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Messi rescató a Argentina en un confuso momento: ahora debe ganarle a Polonia

*Desde Doha, Qatar

Había una tensión mayúscula en el Lusail Stadium. La verdad es que era una final. Lo veníamos contando. La final anticipada, la que Argentina vino a jugar el 18 de diciembre y se encontró disputando el 26 de noviembre. Y las finales, siempre se dijo, hay que ganarlas. Y eso fue lo que hizo el equipo argentino. No sin sufrir. No hubo momentos de zozobra, pero sí hubo momentos en los que el equipo tuvo muchas dificultades para desentrañar la maraña en la cual se ha insertado desde que llegó a tierras qataríes.

El equipo argentino era un equipo que daba certezas, que daba certidumbre y confianza. Uno entraba convencido al estadio sabiendo que el equipo no lo iba a dejar a pie, como dijo el capitán Lionel Messi el otro día. Eso desde lo actitudinal, desde el contagio, la fuerza, la emoción y desde la pasión que se nota que estos jugadores tienen por el seleccionado argentino.

Desde lo futbolístico, desde que pisó Doha está desconocido el equipo argentino. El primer tiempo pareció una continuidad de lo que vimos en el segundo tiempo frente a Arabia Saudita. Diría Lionel Scaloni, luego del partido, en conferencia de prensa: “No puede ser que tengamos que sentir que se va mucho más que un partido a la hora de jugar al fútbol. Hoy sentíamos que se nos iba la vida junto con el partido”. Habló del llanto de los jugadores, del llanto de Pablo Aimar, uno de sus colaboradores, habló del llanto de su hermano. Scaloni dijo que no puede ser que se viva de esta manera. Que ponerse la camiseta de la selección tenga semejante peso, pero es el que tiene por historia, añadidura, y porque los propios chicos se han encargado de manifestar y de decir que van por la gloria.

Las indicaciones de Lionel Scaloni en mitad del partido entre la selección argentina y México
Las indicaciones de Lionel Scaloni en mitad del partido entre la selección argentina y México (KAI PFAFFENBACH/)

La gente copó Qatar. La gente ha gastado hasta lo que no tenía. Presiona, quiere y exige. ¿Pero uno a quién exige y le pide? A aquel que ha demostrado que está apto para la misión. La gente viajó hasta aquí porque el equipo mostró que estaba apto, porque había un sueño detrás. Si el equipo deambulara y combinara buenas y malas, seguramente la cantidad de argentinos sería la mitad o menos. Aquellos que van siempre a los Mundiales, aquellos que usan una excusa para juntar un grupo de amigos y viajar. La gente vino de Argentina para ver al equipo campeón, para ver al equipo que tan bien lo representó durante estos cuatro años. Y, sin embargo, el equipo está atado acá.

Hoy sacó a relucir la parte emocional, la parte que necesitaba, pero en el primer tiempo siguió tan desconocido como el otro día frente a un rival menor que vino a pararse muy bien en el fondo con los cinco que puso Martino. Los tres centrales y los dos laterales. Un equipo que, pura y exclusivamente, dependía de un bochazo largo al Chucky Lozano, quien perdía en el mano a mano, en el cuerpo a cuerpo con los futbolistas argentinos independientemente de defender muy bien la pelota. Para colmo de males, a Martino se le lesiona su mejor jugador (Guardado) cuando promediaba el primer tiempo.

A los 40 minutos hay un síntoma. La hinchada argentina que copó el Estadio Lusail gritaba: “Movete Argentina, movete, movete deja de joder”. ¿Qué es esto? Un canto de guerra. Un canto de “acá estamos bancando, vamos muchachos. Arranquen”. El equipo no arrancó en el primer tiempo. No estuvo, no pudo y se encontró con un bloque sólido enfrente. Un equipo que nunca lo inquietó, un solo pelotazo cruzado… Muy poquito de México, pero muy poquito de Argentina que no pateó al arco.

La selección argentina depende de sí misma para clasificar a los octavos de final
La selección argentina depende de sí misma para clasificar a los octavos de final (PEDRO NUNES/)

En el segundo tiempo, por lo menos el equipo tuvo un cambio de actitud notable. Los cambios surtieron efecto, sobre todo el de Montiel. Jugó un gran primer tiempo. ¿Acuña o Tagliafico? Acuña te da mucho más en ataque. Está bien el cambio; a mí me gustó Tagliafico, pero la verdad que ataca muy poco México por los costados. Entonces, que Acuña estuviera de ese lado también le daba cierto desahogo al equipo argentino. Me parece que Rodríguez lo hizo mejor que Paredes. Es más posicional, te da más en esa zona; te da menos en la salida, pero para ese trabajo estaba Mac Allister. El equipo no estuvo mal en cuanto a los nombres, pero siguió siendo la misma expresión poco demostrativa y poco contagiosa del otro día frente a Arabia Saudita.

