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La escandalosa desobediencia de Esequiel Barco a Demichelis en el penal que erró dos veces ante Atlético Tucumán

Lo que debía de ser la oportunidad de la apertura del marcador para River Plate ante Atlético Tucumán, terminó convirtiéndose en un inesperado conflicto. El penal de Néstor Breitenbruch a Nacho Fernández debía patearlo Miguel Borja, pero Esequiel Barco decidió hacerse cargo. Y se lo atajó José Devecchi. No contento con eso, ante la invasión del que rechaza el rebote y la orden del VAR, el remate se repitió. Y se dio un segundo round, con Martín Demichelis enfurecido ante la desobediencia del ex Independiente, que volvió a tomar el disparo y colgó el balón de la tribuna, dilapidando la chance.

Todo comenzó con el balón que bajó Colidio dentro del área y la falta de Breitenbruch, que se lo llevó puesto al ex Tigre. El árbitro Nazareno Arasa sancionó la pena máxima y la Asistencia por Video lo avaló. Borja, máximo anotador del equipo y del torneo (seis tantos), apostó a la ejecución, pero Barco, en busca de confianza, solicitó la responsabilidad. Allí se dio una disputa, que terminó con el colombiano fastidioso, y haciendo gestos ampulosos.

A los 23 minutos, y tras varias maniobras de distracción de los hombres del Decano para confundir al pateador, aprovechando su nerviosismo, el ex Rojo shoteó. Lo hizo al medio; Devecchi se arrojó a su izquierda, pero rechazó con los pies. Los rostros de Borja y Demichelis, con evidente bronca, ganaron la pantalla. No obstante, hubo un segundo capítulo.

Ante el llamado del VAR, el penal se repitió por la invasión de quien rechazó el rebote de la atajada. Demichelis fue enfático: lo tenía que patear el delantero. Pero Barco insistió, desoyendo la orden del DT. La novela culminó de la peor manera: a los 27′, su tiro se marchó varios metros por encima del travesaño.

Inmediatamente, el técnico mandó a hacer el precalientamiento a Franco Mastantuono, pero reemplazó al insubordinado recién en el entretiempo. El Millonario entró en un momento de nerviosismo y, si bien contó con alguna chance (como un mano a mano de Borja) debió apelar a Franco Armani para sostener el cero en su valla.

Demichelis, por su parte, no dio más indicaciones, como aguardando por el descanso para bajar línea ante el desaire de su pupilo. Apenas pitó el árbitro el final de los primeros 45 minutos, Borja, González Pirez y otros futbolistas visitantes se acercaron a consolar a Barco. El DT inmediatamente se marchó a los vestuarios.

Así, la novela del penal terminó empiojando el buen presente de River, líder de la zona A de la Copa de la Liga y ya en 16avos de final de la Copa Argentina. Mastantuono saltó al complemento (sexto partido suyo en la élite) y el apuntado por el escándalo salió del vestuario y se sentó con los suplentes para seguir desde allí las alternativas del partido.

Pero los problemas siguieron para los de Núñez: a los 8 minutos debió salir lesionado Miguel Borja, con un dolor en su pierna izquierda: lo reemplazó Agustín Ruberto. Justo en el umbral del Superclásico…

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