiene que ver con una enfermedad biológica. Se rompieron los lazos sociales, se rompieron las dinámicas sociales, se rompieron las garantías sociales y los estados tuvieron que refocalizar todo hacia el cuidado de una pandemia y la contención social del daño que ella traía. Por todo esto es que yo hablo de catástrofe social. Si uno la entiende de ese lado, entiende que dado el grado de catástrofe, tenemos que hacer una reflexión muy profunda de lo que nos pasó y qué podemos aprender porque cualquiera de nosotros que ha tenido una crisis vital y todos la pasamos en algún momento o varias de ellas, lo que vos haces cuando terminas de procesarla es salir más fortalecido o con nuevos aprendizajes.

– O no.

Bueno. Intentás poder sacar de ese dolor y esa dificultad que tuviste un aprendizaje que te construya una persona superadora del anterior y que no vuelvas a caer el mismo foso.

– Hagamos un punto ahí, porque en algunos casos, para algunas personas, un hecho los marca para siempre. Tal vez una persona que venía con una perspectiva termina con otra a partir de un hecho a partir de un punto de su vida ¿Puede ser la pandemia eso para Argentina también?

Sí, claro. Eso es lo que yo espero que ocurra para el ser humano en general, para nuestra nación, y para nuestra ciudad.

– Yo lo planteo para mal, no lo digo para bien.

El hecho te marca, la pregunta es cómo vas a procesar el hecho. A mí me gusta decir siempre que las sociedades evolucionan de acuerdo a las metodologías e instrumentos que usan para resolver sus conflictos. Si vos creas metodologías de análisis de la problemática, respetando a los demás y a la diversidad de la sociedad, y buscas denominadores comunes para resolver esos problemas seguramente va a ir desarrollando una sociedad cada vez más justa, más equitativa y más desarrollada en términos, económicos y sociales. Si vos vas por el camino que vos estás sugiriendo que es, en vez de entender el conjunto de la problemática y respetar a la mirada de los demás, lo que hacés es buscar culpables y desentenderte de lo que vos podés aportar en el cuidado y en la ayuda colectiva, lo que pasa es que las sociedades van apilando los problemas, uno tras otro, sin resolverlos.

– Exacto…

Por eso, la pandemia ha sido una oportunidad única en este sentido, en reflexionar interiormente quiénes somos cada uno de nosotros, qué queremos en nuestra propia vida, por qué nos han amenazado de tal modo, que es un momento de reflexionar, qué querés hacer en tu vida, en dónde sentís que le das sentido a tu vida, en hacer qué cosa, individualmente, pero también cómo te querés vincular con otros, en esto que te digo, que a tu propio ser lo completan las personas que te vinculan, los afectos que tenés, tu núcleo familiar y de amistad, tu trabajo.

Cómo podés incluir en tu propio desarrollo la mirada de los otros, tu vínculo con nosotros y por último, la tercera dimensión que me gusta mucho insistir que hay que reflexionar es el vínculo de los seres humanos con el medio ambiente y los otros seres vivientes del planeta Tierra. Porque más allá del calentamiento global, las pandemias tienen que ver con la pérdida de hábitat natural de los animales silvestres, porque estas son enfermedades zoonóticas, enfermedades de los animales, que en la medida en que le vamos retirando los hábitats a los animales, cada vez estamos más cerca de ellos, y cada vez nos contagiamos más de nuevas pandemias.

Hay una discusión de fondo que a mi juicio la pandemia debiera traer que es re-discutir los formatos de desarrollo, de construcción personal, construcción social y de desarrollo de la humanidad, que si no es ahora, es una pérdida enorme de oportunidad.

– No siempre se tiene en cuenta en el contexto político nacional las consecuencias de la pandemia. Muchas veces se exacerban posiciones, se plantean polarizaciones que son tal vez negativas. ¿Cuál es tu mirada sobre esto?

