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Polémica en el básquet por la crítica de Pablo Prigioni a la moda de nacionalizar jugadores para las selecciones: la opinión de 10 referentes

Lorenzo Brown, el estadounidense nacionalizado español fue figura en el torneo pero, en los festejos, apenas pudo decir “hola, viva España"
Lorenzo Brown, el estadounidense nacionalizado español fue figura en el torneo pero, en los festejos, apenas pudo decir “hola, viva España" (ANNEGRET HILSE/)

De repente, en cuestión de días, un tema siempre polémico explotó en el mundo del básquet. Primero en España, luego en el resto de Europa y, más tarde, como pasa en un mundo globalizado, en la Argentina. La nacionalización de Lorenzo Brown, un estadounidense nacido en Georgia que nunca jugó en España y sólo piso el país para jugar con sus clubes, inició todo. Y el tema tomó más calor cuando ese fichaje le permitió a una España que no era candidata ganar el Eurobasket que terminó el domingo. El base fue figura en el torneo pero, en los festejos, apenas pudo decir “hola, viva España”, más allá de que se conocieran historias de su compromiso, como las infiltraciones a las que aseguran se sometió en los entretiempo de partidos para seguir jugando… El tema cobró mayor relevancia porque esta nacionalización express no ha sido la única. Ni en España ni en el resto de los países. En este Europeo, por caso, hubo 12 casos, un número sin precedentes en la historia.

Esto puso el tema arriba de la mesa y Pablo Prigioni, en una nota con el sitio Básquet Plus, dejó clara su postura, echando más leña al fuego. “Mientras yo esté en la Selección no vamos a nacionalizar jugadores. Ni siquiera va a haber un integrante del staff de otro país. Cuando yo no esté, que tomen la decisión que quieran. Para mí la Selección es lo más puro que hay y ya tenemos nuestras competencias de clubes para competir con gente de todo el mundo. No estoy en contra de las selecciones que lo hacen, sino de la regla. Prefiero perder con gente nuestra que intentar ganar con una persona que no sea argentina. No creo que Lorenzo Brown sienta la camiseta española como (Sergio) Llull o Rudy (Fernández). Ahí se acaba la discusión para mí”, dejó claro el nuevo seleccionador nacional, quien justamente llegó como bombero para apagar el incendio generado por el despido de Néstor García y, en apenas días, mostró su impronta y logrando el título en la Americup disputada en Brasil, nada menos que venciendo al local en la final. Las palabras, claramente, tienen un contexto.

Más allá de pecar de cierta inexperiencia a la hora de hablar como nuevo head coach, no parecieron en nada ser discriminatorias, teniendo un ánimo de sacarle derechos a nadie sino que apuntó a una cuestión de identidad, al tema emocional de vestir la camiseta de un país. Quiso dejar claro su repudio al concepto de fichaje, de compra, como si fuera un mercado de agentes libres para un torneo de clubes, no de selecciones de países como es el caso. “Se termina convirtiendo en eso. Y para mí no tiene sentido. Si no ganamos con los nuestros, tendremos que trabajar más duro en las formativas”, completó.

Pablo Prigioni  “Mientras yo esté en la Selección no vamos a nacionalizar jugadores. Ni siquiera va a haber un integrante del staff de otro país"
Pablo Prigioni “Mientras yo esté en la Selección no vamos a nacionalizar jugadores. Ni siquiera va a haber un integrante del staff de otro país" (UESLEI MARCELINO/)

Sus palabras rebotaron fuerte, adentro y afuera. En España, por caso, se sintieron tocados y levantaron las declaraciones, hablando de que “Pablo se fue de tono” y “criticó con dureza el título de la selección con la presencia del jugador del Maccabi Tel Aviv en cancha”, como escribió el Diario As. Por este tipo de publicaciones, Prigioni tuvo que salir a aclarar en redes lo que parecía estar entendido, pero algunos desvirtuaron o simplemente no estuvieron de acuerdo. “Repito: estoy en contra solo de la normativa que lo permite. No de los países que la utilizan. Están en todo su derecho”, escribió queriendo evitar la polémica, especialmente en España, país donde jugó por muchos años y pasa un tiempo cada tanto, por tener casa en Alicante.

