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Comenzó el juicio contra Rafa Di Zeo por la batalla de La Doce que terminó con dos muertos en 2013: el “ejército” que lo esperó afuera

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El momento en el que Di Zeo dejó Tribunales (Luciano González)

Cinco carros de asalto, dos calles cortadas, una cantidad de efectivos como si se tratara de un operativo de alto riesgo y policías de tres divisiones distintas incluyendo antitumultos. Así, durante buena parte del martes, una zona neurálgica de la ciudad de Buenos Aires, la del Palacio de Tribunales, estuvo sitiada por la declaración de un solo hombre: Rafael Di Zeo.

Sí, con un despliegue de cuidados de primer mandatario (o más, si se toma en cuenta lo ocurrido en el afortunadamente fallido atentado contra la vicepresidenta), el jefe de la barra brava de Boca Juniors pasó por la sala de audiencias del Tribunal Oral 13 donde comenzó el juicio en su contra como presunto instigador de la batalla de la interna de La Doce del 21 de julio de 2013 que terminó con dos barras muertos, Marcelo Carnevale y Angel Feco Díaz, y seis heridos de gravedad. En la plaza, esperando novedades, se movían cual ejército prusiano unos 20 integrantes de La Doce, entre ellos los más cercanos a Di Zeo como Fabián Topadora Kruger, Roberto Tyson Ibáñez, Sebastián Esqueletor Maciel, Fernando Lana Gatica y Demián Giglio, acusado en su momento de haber agredido a Marta Tato, la cuñada de Di Zeo, en plena Bombonera. Todo muy normal.

Mientras este grupo con miradas circunspectas marcaban todo lo que ocurría alrededor y saludaban con poco cariño a los cronistas de Infobae, adentro Di Zeo escuchaba la acusación en su contra. Aquel 21 de julio de nueve años atrás (sí, eso tardó la Justicia en llevar adelante el proceso) Boca y San Lorenzo jugaban un amistoso en el Nuevo Gasómetro. Era la gran apuesta de la Seguridad, que tanteaba la chance del regreso del público visitante a la Primera División que había sido prohibida 40 días antes por el asesinato de Javier Gerez, un hincha de Lanús, en el estadio Único de La Plata. Pero todo terminó siendo una trampa mortal y el episodio más cruento de la interna de La Doce. Como Mauro Martín estaba preso por aquellos años, la facción oficial era liderada por Christian De Vaux, conocido popularmente como Fido, quien también está siendo juzgado por el mismo delito.

El grupo de Rafael Di Zeo quería arrebatarle el poder y ya en los días previos al encuentro se palpaba un clima espeso y ese mediodía se desató el infierno. La facción de Di Zeo había conseguido 300 entradas y esperó paciente la llegada de la facción oficial, que tenía 400 hombres. Y cuando los tuvieron cerca, sacaron las armas de un auto que se presume era del jefe de la barra de Los Andes, Walter Tintín Coronel, también en el banquillo, y empezaron a disparar dejando ese saldo luctuoso. Si bien ninguna cámara tomó a Di Zeo en el lugar, para muchos de los investigadores judiciales un hombre que llegó en moto, con casco, y reunió a la tropa diez minutos antes de que se desatara la balacera, era el líder de La Doce. Pero eso habrá que probarlo en el juicio que comenzó hoy y que tiene previsto terminar a mediados de octubre, ya que hay 84 testigos citados a declarar. En caso de ser encontrado culpable la pena prevista es de prisión perpetua, misma situación a la que se exponen De Vaux y Coronel.

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Los integrantes de la barra que lo esperaron en la plaza frente a Tribunales despidieron a Di Zeo al grito de "Dale Bo" (Luciano González)

Claro que en la primera jornada del proceso Di Zeo no tuvo mayores complicaciones. Llegó a las 9.10 acompañado por sus abogados José Monteleone y Diego Storto y subió los cuatro pisos del edificio de los tribunales orales acompañado por tres efectivos policiales que impidieron que se les tomara fotografías. Su primera sonrisa apareció recién comenzada la audiencia: se enteró que finalmente no habría querella, esto es, no hay parte acusadora de la familia Carnevale por el crimen de su hijo, ya que el abogado que los representaba, Walter Fidalgo, renunció al cargo dos semanas atrás y no presentaron reemplazo. Y la familia Díaz ni siquiera impulsó la acción, ya que Feco era del grupo de Di Zeo.

