Política

El enigma sobre la candidatura de Cristina Kirchner condiciona la puja electoral en la provincia de Buenos Aires

cristina con dirigenets kirchneristas en la residencia de Kicillof, la Plata
Cristina Kirchner junto a Axel Kicillof, Wado de Pedro, Martín Insaurralde y otros dirigentes del peronismo

En plena ebullición de nombres para las elecciones del año que viene, la foto que se tomó Cristina Kirchner con los intendenes después de la fiesta militante en La Plata, el jueves por la noche, fue recibida como un elocuente mensaje por la dirigencia bonaerense. A su lado, no casualmente, quedaron parados, uno sonriente, el otro con expresión pícara, Axel Kicillof y Eduardo “Wado” de Pedro, quizá los dos referentes de mayor confianza de la vicepresidenta después de su hijo, Máximo. Algo más alejados posaron el ex intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, hombre de Alberto Fernández; y el lomense Martín Insaurralde, jefe de Gabinete de la Provincia, ambos virtuales representantes de los jefes comunales. En el oficialismo es un secreto a voces que los cuatro tienen posibilidades e intenciones, aunque en sus respectivos entornos lo relativizan o, directamente, lo niegan.

La decisión final sobre el candidato bonaerense, dicen a diestra y siniestra de la coalición oficialista, estará en manos de Cristina Kirchner. Y por ahora, la mayoría se inclina por Axel Kicillof. Pero no todo está dicho. Si la vicepresidenta decidiera competir para ocupar el sillón de Rivadavia, creen inclusive en el kirchnerismo, quedaría abierto el camino para una negociación por la Provincia con los intendentes, que acaban de formar una “liga” de cara a 2023, e inclusive con los moderados del Gobierno nacional.

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Kicillof, actual gobernador, tiene, por ahora, el visto bueno de Cristina Kirchner, y es quien “se merece” un segundo mandato, según afirmó un importantísimo dirigente del espacio K que también lo ubicó como el líder con el mayor nivel de conocimiento para la opinión pública. Pero su nombre es resistido por los intendentes, que lo miran de reojo entre vaivenes en la relación, por momentos tensa, y preferirían un referente propio.

En ese escenario aparece como eventual candidato Martín Insaurralde, el intendente de Lomas de Zamora que se tomó licencia después de la derrota local del Frente de Todos en 2021 para secundar a Axel Kicillof en la gobernación, como jefe de Gabinete. Aquel movimiento de piezas fue una orden directa de Cristina Kirchner, que sacudió al gobierno bonarense y abrió todo tipo de especulaciones sobre su posicionamiento para 2023. Desde entonces, como representante de los intendentes -entre otras cosas, por el peso en su distrito- y con el aval de “la jefa”, también tejió, en los últimos dos años, una cada vez más estrecha relación con Máximo Kirchner. Un dato no menor a la hora de sopesar sus posibilidades si se tienen en cuenta las tensiones históricas entre el líder de La Cámpora y el gobernador. Si bien hoy tanto en La Plata como en “la orga” aseguran que están en mejores términos, en el kirchnerismo hay quienes ven a Insaurralde con mejores ojos que a Kicillof para la competencia contra el candidato, aún indefinido, de Juntos por el Cambio.

Cristina Kirchner brindó un discurso ante miles de militantes, muchos llevados por los intendentes bonaerenses, en La Plata
Cristina Kirchner brindó un discurso ante miles de militantes, muchos llevados por los intendentes bonaerenses, en La Plata (ARGENTINE VICE-PRESIDENCY/)

En el ecosistema político bonaerense aparecen, además, dos figuras nacionales. Uno es “Wado” de Pedro, ministro del Interior de pura cepa camporista, que también se encuentra en la lista de posibles contendientes. De perfil moderado a nivel nacional, es uno de los soldados más fieles a Cristina Kirchner, e irá a donde ella le diga. En el mundo K lo llaman “el heredero” y durante todo el año corrió el fuerte rumor de que se posiciona para competir por la Presidencia como delegado del ala dura del Gobierno. Pero no se descarta que vaya a disputar, en la interna, el distrito más poblado. Esto, en caso de que Cristina Kirchner no se postule. En sus oficinas niegan las versiones, y las consideran “operaciones” en su contra. Pero altas fuentes vinculadas a la vicepresidenta aseguran que es una posibilidad firme.

En orden de importancia entre los sectores en pugna, aparece, en tercer lugar, el ala “moderada”, hoy encabezada por Alberto Fernández. El Presidente, que por ahora muestra firmes intenciones de ir por la reelección, no niega la posibilidad de impulsar un contendiente propio en tierras bonaerenses. En especial si decide bajarse de la pelea por las PASO nacionales. Allí aparecería en escena otro actor, que también figura en la foto en el jardín de la casa de Axel, aunque significativamente más alejado de Cristina Kirchner.

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Gabriel Katopodis, el ministro de Obra Pública, muy cercano al primer mandatario, sorprendió cuando confirmó que estaría en el acto en el Estadio Único, y más aún cuando apareció en la casa de Kicillof para la posterior tertulia con intendentes. Aunque no lo dice, ni lo dirá, al menos, hasta entrado el año que viene, el ex intendente de San Martín, más que volver a su distrito, tiene planes de ser “protagonista” el año que viene, según admiten en su entorno. Dicen que es demasiado temprano para hablar de candidaturas, pero lo consideran un referente con suficiente peso propio como para posicionarse por un cargo de mayor relevancia que una comuna. Y consideran valores, además de la relación con sus -otrora- pares, el buen vínculo que mantiene con el sector duro.

En el kirchnerismo ven sus intenciones, pero le desconfían. “Todos recordamos lo que hizo en las peores épocas”, dijeron cerca de un importante referente nacional, en alusión a 2013, cuando jugó con Sergio Massa en la disidencia, y a los dos años que siguieron a la derrota contra el macrismo, en 2015, cuando se alineó la renovación del peronismo sin Cristina que encabezaba Florencio Randazzo.

Por ahora, como dijo un importante dirigente kirchnerista, las cavilaciones son “pura espuma”. Y lo más probable es que Cristina Kirchner corone a Kicillof. Sin embargo, las intenciones del resto de los dirigentes evidencian, al menos, que existe la percepción de que la estrategia tiene rendijas por donde colar otros planes. Y en el Instituto Patria, mientras hacen cuentas y negocian, no bloquean ninguna. Al contrario, dejan correr las versiones, y evitan, aún, dar apoyo explícito a nombres propios.

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