Lo que hizo Infobae, entonces, fue salir a preguntar a referentes de la historia del básquet argentino para pedir sus opiniones, de la cuestión en sí y de lo que dijo Pablo. Andrés Nocioni fue el primero que respondió a la requisitoria, siendo tan terminante como su ex compañero de Generación Dorada. “Estoy 100% con Pablo: no ficharía nunca a un extranjero, creo que no debería permitirse. Una cosa si es un importado que viene desde las formativas, desde muy chiquito vive en el país y juega en un equipo. En ese caso es posible, puede ser seleccionable. Pero salir a fichar jugadores, según la necesidad, no. Para eso están los clubes, no las selecciones. Además, comprar jugadores para tu seleccionado no es algo barato. Mejor invertir ese dinero en formativas y es un proceso de seguimiento de jugadores de inferiores que en el futuro puedan participar de nuestros seleccionados”, opinó el Chapu, siempre directo. Tampoco se anduvo con vueltas el Colo Wolkowyski, otro miembro de la Generación Dorada que fue un trotamundos, incluida la NBA. “A mí nunca me gusto el de nacionalizar para que jueguen en la Selección y tampoco lo haría ahora. Para eso tenemos nuestros jugadores, hay que trabajarlos… Y me encanta que Pablito salga a bancar eso”, opinó desde Málaga, España, donde reside con su familia.

Julio Lamas
Julio Lamas, ex entrenador de básquet, actualmente es ayudante de Abel Balbo en Central Córdoba de Santiago del Estero

Hernán Montenegro, más conocido como el Loco, es de la camada anterior a la GD. Alguien con un talento singular que jugó más afuera del país que adentro y quedó a las puertas de la NBA -fue elegido en el draft de 1988 y realizó una prueba- en una época donde parecía imposible llegar. “Estoy 100% de acuerdo con lo que dijo Prigioni”, fue la primera sentencia que luego argumentó. “La nacionalización como la vemos hoy se desvirtúa todo, la competencia de países, se desvirtúa lo que somos, lo que hemos logrado y lo que podemos lograr. Nosotros somos argentinos, tenemos una esencia, pensamos y sentimos de una manera, malos o buenos, ganemos o perdamos. Lo sentimos como una traición a nosotros mismos, a quitarles oportunidades a los que vienen surgiendo en nuestro país… Los países que lo han hecho, como España, antes y ahora, lo hicieron por necesidad, no nació de forma genuina, por tener a alguien que se identifique con el país, la cultura o una forma de jugar. Nosotros priorizamos eso, nuestra Selección no se toca ni se mancha, te lo digo como ex jugador”, completó.

Bruno Cerella se fue del país a los 17 años y realizó semejante carrera que le permitió ser nacionalizado italiano y llegar a jugar 15 partidos, aunque todos amistosos. Justamente hablamos de un país que ha utilizado mucho esta herramienta en las últimas décadas. “Mi caso es distinto al de la mayoría, porque yo llegué con 17 años, con una ciudadanía y trabajé desde las juveniles hasta Primera. Ahora es distinto, que se usa esa nacionalización como un fichaje de un jugador, aunque nada tenga que ver con ese país… A mí me cuesta, no tengo todas las herramientas para evaluar la situación, pero no me gusta, no está bueno como pasa hoy en día. Esto es para equipos, no para selecciones, sobre todo porque generalmente los países eligen jugadores que hacen la diferencia, como pasó con Lorenzo Brown en España. Terminó siendo la figura del campeón de Europa… Además, el nacionalizar jugadores, luego termina beneficiando a los equipos del país, porque luego ese nacionalizado puede jugar como nacional en la liga de ese país. Hay una doble ventaja, por eso no me gusta”, analizó quien sigue vigente, a los 36 años, jugando en el Treviglio de la A2.

