Política

Los alegatos literarios de Juan Grabois: “Hay críticas que suenan a elogios cuando nos acusan de pobristas”

Juan Grabois
"Tanto las críticas como los elogios provienen de gente que no nos conoce", afirma Grabois (Maximiliano Luna)

Juan Grabois es una de las figuras del Frente de Todos que, antes del atentado a Cristina Kirchner, había tenido relativo protagonismo. Azuzó protestas masivas en reclamo de un salario básico universal, y amagó con romper los bloques legislativos con sus diputados del Frente Patria Grande. El intento de homicidio hacia la Vicepresidenta -y la promesa de un refuerzo de ingresos para millones de indigentes- puso en suspenso nuevas definiciones.

“El atentado contra Cristina expresa la existencia de una extensa red de grupos de extrema derecha que proyectan en Cristina su odio a los pobres, es decir a los planeros”, dice Grabois, en un intercambio con Infobae.

La defensa de “los planeros” y los pobres es un hilo conductor de la militancia del referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), que conecta con el nuevo libro que sacó a las calles. Acostumbrado al pugilismo de ideas, Grabois publicó un ensayo titulado Los Peores. Vagos, chorros, ocupas y violentos. Alegatos del humanismo cascoteado (Sudamericana), que está “dedicado a sus enemigos”. Abogado de profesión, usa la figura del alegato -en estos días, recurrida por Cristina Kirchner en la causa Vialidad- para confrontar los prejuicios y estereotipos hacia las organizaciones sociales y movimientos populares que se movilizan, es decir “Los Peores”, aquellos que son bautizados por ser “parásitos de subsidios, improductivos, sucios y desagradables; de ser una carga para la Mitad que Mantiene a la Otra”, entre otros calificativos peroyativos.

Grabois no oculta cierta pesadumbre ante lo que aparece como un “Estado impotente” para resolver los problemas sociales más urgentes. En el libro cuenta anécdotas y reivindica acciones de los propios, pero tampoco evita la crítica a los movimientos sociales y a su propia militancia. A lo largo de casi 300 páginas, refleja su incomodidad con el confomismo, con las traiciones de aliados políticos, con los abusos que se cometen a los beneficiarios del programa Potenciar Trabajo. Y propone una salida: un plan de 5 puntos (Techo, Tierra, Trabajo, Educación y Ambiente) que demandaría cerca del 3% del PBI el primer año y el 1,5% los subsiguientes. Asegura de que, de avanzarse con esa idea, permitiría “finalizar el status de “planeros a los movimientos sociales y “poner fin al subdesarrollo argentino”.

– ¿Qué lector imaginó al pensar este libro? ¿Por qué algún detractor suyo intentaría leerlo? ¿O se trata de un ensayo destinado a la militancia?

-Lo escribí con la esperanza de que las personas que tiene prejuicios con nosotros, entre los que se encuentran no solamente detractores -que no son tantos- sino muchísimas personas con visiones sesgadas, les interese conocer nuestros alegatos frente a las acusaciones más comunes. No es un texto para la militancia ni fue escrito con esa intención. De hecho está escrito en un lenguaje que a mi modo de ver es accesible para cualquier persona, aunque no esté politizada ni conozca a los movimientos sociales.

– Los alegatos construidos en ‘Los Peores’ apuntan a desmitificar prejuicios sobre los movimientos sociales. Se trata de una posición a la defensiva. Durante este período del Frente de Todos, ¿empeoró la percepción socia de las organizaciones? ¿Qué responsabilidad tienen los dirigentes y los funcionarios del Estado en los abusos y el mal funcionamiento de las políticas sociales?

– No es solamente una posición defensiva, sino también autocrítica. Desde mi punto de vista, la percepción no empeora ni mejora en función de los errores y aciertos de los dirigentes y organizaciones, sino de la construcción de narrativas desde los principales centros de irradiación ideológica. Eso no quita que los dirigentes tengamos una gran responsabilidad y que el diseño de las políticas públicas no sea del todo adecuado para que el aporte de los movimientos populares se pueda visibilizar como un proceso transparente y democrático de organización comunitaria y desarrollo laboral. Pero lo que quiero decir con esto es que, en general, tanto las críticas como los elogios provienen de gente que no nos conoce. Y hay elogios que yo considero críticas, como cuando dicen que nuestra función es contener la situación social, cuando nuestra verdadera función no es contener, sino transformar una estructura social excluyente; y críticas que me suenan casi a elogios como cuando nos acusan de ‘pobristas’ por estar del lado de los pobres.

Juan Grabois
Los Peores, el último libro de Juan Grabois

– En el libro habla de decepciones, de traiciones, incomodidades y “bofetadas” que ocurrieron por distintas medidas resueltas por el Gobierno y aliados del oficialismo. Tampoco se observan signos visibles de que el Gobierno vaya a mejorar sustantivamente los niveles de pobreza y la distribución del ingreso, en comparación a 2019. El Frente Patria Grande amagó recientemente con romper los bloques legislativos. ¿Alcanza con realizar una oposición interna a la gestión?

