Política

Desde Chapadmalal, Alberto Fernández busca influir en la batalla bonaerense por la gobernación y prepara el terreno para las PASO

Alberto Mar del plata
Alberto Fernández y Victoria Tolosa Paz

Defender la gestión, interiorizarse en las problemáticas de la Provincia y preparar el terreno para las PASO. Esos son los ejes centrales que llevó Alberto Fernández en la valija presidencial para el retiro de cuatro días que inició ayer en la residencia oficial de Chapadmalal. Si bien se sacó el traje que suele usar en Olivos y en la Casa Rosada, multiplicó las reuniones políticas, esta vez, con los intendentes bonaerenses, en general, los más alejados del kirchnerismo. Lejos del ruido porteño, escucha las inquietudes de los dirigentes de los distritos, grandes y pequeños, y consulta con los ministros de su órbita que se sumaron a la aventura costera.

El Presidente, durante las últimas dos semanas, se centró en acciones, viajes y discursos exclusivamente en los distritos del interior, preocupado por sumar adeptos en la pelea con la Corte Suprema y la Ciudad por la coparticipación. Pero sobre el festejo de Reyes, con la presentación en manos de las espadas legislativas del oficialismo y las denuncias penales en manos del Ministerio de Justicia, Alberto Fernández se volcó de lleno a la provincia de Buenos Aires, con mirada electoral, y en particular, en la pelea por la gobernación.

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Ya lo habían adelantado, antes de fin de año, funcionarios de su círculo íntimo, cuando dijeron que en enero el Presiente alternaría entre las provincias y “la” provincia. Esta vez, Mar del Plata fue el destino elegido para llevar la rosca política a la playa y profesar en persona a los intendentes su defensa de la unidad y de la gestión nacional pero, sobre todo, de impulso a las PASO, a pesar de los pataleos del kirchnerismo.

Fue en ese marco que se ejecutó el almuerzo que encabezó ayer Alberto Fernández con 17 intendentes, un número bastante escaso si se tiene en cuenta que en total, contando a los opositores, suman 135; y que estaban invitados 71. En el Gobierno leyeron las ausencias en una clave muy simple: los que no fueron son aquellos que responden a Máximo Kirchner, enemigo principal de Alberto Fernández a nivel nacional; y a Martín Inasurralde, el jefe de Gabinete que le disputa poder a Axel Kicillof con apoyo de La Cámpora. En este punto, leyeron en el gobierno nacional, hay coincidencia con el actual gobernador, que busca la reelección y enfrenta disidencias internas, porque asistió a los encuentros que dispuso el Presidente.

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Alberto Fernández, Axel Kicillof e intendentes en Chapadmalal
Alberto Fernández, Axel Kicillof e intendentes en Chapadmalal ("MARIA EUGENIA CERUTTI"/)

En el Gobierno empiezan a debatir esta misma semana, entre altas temperaturas ambientales y políticas, los lineamientos de la campaña. A seis meses del cierre de listas, si bien continúan con el latiguillo “falta mucho”, las discusiones sobre los nombres ya no son un tema tabú, al menos off the record. Después de la euforia por el mundial y pasadas las fiestas, están apurados por que se empiecen a definir los nombres, para poder armar la discusión con Juntos por el Cambio. “Nos estamos peleando entre nosotros cuando deberíamos estar confrontando con ellos”, se desesperaba un funcionario nacional.

La pregunta central, hoy, es por el momento de lanzamiento de la carrera, que está en preparación. “Esto es como un juego de ajedrez, nadie sabe quién va a mover la primera pieza todavía”, aventuraron cerca de un altísimo funcionario que, si bien responde a Alberto Fernández, no pone en duda el rol central que tendrá Cristina Kirchner. “Puede ser que tenga menos peso que antes, pero junto al Presidente es la única que tiene poder de veto”, dijo.

El Presidente y sus alfiles en la costa, como Daniel Scioli, Victoria Tolosa Paz, y Santiago Cafiero, les pidieron a los intendentes que trabajen para frenar las disidencias y empujar para el mismo lado. “El fuego amigo nos hizo demasado daño. En 2015 fue el fuego amigo el que nos hizo perder, y perdió la gente y el país. En 2019 ganamos unidos. Este año tiene que ser así”, es el mensaje que pregona el ala dialoguista del gobierno. El ex motonauta, de hecho, pidió seguir el ejemplo de Lula da Silva, que ganó las elecciones en Brasil y acaba de asumir por los próximos cuatro años en lugar del líder de derecha, Jair Bolsonaro: “Lula habló con todos. Nosotros tenemos que hacer lo mismo”, dijo.

A nivel nacional, Alberto Fernández se resiste a toda costa a generar una mesa política, porque teme que el kirchnerismo la use para condicionar sus acciones, y prefiere manejar los tiempos y los diálogos políticos y de gestión a su modo, desde la Casa Rosada. En cambio, en la Provincia existe una instancia de diálogo, que en circunstancias normales, se reproduce todas las semanas.

La constituyen los principales actores de cada fuerza con representación local: el gobernador Axel Kicillof, su jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, el diputado y jefe de La Cámpora y del PJ provincial, Máximo Kirchner, el ministro de Obra Pública con ascendencia sobre San Martín, Gabriel Katopodis; y el ex titular de Vivienda, que volvió a Avellaneda, Jorge Ferraresi. Que a veces amplían la convocatoria a intendentes más distantes geográficamente -”aprendimos a darle bola al interior profundo para que la ola amarilla no nos pase por encima”, explicó un armador-, o con peso específico, por la importancia de sus municipios, para evitar resquemores.

Alberto Fernández, través de emisarios, recibe informes de lo que se discute allí. Pero esta vez decidió desembarcar para escuchar de primera mano y transmitir sus ideas cara a cara con el ambiente político bonaerense. Apoya a Axel Kicillof para la reelección, y a cambio espera respaldo para sus propios planes. La presencia del gobernador en Chapadmalal y en el acto previo en el Centro Unzué fue recibido con beneplácito en la Casa Rosada.

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