Fernando Duro fue asistente en dos procesos del seleccionado nacional, en especial con Rubén Magnano cuando se logró el subcampeonato mundial y el oro olímpico. Ahora, desde Venezuela, donde hace cinco años dirige con gran suceso al seleccionado local, dio su opinión sobre un tema candente. “Estoy de acuerdo con Pablo, básicamente. Yo primero preguntaría cuál es el plan y si hay dinero para nacionalizar a uno… Yo esperaría a los (Francisco) Cáffaro, a los (Tomás) Chappero, a que se desarrollen, a que compitan en buenos lugares. A eso apostaría. Esto no es magia. Lleva años… Con esta generación, Argentina llegó a una final del Mundial, ganó una Americup y está cerca de otro Mundial. Y también lo hizo antes… No veo el apuro o la necesidad”, comentó para luego meterse en la otra polémica, sobre si lo que dijo Pablo fue discriminatorio con alguien en su declaración. “Yo entendí perfectamente lo que quiso decir. El que quiera verlo de otro modo, es porque no sabe lo que es ponerse la camiseta, cantar el himno y los valores que nuestra Selección ha trasladado de generación en generación, desde el 2002, cuando explotó a nivel mundial… Fue contundente eso sí, como era como jugador. Con el tiempo irá aprendiendo cómo tal vez hay que declarar en este cargo, sin dejar lugar a interpretaciones”, aseguró.

Sergio Hernández "estaría de acuerdo en nacionalizar, no en fichar extranjeros"
Sergio Hernández "estaría de acuerdo en nacionalizar, no en fichar extranjeros" ((AFP)/)

Guillermo Vecchio es otro entrenador que fue esencial en la construcción de una camada y de la identidad, ambiciosa, que tiene hoy la Selección. Y, como Duró, está en el exterior, en este caso trabajando en Miami. Y piensa igual, que Fernando y Pablo. “Estoy totalmente de acuerdo con Prigioni. Lo que se debe hacer es trabajar más en programas de menores, buscando bajo las piedras, si es necesario. Talento hay, en jugadores y entrenadores. Se debe trabajar y tener paciencia. Lo que pasa es que esta nueva generación de personas parece que es mejorar comprarlo hecho que construir…”, explicó quien ya ha trabajado en 19 países distintos y no le pareció que Prigioni haya expresado algún tipo de discriminación. “No lo dijo con esa intención, pero es como todo, si le buscás el pelo al huevo, se lo vas a encontrar”, aclaró.

Lucas Victoriano fue, como jugador, miembro de la Generación Dorada en sus comienzos y hoy es uno de los entrenadores jóvenes con mayor proyección. Desde ambos lugares dio su visión, no cerrada a la nacionalización sino a la contratación. “Cada opinión tiene un contexto y Pablo hizo referencia a esta moda actual de fichar extranjeros para selecciones, no tanto de nacionalizar. Hay una diferencia enorme entre lo que hizo España con Brown o Nikola Mirotic, hace unos años. Mirotic, por caso, llevaba tiempo jugando en España, estaba en el Real, tributaba en el país… Lo de Brown es sólo para competir. Con eso no estoy de acuerdo, sí tal vez si hablamos de nacionalizar”, explicó, entendiendo a qué se refirió Prigioni y dejando claro que “no debería ser cerrado porque nosotros, los argentinos, estamos acostumbrados a ir a todos lados y trabajar, no estaría bueno que pensemos otra cosa, porque le cerraríamos las puertas a otros”.

Julio Lamas ya no es DT de básquet, porque se retiró y es parte del cuerpo técnico de Abel Balbo en Central Córdoba, pero sigue siendo un referente en la opinión luego de haber sido tan importante en la construcción de lo que es hoy la escuela argentina de básquet. “Si un jugador extranjero está integrado a nuestra Liga y se nacionaliza, es seleccionable. Ir a contratar un jugador que no haya pisado el país y que no tenga ningún vínculo con el equipo, no lo haría”, sentenció.