Esa mirada de dos países contrapuestos -que cada uno de ellos tiene que invisibilizar o anular al otro- es un formato que no construye nación, construye conflictos. Y desde el conflicto y sobre todo los conflictos cuando les agregás cierto nivel de violencia, verbal o violencia de otro tipo, no se construye un desarrollo de una nación. Creo que Horacio (Rodríguez Larreta) lo ha representado muchas veces y yo comparto plenamente la mirada que él tiene. La Argentina necesita primero un plan, eso significa metodologías y conocimientos técnicos para proponer un rumbo, un sentido de desarrollo. Ese plan tiene que tener una estrategia de acuerdo colectivo que busque denominadores comunes. Es muy difícil pensar que vamos a seguir insistiendo de un lado o del otro que le vamos a imponer la mirada de desarrollo del país a la otra mitad de la Argentina eso no no va a funcionar así. Lo que hay que hacer y un poco lo que Horacio propone y que yo voy a aportar, voy a apoyar y lo voy a acompañar en ese camino, porque creo que es el camino desarrollo de una nación, es discutir un denominador común que alcance un nivel de consenso, de mirada de entendimiento, de un número significativo de la sociedad argentina. Esos denominadores comunes se llaman acuerdos estratégicos de grandes conceptos o pilares de desarrollo y eso es lo que hay que buscar. Construir metodológicamente un plan, buscar los consensos de los denominadores comunes, porque luego esos planes tienen que ser sostenidos por la enorme mayoría de la sociedad si queremos sostener un largo plazo, y porque no hay que dejar grandes partes de lo que es la construcción de la Nación Argentina fuera de la mirada del largo plazo. Luego una metodología operativa de buen gobierno, cosa que hemos intentado hacer y Horacio ha dirigido.

Tanto Mauricio como Horacio en la ciudad han demostrado lo que significa metodológica y técnicamente un buen gobierno. La construcción de una mirada técnica, la construcción de un espacio estratégico de respeto del otro y la construcción colectiva de una mirada de algún denominador común posible y por último una metodología de gestión de buen gobierno y de esfuerzo de trabajo, de profesionalidad. Eso es lo que yo creo que la Argentina necesita por 20 años. Y seguramente si lo podemos empezar a caminar seremos otra nación.

– ¿En algún momento sentiste con el gobierno nacional tenías un adversario más que un colaborador para luchar contra la pandemia?

Romper nunca. Hemos hecho un enorme esfuerzo tanto desde el Ministerio de la Nación, de la Ciudad como de la Provincia de Buenos Aires de buscar esto que estaba proponiéndote: qué denominadores comunes teníamos para transitar juntos, porque dado que había una catástrofe en la sociedad, nosotros no teníamos el derecho ni la posibilidad de entrar en discusiones individuales o personales.

– Lo pregunto porque tanto el gobierno de la Provincia de Buenos Aires como a veces desde el gobierno nacional se criticaban muchas de las cosas que se hacían en la ciudad claro. El tema de los runners, el tema de colegios, ahí hubo como una ruptura o una visión distinta.

Visión distinta es diferente a ruptura. Traés un ejemplo bien claro. Hubo algunas críticas sobre las políticas públicas que desarrollamos en la ciudad -y yo siempre digo lo mismo- cuando un adversario u otra persona te critica, una persona inteligente lo que hace es que la escucha y ve si puede aprender algo de esa crítica. Pero las críticas son para observar, reflexionar y aprender. Y no me viste nunca a mí contestar ninguna de ellas. Básicamente porque creo que la sociedad no se merece que sus líderes estén discutiendo en forma personal de los intereses de sus espacios políticos. La sociedad necesita funcionarios públicos que estén al servicio de lo que está pasando. Y en tamaña catástrofe lo que yo tenía que hacer era de dejar que las personas hagan las opiniones públicas que tengan ganas, las positivas y las negativas, las negativas escucharlas a ver qué puedo aprender, y seguir hablándole a la sociedad, porque yo vine acá no a discutir con el Gobierno Nacional o el de la provincia, yo vine acá a servir al porteño, y me encontré esta catástrofe en mi trayectoria. Esto que te estoy contando, que es un poco lo que hablábamos de las macro políticas, lo que yo creo que es la política moderna, es un funcionario que conecta con la sociedad, entiende la problemática, las prioridades y se pone a disposición de proponerles denominadores comunes que los integre a la enorme mayoría. Eso es para mí la política moderna. Es lo que te decía a nivel nacional que se necesita y que estoy acompañando Horacio a desarrollarlo y es lo que yo he demostrado que soy. Uno no tiene que decir algo y después hacer otra cosa diferente. Es bastante clara mi trayectoria.

– Ahora esa trayectoria que vos tenés es la que te lleva a ser un dirigente político valorado. Te valoran todos, hasta Cristina Kirchner te elogió. ¿Cómo llevás eso?