Así, sólo queda el fiscal para intentar demostrar qué ocurrió aquel día y cual fue, si la hubiera, la participación de Di Zeo. Después pasó la primera testigo, una oficial de policía que hizo gala al personaje de Dory, la pececita de la película Buscando a Nemo, porque no recordaba nada de nada. El siguiente testigo fue un policía de la división de imágenes, que en medio de la balacera agarró la cámara y filmó lo que estaba sucediendo. Su testimonio duró más de tres horas porque se pasaron infinidad de videos, pero ante la pregunta específica de si el hombre de la moto era Di Zeo, dijo que no podía reconocerlo ya que era imposible distinguir a alguien con ese casco y la ropa. Y lo mismo señaló cuando se le preguntó por otra imagen en la que se veía un hombre tapado con una campera verde.

De cualquier manera, hay todavía algunos testigos que podrían complicarlo: sobre todo porque dos oficiales en su momento insinuaron que vieron a Di Zeo hablar con uno de los jefes del operativo ese mediodía y quizá haya careo en algún momento del juicio. Y también hay un celular que impactó en la zona del hecho perteneciente a una empresa de transporte que solía utilizar barras de Boca y cuyo dueño es íntimo de Di Zeo. Habrá que ver cómo ese dato podría ubicar al líder de La Doce en escena.

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Fabián Topadora Kruger, Roberto Tyson Ibáñez, Sebastián Esqueletor Maciel, Fernando Lana Gatica y Demián Giglio fueron algunos de los miembros de La Doce que aguardaron novedades fuera del edificio (Luciano González)

El juicio tuvo la particularidad de que uno de los acusados llegó preso. Se trata de Walter Coronel, el jefe de la barra de Los Andes que estaba purgando una pena de prisión condicional a tres años recibida en 2020, cuando quiso tomar por asalto la barra de Excursionistas. Aún con ese antecedente y sabiendo que hoy empezaba el juicio, el famoso Tintín acusado de haber llevado en su auto las armas (auto que después se vio en actos proselitistas en la campaña 2015 en la contienda por ganar la Municipalidad de Lomas de Zamora), el viernes pasado fue detenido en un casino clandestino con un arma de numeración limada. Aún no se sabe si estaba participando del juego o trabajando como seguridad. Lo cierto es que terminó preso. Coronel además está enemistado con Di Zeo, quien apoyó en la interna de la barra a su rival del grupo de Lomas, el histórico Marcelo Aravena, quien se convirtió en la tercera pata fuerte de La Doce junto a Mauro Martín. ¿Llevará esa enemistad a que declare contra su ex jefe? Conociendo el manejo de La Doce y como se arreglan las cosas fuera de Tribunales, parece improbable.

El juicio continuará el jueves y declarará el padre del asesinado Marcelo Carnevale y ocho policías. Se verá cuánto durará la jornada. La de hoy fue de cinco horas y al término, Di Zeo salió otra vez escoltado por cuatro policías, se negó a hablar con Infobae, único medio presente, y con las prerrogativas que da ser el líder de La Doce, se subió a un Mercedes Benz GLC 300 gris que con cinco años de antigüedad ronda los 70.000 dólares y nuevo arranca en 97.000, y se fue de contramano por Lavalle mientras su guardia pretoriana al grito de Dale Bo y con cara de pocos amigos pasaba por la puerta de Tribunales augurando otras jornadas aún más movidas que la de este martes.

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Walter Coronel, otro de los acusados, llegó preso (Luciano González)
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Otra postal de Di Zeo en Tribunales: hoy comanda el centro de la popular acompañado de Mauro Martín (Luciano González)

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