 Oscar "Huevo" Sánchez “Yo nacionalizaría a un jugador que esté identificado con nuestras costumbres, formas de jugar, pero que sea determinante en una posición donde necesitamos ayuda"
Oscar "Huevo" Sánchez “Yo nacionalizaría a un jugador que esté identificado con nuestras costumbres, formas de jugar, pero que sea determinante en una posición donde necesitamos ayuda"

Sergio Hernández es otro bastión de la historia del básquet nacional, con dos procesos muy exitosos al frente del seleccionado y la mayor cantidad de títulos dirigiendo en la Liga Nacional. Desde Puerto Rico, donde está a cargo de Leones de Ponce, dio una visión distinta, tal vez más profunda, cuando se le consultó sobre este debate. “Me parece un tema menor, realmente. Primero debemos profundizar sobre lo que hay que tener o lo que no tenemos hoy, para luego tal vez paralelamente pensar en este tema que entró en debate. Lo que primero debemos ver es el posicionamiento del deporte y del básquet en la Argentina, lo que queremos ser, porque hoy no somos lo que creemos que somos. En la actualidad tenemos más básquet social que de élite o de proyección, porque no tenemos lugares acordes para entrenar, no tenemos estructuras e infraestructura, los clubes están sobrepasados. Primero tenemos que hacer un cambio del que imaginamos. Algunos hablan que no se trabaja bien en menores y no sé a qué se refieren, porque tenemos entrenadores de primer nivel mundial, lo puedo asegurar, lo que ellos no tienen son herramientas necesarias para el desarrolles. Entonces, nacionalizar sí o no, para jugar bien o mal, para clasificar a un torneo o no, es intrascendente hoy en día. El problema es más profundo”, analizó para dejar una última reflexión sobre lo primero que fue consultado. “Si voy a la pregunta, estaría de acuerdo en nacionalizar, no en fichar extranjeros, eso es espantoso, horrible. No está mal, es legal, no me gusta a mí y no me parece que sea lo que necesitamos”, opinó Oveja.

Oscar Sánchez es otro entrenador legendario, que ha aportado en el profesionalismo y ahora lo hace en la formación con sus campus. Su opinión también va más allá, siendo tan clara como punzante y crítica. “Yo nacionalizaría a un jugador que esté identificado con nuestras costumbres, formas de jugar, pero que sea determinante en una posición donde necesitamos ayuda. Hoy no tenemos, y ni hay miras que tengamos, un interno de 2m10, atlético, que vuelque la pelota y salga a tirar, como necesitamos. Hoy, ante una Argentina que no tiene trabajo, es la única solución. Eso sí, no nacionalizaría a alguien medio pelo o que nunca haya jugado o vivido en el país”, fue lo que primero comentó Huevo para luego profundizar e ir más allá de lo que considera un parche. “Mientras tanto propondría ponernos a trabajar y, en todo caso, a emular de España lo otro, no lo de nacionalizar a Brown sino su política deportiva, la cual le ha permitió despegar en todos los deportes y lograr en básquet medallas olímpicas, campeonatos Mundiales y nueve finales europeas. Porque primero tuvo una generación de oro, como la nuestra, y ahora sacó otra, que ganó este torneo, más allá de Brown… Pero además tiene seleccionados menores que son de lo mejor del mundo, a partir de los 15 años. Y esto es consecuencia de un trabajo que acá no se ha realizado hace años. No es el momento de dirigir sino de trabajar. Hay que elaborar un plan, de formación, con los mejores entrenadores de hombres altos, con profes de Educación Física, con psicólogos, con coaches especialistas en técnica individual, en tiro, en hombres altos. Como hacen las potencias, como España. Y para eso hay que hacerlo a ocho años, estando en el país, con entrenadores especialistas que lo conozcan y lo patrullen, de punta a punta, en las colonias donde está la gente alta. Es hora de ponerse a trabajar, sino vamos a seguir sacando jugadores perimetrales y sólo por milagro algún grande como se necesita”, completó.

Una polémica, una opinión mayoritaria y una lectura que va más allá de este debate.

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