Con mucho respeto. Por supuesto que te alimenta un poco el corazón, después de tanta dificultad y tanto dolor, que la gente se haya sentido cuidada, porque en el fondo lo que te está diciendo la gente es lo que vos creías que tenías que hacer, a mí me llegó. No a todos, por supuesto, porque la sociedad es diversa, pero a mucha gente de la sociedad le llegó lo que yo te estoy transmitiendo, a mucha gente de la sociedad le llegó esto que te digo no esto que te estoy contando con palabras. Yo lo siento, que la gente me lo devuelve y para mí eso es muy importante, porque hay una cosa que insisto mucho y es muy importante en la vida, en la política y en tu vida cotidiana, que es mantener la mayor armonía posible entre tus tres dimensiones de la inteligencia humana. Son la inteligencia del pensar o el razonamiento técnico; el sentir, tus cuestiones emocionales y las cosas que vos sentís, que le dan sentido a tu vida y tu forma de vincularte con la gente; y el hacer, la cosa de la voluntad, de tus acciones. Esas tres dimensiones del pensar, el sentir y hacer, a veces hay personas que se les descolocan mucho: dicen una cosa, sienten otra y hacen otra, y eso no solamente enferma la propia persona sino que hace muy difícil el vínculo con los otros.

Para mí es muy importante mantener esa armonía que me da esa tranquilidad de no necesitar ponerme adelante del carro y discutir en términos personales nada. A mí me traes un problema o una crítica la analizo y, si vale la pena, instrumento.

– Liderás un equipo de trabajo, además de pertenecer a un grupo por ahí más grande, que es el de Horacio Rodríguez Larreta…

Sí y con el equipo del Ministerio de Salud que es un equipo enorme, con una dedicación y un esfuerzo, siempre decimos lo mismo: todos los días tenés un montón de oportunidades de distraerte o agarrar atajos divergentes que te llevan a cualquier debate o discusión, hacer cosas poco importantes. Nosotros todos los días, cuando nos reunimos acá en esta misma sala hacemos una reunión cotidiana de una hora para revisar el plan, la implementación y cómo avanza siempre decimos lo mismo, mantengamos el foco en lo importante. Vinimos al espacio público a ayudar a la ciudadanía, a tener una mejor contención, un mejor cuidado y una mejoría también para todos los trabajadores del sistema de salud de las condiciones en que trabajan. Y todo lo que es secundario y que te lleva a debates secundarios, de posicionamiento de intereses, es todo secundario.

– Con esto que estás comentando y tu capacidad de liderazgo y demás sos una de las personas que empezó a sonar como posible candidato a suceder a Rodríguez Larreta. ¿Cómo asimilas esa discusión?

Primero, por supuesto, lo mismo que cuando la gente te agradece se siente cuidada. Una sensación de que el sentido que traías a la tarea, verdaderamente impactó, llegó, así que esa es la parte positiva. Luego volvemos a focalizar. Tenemos un año por delante con un Ministerio de Salud de la Ciudad, que todavía tiene muchas cosas para desarrollar. Hemos tenido dos años que no hemos podido hacer algunas transformaciones que queríamos hacer con Horacio y ahora estamos re focalizando en hacerlas. Por otro lado siempre estar enfocado en lo que te decía: seguir aprendiendo esto que yo llamo la política o la política contemporánea, que es aprender a conectar con la sociedad con sus emociones, con sus pensamientos, con sus prioridades y aprender a encontrar de esa diversidad social que existe en cualquier comunidad estrategias para buscar denominadores comunes de políticas públicas que puedas proponer. Y voy a seguir desarrollando eso y a lo largo que vaya desarrollando eso iré transitando mi camino en este espacio público.

– ¿De una definición de eso estás más cerca, más lejos, tenés alguna fecha?

Eso no es algo que emerge desde la sociedad. No es un interés de la sociedad hoy que yo les diga cuál es mi futuro dentro de un año, un año y medio. Eso va a ser evolutivo. Hoy estamos concentrados en recuperar una enorme cantidad de cosas en términos de salud, bienestar y emocionalidad que se perdió en la sociedad. El paso de los meses va a ir indicando porque la propia sociedad va a ir marcando el ritmo de sus prioridades.

– Tu capacidad o tu voluntad vos la ves con chances de, si se toma ese camino, recorrerlo. ¿Vos creés que tenés potencialidad como para ser candidato?

Eso el transitar del camino lo va a definir. Hoy, verdaderamente, no he hecho ese proceso, con lo cual no te puedo contestar esa pregunta. Pero sí, sin ninguna duda es que los instrumentos, las metodologías que yo tengo en mi mochila personal tienen que ver con lo que te cuento: es ir conectando y aprendiendo, porque uno cuando es funcionario público se te acabó la cuestión individual o personal. Primero representás equipos, espacios y, segundo, buscás conectar con las necesidades del conjunto. Sos el funcionario que estás para toda la comunidad, la que te vota y la que no te vota, la que le gustás y la que no le gustás. Así que ese tránsito lo tenemos que hacer y veremos también la sociedad cómo evoluciona.

