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El nuevo argentino del Inter Miami confesó su desliz en el primer contacto con Messi: “Me sentí un estúpido”

Freire, de 30 años, viene de jugar en Grecia (Jim Rassol-USA TODAY Sports)
Freire, de 30 años, viene de jugar en Grecia (Jim Rassol-USA TODAY Sports) (Jim Rassol/)

En silencio, Nicolás Freire se sumó al Inter Miami para reforzar la retaguardia del plantel que dirige Gerardo Martino, una zona sensible teniendo en cuenta la constelación de figuras que tiene de mitad de cancha en adelante, con Lionel Messi y Luis Suárez como banderas.

El sanjuanino, de 30 años, surgió de Argentinos Juniors, se convirtió en un trotamundos. Pasó por Uruguay, Países Bajos, Brasil, Ecuador y Grecia, pero fue en México, con los Pumas, donde halló su mejor versión. Esa imagen le quedó grabada al Tata, que lo vio como una alternativa para la última línea, a pesar de que llegaba lesionado. Así, la legión argentina que encabeza Messi y cuenta con Tomás Avilés, Facundo Farías, Oscar Negri y Benjamín Cremaschi, añadió otro eslabón, más allá de que el primer encuentro con la Pulga fue, cuanto menos, curioso.

“Yo venía con una situación, una mala rehabilitación de una lesión en Grecia y cuando me comunican sobre el interés del Inter de Miami lo primero que dije fue ‘¡estoy padeciendo esto, si ustedes me bancan voy de cabeza!’. Cuando llegué salió justo lo de la gira y me subí al barco. En cuanto llegué me hicieron el seguimiento para mi recuperación y gracias a Dios después de cuatro meses y 15 días pude volver a sentirme jugador que es lo más lindo”, reveló el zaguero, que tuvo minutos en el amistoso ante Newell’s. Y asoma como variante para las Garzas, que este miércoles debutan en la MLS ante Real Salt Lake.

-¿Cómo fue esa vuelta luego de la lesión?

-Me sentí bien, un poco nervioso porque hace mucho no jugaba ni entrenaba con un plantel, pero volver a sentirme parte, como futbolista, es lo más lindo que hay. Es un proceso, me sirvió mucho volver a jugar, ahora queda aceitar un poco la máquina para estar bien, estar al 100%. Pero bueno, este proceso me sirvió para conocer un poco más a mis compañeros, que ellos también me conozcan a mí y de a poquito ir acoplándome al grupo. Fue mucho el tiempo que estuve parado, en un principio era una lesión chiquita y ahora solo resta la condición física. Me sumé con el grupo esta semana y ya me estoy sintiendo mejor. Lo vivo como una experiencia personal, las cosas que me pasaron en estos meses y lo que sentí el otro día cuando jugué con el estadio sirve para aprender, apurarme es un error después de estar parado tanto tiempo. Cada progreso que haga la voy a ir comunicando para darme más confianza y lidiar con situaciones que se presenten dentro del campo y cada vez poder ir mostrando mi mejor versión.

Nicolas Freire celebrando un gol cuando jugaba en el fútbol mexicano
Nicolas Freire celebrando un gol cuando jugaba en el fútbol mexicano (HENRY ROMERO/)

-¿Estabas preocupado por tu adaptación?

-La verdad, las primeras tres noches no pude dormir, estaba preocupado por la situación en la que venía, una mezcla de emociones entre alegría e incertidumbre porque llego así. Al llegar me di cuenta de que tenía que bajar una o dos marchas y tomarme las cosas con un poco más de paciencia, escuchar a mi cuerpo y día a día ir mejorando y sintiendo el progreso de la recuperación sabiendo que estaba en buenas manos. Ya cuando me metí en el grupo fue una sensación única.

-¿Cómo fue la primera vez que te cruzaste con Messi?

-La verdad el primer contacto me sentí un estúpido. Como te digo, cuando llegué no pude entrenar, me tuve que hacer la revisión y los chicos estaban entrenando. Al otro día había un evento, nos citaron a la tarde, yo llegué temprano y estaba merendando, me puse a buscar un tenedor, me di vuelta y me lo encontré (a Messi), no supe qué decir y le pregunté “¿todo bien?”. Yo había preparado un discurso para cuando lo viera, pero no supe qué decir. Yo creo que a él le debe romper un poco las pelotas que todos lo miremos como lo que es para todos los mortales. De a poco estoy tratando de asimilar que yo soy compañero de él y que soy uno más y que me trajeron por algo. Tengo que demostrar para qué me trajeron y que los de adelante se sientan tranquilos que atrás vamos a cuidar la casa. Es difícil para nosotros mirarlo como uno más, no sabes cómo llegar. De a poco nos vamos conociendo. Siento que al haber llegado lesionado arranqué remándola de atrás, necesito soltarme y que vaya conociéndome como soy como profesional y como personas. Como dije recién, al pricipio es difícil, pero somos compañeros y adentro somos uno.

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