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Alfaro reveló cómo era el vestuario de Boca tras la final de Madrid y dejó una curiosa frase sobre la presión que implica dirigir en el club

Gustavo Alfaro, ex entrenador de Boca Juniors (Foto Baires)
Gustavo Alfaro, ex entrenador de Boca Juniors (Foto Baires)

Gustavo Alfaro habló a poco días de cumplirse un mes de su asunción como entrenador de Costa Rica. En el marco del sorteo de la Copa América que se realizará este jueves 7 de diciembre y que la selección Tica pretende disputar, claro que antes deberá imponerse en el repechaje ante Honduras a disputarse en marzo, el director técnico argentino recordó su paso por Boca Juniors en 2019.

En diálogo con ESPNF90, Lechuga reveló cómo encontró el vestuario cuando asumió a días de la derrota de Boca Juniors en Madrid ante River por la final de la Copa Libertadores. “Me tocó un proceso muy complejo, no era un vestuario fácil, era una derrota dolorosa. Más que nada porque Boca venía de ser campeón en los dos años anteriores y muchos jugadores sintieron que el proceso se había terminado. Ese plantel cambió 11 jugadores y en Boca si hay algo que no tenés es tiempo. No hay tiempo de probar o ensayar, es estar ganando permanentemente. Jugamos 50 partidos en esos 10 meses y estás obligado a estar en todos los frentes”.

A la hora de entrar en detalles, Gustavo Alfaro hizo un paralelismo con la situación actual en la que el club también afronta un año eleccionario. “Me tocó una situación como esta pero al revés. Hoy Boca está en una situación de elecciones y donde en algún punto la política nacional también se jugó en esos ámbitos. Se juega de distinta manera, en sus formas y te penetra. Tenés que estar preparado para gestionar un montón de cosas más que para preparar un partido. Ahí es donde esas cosas las vas aprendiendo a medida que te van surgiendo. Una cosa es vivirlas ahí adentro. No sé si cambiaría algo, sí entiendo que hoy me agarraría en un proceso distinto porque estás preparado para esas cosas diferentes en aquel tiempo. A veces son tan pequeños los detalles que te separan de un lugar u otro, que termina el fútbol siendo muy finito”.

Sin embargo, recordó su proceso y valoró lo realizado, más teniendo en cuenta que aquella temporada su equipo se coronó campeón. Claro está, tras el triunfo en los comicios de la fórmula Ameal-Riquelme, el entrenador elegido fue Miguel Ángel Russo, quien dirigió los últimos siete partidos y terminó con Boca Juniors campeón. “Tengo muy claro el vestuario que recibí el día que llegué y el vestuario que dejé el día que me fui. Y como se los dije a los jugadores, le puse en el pizarrón, esos son los 7 partidos que van a faltar y yo quizás no esté, pero ustedes sí. Si hacen el esfuerzo esa medalla se la van a colgar por lo que hagan ahora. Y tras quedar eliminado de la Libertadores los muchachos hicieron al esfuerzo y con Miguel terminaron teniendo un campeonato bárbaro y lo ganaron. Uno tiene claro el vestuario que recibió y el que dejó y cómo fue el proceso de Boca durante todo ese año”.

El ex entrenador de la selección de Ecuador que disputó el último Mundial de Qatar también comparó su proceso en Boca Juniors con los de las selecciones nacionales y dejó una curiosa reflexión. “Boca es una selección todos los días. En una selección se te da vuelta el mundo en diez días, cuando te llega es un torbellino que se te da vuelta todo. Te llegan los jugadores, no sabés cómo te vienen, tenés cuatro días para trabajar, partidos para jugar… Son diez días en que se te va el mundo. Pero después otra vez volvés dos meses te quedás parado y esperándolo. Boca es una selección todos los días, esa sensación de que se te da vuelta el mundo como pasa con una selección, Boca te lo da todos los días. Y por eso digo que el ensayo de dirigir Boca fue un ensayo de dirigir a una selección nacional. Porque de pronto a todos los países que están cruzados por la pasión del fútbol dirigir una selección nacional es dirigir el sentimiento de un país entero”.

Y cerró: “Y Boca entre los que quieren que gane y los que quieren que pierda, es una un país que está pendiente. Aparte Boca traspone las fronteras, en cualquier parte del mundo en donde vos estás hay un hincha de Boca que se te arrima y te sorprende en cualquier parte, eso es algo magnífico y muy difícil de verlo. Es un mundo muy intenso, lindo y apasionante, que de pronto cuando estás ahí en el medio de una demanda permanente, pero que cuando ya no tenés la posibilidad de estar ahí decís ‘pucha que lindo fue haber estado en ese lugar’, o tener ese privilegio de haber participado de esa historia”.

Gustavo Alfaro estuvo al frente del plantel boquense durante 16 de los 23 partidos que derivaron en la consagración en la Superliga que le arrebató justamente a River Plate en la última jornada, gracias a la victoria 1-0 ante Gimnasia en la Bombonera y el empate millonario 1 a 1 ante Atlético Tucumán.

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