Este es un momento muy duro. La gente la está pasando muy mal: a la incertidumbre de la pandemia vino todo este periodo de este último año de mucha dificultad económica y social, de mucha tensión, con metodologías de resolución de los conflictos inapropiadas. Se conduce, aparece un problema de cierta magnitud en la sociedad y en vez de buscar, esto que es la búsqueda de los denominadores comunes donde nos respetamos y nos entendemos y nos incluimos en algún proyecto colectivo, se traduce el conflicto en tensión social o en violencia. Estamos usando malas metodologías para resolver los conflictos y yo creo que ese es el punto central que hoy la sociedad está demandando que retomemos una estrategia de resolución de conflictos que nos permita vivir más tranquilos en el día a día.

– ¿Creés que el nivel de conflictividad va en aumento?

En la medida que los problemas no se resuelven, van empeorando. A mí me gusta insistir en un concepto que es que hay tres niveles de respeto por el prójimo. En este caso vos y yo, por ejemplo, hay tres niveles de respeto.

El peor, el menos respetuoso, sería que yo te quiera imponer mi mirada. Si yo tengo una mirada te la quiero imponer; la imposición de una mirada genera siempre disconformidad y potencialmente sensaciones negativas del otro pero, sobre todo, potencialmente violencia. No violencia física necesariamente, pero violencia en que te ponés mal y empezás a tratar mal a todos los que te vinculan no. Entonces el primer nivel de falta de respeto por el otro, de desentendimiento del valor del otro es el querer imponer una mirada o tus pensamientos o tus ideas.

El segundo, un poco menos dramático, es el querer convencerte, porque cuando te quiero convencer en el fondo creo que yo solo tengo la verdad y tu historia, tu trayectoria, tu forma de ver la realidad es equivocada y te la quiero cambiar, te quiero convencer.

El tercero, que es el que a mí me gusta usar y que he usado a lo largo de toda la pandemia es que te ofrezco mi mirada. Vos tomás la parte que te parece, ahora si yo te ofrezco mi mirada y vos tomás una parte y vos me ofrecés la tuya y yo tomo una parte. Como yo te decía, que de las críticas tomo cosas, si tomamos parte de ambas miradas, por más disímiles que sean, empezás a tener un denominador común y cuando tenés un denominador común, tenés la construcción de una nación. Yo creo que ese es el camino que tenemos que ir: bajar un poco el nivel de imposición y el querer convencer, entender lo que al otro le está pasando y cómo mira la realidad y ver de lo que el otro te dice, qué podés poner en tu bagaje de opiniones y de interpretaciones. De esto se trata construir un camino común y yo creo que hoy Horacio está iluminando esa trayectoria y que ahí tenemos que estar todos trabajando.

– Vos si estás trabajando para el proyecto nacional de Horacio Rodríguez Larreta…

Estoy trabajando para que Horacio termine de construir ese plan y que se construyan las metodologías, los espacios y los niveles de confianza y de respeto donde cada uno pueda aportar y recibir en la búsqueda de los denominadores.

– Ese aporte que vos estás haciendo tiene que ver con una dirección que tomó Larreta de empezar a construir un camino en vistas al 2023.

Sí, él claramente está cooperando en un camino de mantener la unidad del espacio, de construir el plan, de construir los consensos y de generar las metodologías técnicas para llevarlo adelante. Ese es el camino correcto luego con el paso de los meses Horacio verá con la mejor manera de coronar todo eso.

– Larreta lo hace en vista 2023 y Fernán dice ‘no, yo por ahora no’.

Yo estoy trabajando con él en eso.

– Pero con tu candidatura no…

No estamos discutiendo la candidatura ni de Horacio ni la mía. Porque en ningún momento te dije Horacio candidato. Él está construyendo la unidad de un espacio, la construcción de un plan, la construcción de una metodología de consenso y equipos técnicos de buen gobierno. En ningún momento hablamos todavía de candidaturas, básicamente porque te vuelvo a insistir: hago tres reuniones con vecinos y ciudadanos por semana y lo que se discute es otra cosa. La gente está mal y necesita “visionar” un futuro. Primero procesar y sanar lo que le pasó en la pandemia, que fue muy doloroso en todas las dimensiones como decíamos y segundo en “visionar” un futuro. Que cada vecino tenga un aporte en la construcción, pasar de la pasividad a la actividad y cuando el vecino pasa a la actividad y propone vos como funcionario entenderlo y buscar ese denominador.

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