Les decía que en el complemento hubo un cambio puntual y marcado. El equipo salió a jugarlo con otra actitud y México se metió atrás. Cuando lo hizo, le dije a un compañero: “No aguanta. Es imposible que aguante así”. Jugaba en un bloque de 35 metros esperando agarrar una pelota para tirárserla larga al Chucky Lozano y que hiciera lo que pudiera como El Llanero Solitario. No lo iba aguantar. Eso le dio las armas y la facilitad a la Argentina para encontrar algún hueco. Iba a aparecer. Además, llegaron los cambios por parte del entrenador buscando con Julián Álvarez y Enzo Fernández, quien cada vez hace más fuerza para jugar en este equipo. Revisen mis tweets en @LibermanMartin. Hace más de un año que pido a Enzo Fernández para la selección argentina porque tiene lo que tienen que tener los mediocampistas modernos del mundo: romper y pasar al ataque, jugar, conectar, asociarse, pase filtrado y sorprender pisando el área. Es un jugador espectácular. Seguramente, en el corto plazo va a jugar en un grandísimo de Europa, pero el partido lo destrabó Messi.

Y esto es un alivio y una preocupación al mismo tiempo. ¿Saben por qué? Porque siento que, de repente, de buenas a primeras y no sé cuándo pasó esto, Argentina volvió a ser Messi-dependiente. Eso es malo. Por suerte lo tenemos, por suerte es argentino, por suerte estaba en la cancha y por suerte él destrabó el camino, pero Argentina vuelve a depender de él porque a Lautaro no le llega la pelota, Di María está intermitente y De Paul no está fino. Entonces, el equipo termina dependiendo de Messi. Pura y exclusivamente. Él destrabó el camino que no sé si se hubiera destrabado sin él en la cancha.

Argentina volvió a ser Messi-dependiente
Argentina volvió a ser Messi-dependiente (PEDRO NUNES/)

Después, con el gol y las dificultades que tenía México para atacar llega el segundo por otra genialidad de un futbolista excepcional como lo es Enzo Fernández. Lo importante es que Argentina ganó su final. La tenía que ganar y la ganó. ¿Fue contundente? No. ¿Pasó por encima del rival? No. Scaloni dijo que México jugó mucho mejor. Todos juegan mucho mejor contra nosotros. Miren los partidos anteriores de esos equipos y lo hacen muy por debajo del nivel que muestran contra nosotros. Pero esa será otra cuestión. Si Argentina quiere ser campeón del mundo, tiene que enfrentar al que sea. Obviamente, los rivales venden cara su derrota frente a la selección nacional. Se motivan, juegan contra el ídolo, quieren demostrar todas sus cualidades, condiciones y capacidades. Juegan al tope de su rendimiento.

Yo les decía a algunos amigos ayer, México nunca nos ganó. ¿Por qué nos va a ganar ahora? Aparte, este no es un equipo que asuste la verdad. Lo que a mí me asusta es Argentina; no México. Si Argentina vuelve a ser el que conocemos, tiene que pelear el campeonato, pero hoy no fue el que conocemos todavía. Lo importante es que ganó. Hoy, la sensación ya va a ser otra. En el entrenamiento de mañana las caras van a ser diferentes y esa es la manera de construir y de volver a reconstruir este equipo que, de repente, se deshilachó y que seguramente hoy volvió a hilvanarse para coserce y ojalá definitvamente ya estar listo para Polonia.

Porque ahora Argentina tiene que que ganarle a Polonia para no depender de nadie. Ganándole a Polonia, se adjudica el grupo y evita a Francia. Si Argentina empata y gana Arabia, se queda afuera porque Polonia tiene 4 puntos, uno más que la Argentina. Tiene que ganar para no depender de nadie. De lo contrario, si empatase con Polonia tiene que esperar a ver qué pasa en el otro partido que se jugará en simúltaneo entre árabes y mexicanos.

Argentina ganó su primera final. La próxima es contra Polonia.

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