– Desde el punto de vista de los objetivos que nos planteamos, logramos una medida que puede ser el puntapié para avanzar hacia el Salario Básico Universal (SBU). Se trata de un complemento de ingreso que durante los últimos tres meses del año cobrarán los sectores más vulnerables de la Argentina y en ese período intentaremos que se convierta en ley a partir de un proyecto que venimos discutiendo con la senadora (Juliana) Di Tullio.

Con todo quiero aclarar que el Frente Patria Grande es una fuerza política, no un movimiento social. Nosotros creemos que en este momento histórico los movimientos deben tener una independencia en relación a la política superestructural y por ese motivo el Movimiento de Trabajadores Excluidos tiene una conducción constituida por los trabajadores de las principales ramas de la economía popular y una orientación de lucha a través de la acción directa no violenta por las condiciones laborales y de vida del sector, sea que el municipio, la provincia o la nación estén gobernadas por alguien que nos caiga mejor, peor, o este más cerca del Frente Patria Grande. Esta diferenciación de herramientas nos parece fundamental, porque es muy difícil que la superestructura política asuma como prioridad, más allá de los discursos, las problemáticas de los últimos y mucho menos de una manera planificada y en el marco de una estrategia de desarrollo humano integral.

Mapa Grabois
La propuesta para emplazar la Capital Federal en el norte argentino

– Otros países ya adoptaron el “salario básico universal”, pero es considerado como un subsidio de desempleo bajo condiciones específicas, hasta que el beneficiario consiga un empleo. La propuesta del Frente Patria Grande es que ese ingreso sea de carácter permanente para la población que percibe ingresos en la informalidad. Se asume que la economía no tiene la capacidad de crear una cantidad sustantiva de puestos de trabajo de ingresos medios. ¿Por qué ya no es posible pensar en un Estado que incentive, regule o genere las inversiones necesarias para la generación de mercado laboral formal y de calidad? ¿Qué lugar tiene en su modelo la creación de una estructura productiva que sirva a las próximas generaciones?

– Nosotros consideramos que la estructura productiva en Argentina debe desarrollarse sobre la base de tres sectores: un sector privado pujante, un sector público eficiente y un sector de economía popular comunitaria donde el valor no esté puesto en la productividad en términos mercantiles sino en formas alternativas de productividad basadas en el cuidado del ambiente y los lazos humanos. Nosotros creemos que todos los trabajadores deben estar en la formalidad pero asumiendo que van a existir estos tres sectores, y construyendo una nueva institucionalidad para el tercero, al que se le niega su justo lugar en la economía nacional. Por otro lado, es válido cuestionarse si la mejor manera de vivir es trabajando como empleado con un ingreso que apenas te permite subsistir pagando un alquiler que se lleva un tercio de tu salario, y sometido a relaciones de competencia en el marco de una lógica consumista y una cultura del descarte. Nosotros hemos podido ver que cuando las cooperativas logran un funcionamiento adecuado, la gente tiene un ingreso medio y es feliz en su lugar de trabajo. Tal vez sea bueno considerar que hay otros valores tanto o más importantes que la zanahoria del éxito individual. Pero de todas formas, más allá de cualquier filosofía, hay un dato de la realidad latinoamericana que tal vez se aplique a otros continentes: ninguna proyección macroeconómica aun con altos niveles de crecimiento del PBI y estabilidad monetaria, prevé un aumento de la demanda de empleo suficiente para absorber a la población económicamente activa. Muy por lo contrario, la tendencia global es a la destrucción del paradigma del trabajo asalariado, el aumento de las distintas formas de precarización laboral y del cuentapropismo de subsistencia que son la base social sobre la cual se desarrolla la economía popular y las organizaciones comunitarias.

– Este ensayo fue pensado y escrito antes la asunción de Sergio Massa como ministro de Economía y del atentado a Cristina Kirchner. Con estas novedades, el Gobierno adoptó más medidas ortodoxas en lo económico y moderó sus posiciones en lo político, convocando al diálogo a sus adversarios. En el final del libro, habla de frustraciones, de que “la sociedad no mejora” y afirma que “si las fuerzas humanas no pujan lo suficiente para que nazca una nueva sociedad, las fuerzas deshumanizadas harán nacer lo monstruoso”. No parece que haya una dirección hacia el “proceso revolucionario humanista” que propone. ¿Considera que se está más cerca de “lo monstruoso” y del caos distópico que baraja como hipótesis?

– A veces cuando las cosas parecen más oscuras, aparece la luz al final del túnel. Estamos en un momento de oscuridad en el que naturalizamos situaciones políticas y sociales que nuestro pueblo no aceptaba hace pocas décadas. El atentado contra Cristina expresa la existencia de una extensa red de grupos de extrema derecha que proyectan en Cristina su odio a los pobres, es decir a los planeros. También la existencia de trabajadores asalariados registrados por debajo de la línea de pobreza expresa un acostumbramiento social a la precariedad que parece más una paz de cementerio que otra cosa. Sin embargo, al mismo tiempo se ve que silenciosamente hay miles y miles de hombres y mujeres que creen y trabajan por una alternativa humana y que rechazan esta forma deshumanizadas de sociedad y las estructuras tecnocráticas en la argentina. El tiempo dirá.

Cristina Grabois
El abrazo de Cristina y Juan Grabois, en el día de los incidentes en el barrio de Recoleta

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